Descanso veraniego 2016

Buenos días/tardes a todos:

Un año más los meses de julio y agosto no habrá Oración del Militante por el descanso estival. Comentar que en estos últimos días ha habido problemas con el correo por lo que no ha sido posible mandar en algunas ocasiones la oración; pedimos por ello disculpas.

Que estos meses sean de gran provecho y encomendamos la JMJ de Polonia para que sea una lluvia de gracias para todos.

Un cordial saludo

30/6/2016, Jueves de la XIII semana de T.O. – Santos protomártires de Roma

Lectura de la profecía de Amós (7, 10-17)
En aquellos días, Amasías, sacerdote de Betel envió un mensaje a Jeroboam, rey de Israel: -«Amós está conspirando contra ti en medio de Israel. El país no puede ya soportar sus palabras. Esto es lo que dice Amos: Jeroboam morirá a espada e Israel será deportado de su tierra». Y Amasías dijo a Amós: -«Vidente, vete, huye al territorio de Judá. Allí podrás ganarte el pan y allí profetizaras. Pero en Betel no vuelvas a profetizar, porque es el santuario del rey y la casa del reino». Pero Amós respondió a Amasías: -«Yo no soy profeta ni hijo de profeta. Yo era un pastor y un cultivador de sicomoros. Pero el Señor me arrancó de mi rebaño y me dijo: "Ve, profetiza a mi pueblo Israel". Pues bien, escucha la palabra del Señor: Tú me dices. "No profetices sobre Israel y no vaticines contra la casa de Isaac". Por eso, esto dice el Señor: "Tu mujer deberá prostituirse en la ciudad, tus hijos y tus hijas caerán por la espada, tu tierra será repartida a cordel, tú morirás en un país impuro e Israel será deportado de su tierra"».
Salmo responsorial (Sal 18, 8. 9. 10. 11)
R. Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.
La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante. 
R.
Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos. 
R.
El temor del Señor es puro y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos. 
R.
Más preciosos que el oro, más que el oro fino;
más dulces que la miel de un panal que destila. 
R.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (9, 1-8)

En aquel tiempo, subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. En eso le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: -«¡Animo, hijo!, tus pecados están perdonados». Algunos de los escribas se dijeron: -«Éste blasfema». Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: -«¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate- y echa a andar"? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados - entonces dice al paralítico -: "Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa"». Se puso en pie, y se fue a su casa. Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.

30 junio 2016. Jueves de la XIII semana de T.O. – Santos protomártires de Roma – Puntos de oración

“Después de acostado, ya que me quiera dormir, por espacio de un Avemaría pensar a la hora que me tengo de levantar, y a qué, resumiendo el ejercicio que tengo de hacer.” (San Ignacio – primera adición – ejercicios espirituales). 
Al día siguiente: iniciaremos nuestro rato exclusivo con el Señor, poniéndonos en su presencia y recordando la oración preparatoria de san Ignacio:
“Pedimos gracia a Dios nuestro Señor, para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad”.  Esta oración  está en las antípodas del proceder de Amasías (primera lectura).
El sacerdote, que está en connivencia con el poder político, cizañea en contra del profeta Amós: “El país no puede ya soportar sus palabras”. ¿Es el país, el que no puede soportar sus palabras, o es él mismo el que no soporta la presencia del justo?
Amasías quiere  echar al profeta de su proximidad. “Vidente, vete, huye al territorio de Judá”. El sacerdote representa a tantos hombres, que reservan o reservamos, parte de las intenciones, acciones y operaciones para nosotros mismos y no al servicio de Dios.  
Si nosotros hiciéramos selección de un profeta, Amós no sería el elegido. Le diríamos: “no tienes el perfil adecuado”. Amós no es hijo de profetas, no parece tener ningún “master” en Escritura Sagrada, en su “currículum” aparece: pastor y cultivador de sicomoros, nada de “experto en profecías”. Pero Dios tiene “otro punto de vista” y lo elige como profeta.   Una vez más, es Dios quien elige, no somos nosotros los que elegimos, es “Él” el que elige.
Del evangelio resaltamos: “¡Ánimo!, hijo, tus pecados te son perdonados”.  Abelardo, comentaba este pasaje, recordando que Dios había venido a buscar pecadores y los hombres le llevaban enfermos físicos para que los curara: “Jesús salta de la parálisis corporal al alma paralizada por el pecado. Entra en lo profundo del corazón humano y, leyendo los deseos de este hombre postrado en una camilla, le dice: “¡Ánimo!, hijo, tus pecados te son perdonados”.  (Abelardo de Armas- Agua viva – Junio 1982).
La parálisis corporal toca nuestra sensibilidad, provocando sentimientos de compasión hacia el enfermo. Jesús nos habla de la parálisis que no se ve, ese entumecimiento del alma que provoca la tristeza del pecado.  A nosotros nos dice lo mismo que al paralítico: “¡Ánimo!, levántate”. Sal de la mediocridad, confiando en mí y si dudas, pide ayuda: “Señor creo en ti, pero ayuda a mi incredulidad “.
Al final Jesús es Dios, que elige a quien quiere para anunciarle y libra de todo tipo de parálisis a quien confía en Él.

Acabemos nuestras reflexiones con un coloquio con Jesús.  San Ignacio nos lo precisa: “el coloquio se hace, propiamente hablando, así como un amigo habla a otro, o un siervo a su señor: cuándo pidiendo alguna gracia, cuándo culpándose por algún mal hecho, cuándo comunicando sus cosas y queriendo consejo en ellas. Y decir un Pater noster”.

29/6/2016, Solemnidad de san Pedro y san Pablo

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (12, 1-11)
En aquellos días, el rey Herodes se puso a perseguir a algunos miembros de la Iglesia. Hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan. Al ver que esto agradaba a los judíos, decidió detener a Pedro. Era la semana de Pascua. Mandó prenderlo y meterlo en la cárcel, encargando de su custodia a cuatro piquetes de cuatro soldados cada uno; tenla intención de presentarlo al pueblo pasadas las fiestas de Pascua, Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él. La noche antes de que lo sacara Herodes, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con cadenas. Los centinelas hacían guardia a la puerta de la cárcel. De repente, se presentó el ángel del Señor, y se iluminó la celda. Tocó a Pedro en el hombro, lo despertó y le dijo: -«Date prisa, levántate.» Las cadenas se le cayeron de las manos, y el ángel añadió: -«Ponte el cinturón y las sandalias.» Obedeció, y el ángel le dijo: -«Échate el manto y sígueme.» Pedro salió detrás, creyendo que lo que hacía el ángel era una visión y no realidad. Atravesaron la primera y la segunda guardia, llegaron al portón de hierro que daba a la calle, y se abrió solo. Salieron, y a¡ final de la calle se marchó el ángel. Pedro recapacitó y dijo: -«Pues era verdad: el Señor ha enviado a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de la expectación de los judíos.»
Salmo responsorial (Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9)
R. El Señor me libró de todas mis ansias.
Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. 
R.
Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. 
R.
Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias. 
R.
El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. 
R.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (4, 6-8. 17-18)
Querido hermano: Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida. El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (16, 13-19)

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: -«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Ellos contestaron: -«Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.» Él les preguntó: -«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro tomó la palabra y dijo: -«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.» Jesús le respondió: -«¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»

29 junio 2016. Solemnidad de san Pedro y san Pablo – Puntos de oración

San Pedro y san Pablo son considerados tradicionalmente como las dos columnas sobre las que se asienta la Iglesia. Pedro, la roca designada por el mismo Cristo sobre la cual edificará la Iglesia. Pablo, apóstol de los gentiles, de los ateos diríamos hoy; viajero infatigable, fundador y animador de numerosas comunidades cristianas. Dos personalidades muy diferentes pero unidas por una misma misión y ambas laceradas por una profunda herida o debilidad.
En el caso de San pablo, es él mismo quien nos dice: “…me han metido una espina en la carne: un ángel de Satanás que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces he pedido al Señor verme libre de él; y me ha respondido: «Te basta mi gracia». Mucho se ha discutido sobre qué sería esa espina, pero los estudiosos no han logrado ponerse de acuerdo en ello. Sólo sabemos, que era algo que arrastraba en el tiempo y que le servía…” para que no tenga soberbia”.
En cuanto a Pedro, la imagen que se puede desprender de la lectura de la Sagrada escritura es que era un bravucón, decidido y fuerte en apariencia pero débil de carácter. Tiene en su currículum, el récord de haber negado al Señor... ¡tres veces consecutivas! Y luego, a lo largo de su vida como cabeza de la Iglesia parece que en un par de ocasiones más, no supo estar tampoco a la altura de las circunstancias. Dicen que, después de la crucifixión del Señor, de tanto llorar tenía el rostro marcado por dos profundos surcos. Lo que también se desprende de la lectura de los hechos de los apóstoles y de sus cartas, es su profunda humildad.
Y es que, aunque nos cueste entenderlo, Dios no nos necesita santos, nos necesita humildes. La “espina” de Pablo y la debilidad de Pedro fueron los medios de los que se sirvió el Señor para mantenerlos humildes y, por tanto, dóciles a la acción del Espíritu. Cefas, la piedra sobre la que se asentó la Iglesia es una base sólida porque se asentaba sobre un cimiento de humildad. Pablo, a pesar de su debilidad, se le dijo: “Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad”.
Es decir, ni la debilidad de uno ni la de otro, fueron obstáculo suficiente para que fueran santos. Por eso la Iglesia nos los pone como modelos en este día, porque a pesar de sus debilidades, fueron santos, porque fueron humildes.

Recordemos para terminar, que también fue la humildad de una doncella de Nazaret, lo que atrajo la mirada de Dios sobre aquella que habría de escoger para ser la corredentora del género humano y madre de su Hijo. La Madre de Dios y esclava del Señor simultáneamente.

28/06/2016, Martes de la XIII semana de Tiempo Ordinario – San Ireneo

Lectura de la profecía de Amós (3, 1-8; 4, 11-12)
Escuchad la palabra que el Señor ha pronunciado contra vosotros, hijos de Israel, contra toda tribu que saqué de Egipto: «Solo a vosotros he escogido, de entre todas las tribus de la tierra. Por eso os pediré cuentas de todas vuestras transgresiones». ¿Acaso dos caminan juntos sin haberse puesto de acuerdo? ¿Acaso ruge el león en la foresta sino tiene una presa? ¿Deja el cachorro oír su voz desde el cubil si no ha apresado nada? ¿Acaso cae el pájaro en la red, a tierra, si no hay un lazo? ¿Salta la trampa del suelo si no tiene una presa? ¿Se toca el cuerno en una ciudad sin que ese estremezca la gente? ¿Sucede una desgracia en una ciudad sin que el Señor la haya causado? Ciertamente, nada hace el Señor Dios sin haber revelado su designio a sus servidores los profetas. Ha rugido el león, ¿quién no temerá? El Señor, Dios ha hablado ¿quién no profetizará? Os transformé como Dios transformó a Sodoma y Gomorra y quedasteis como tizón sacado del incendio. Pero no os convertisteis a mí - oráculo del Señor -. Por eso, así voy a tratarte, Israel. Sí, así voy a tratarte: prepárate al encuentro con tu Dios.
Salmo responsorial (Sal 5, 5-6. 7. 8)
R. Señor, guíame con tu justicia.
Tú no eres un Dios que ame la maldad, ni el malvado es tu huésped,
ni el arrogante se mantiene en tu presencia. 
R.
Detestas a los malhechores, destruyes a los mentirosos;
al hombre sanguinario y traicionero lo aborrece el Señor. 
R.
Pero yo, por tu gran bondad, entraré en tu casa,
me postraré ante tu templo santo en tu temor. 
R.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (8, 23-27)

En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. En esto se produjo una tempestad tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron y lo despertaron gritándole: -«¡Señor, sálvanos, que perecemos!». Él les dijo: -«¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?». Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma. Los hombres se decían asombrados: -«¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar lo obedecen?».

27/6/2016, Lunes de la XIII semana de Tiempo Ordinario – San Cirilo de Alejandría

Lectura de la profecía de Amos (2, 6-10. 13-16)
Así dice el Señor: «A Israel, por tres delitos y por el cuarto, no le perdonaré: porque venden al inocente por dinero y al pobre por un par de sandalias; revuelcan en el polvo al desvalido y tuercen el proceso del indigente. Padre e hijo van juntos a una mujer, profanando mi santo nombre; se acuestan sobre ropas dejadas en fianza, junto a cualquier altar, beben vino de multas en el templo de su Dios. Yo destruí a los amorreos al llegar ellos; eran altos como cedros, fuertes como encinas; destruí arriba el fruto, abajo la raíz. Yo os saqué de Egipto, os conduje por el desierto cuarenta años, para que conquistarais el país amorreo. Pues mirad, yo os aplastaré en el suelo, como un carro cargado de gavillas; el más veloz no logrará huir, el más fuerte no sacará fuerzas, el soldado no salvará la vida; el arquero no resistirá, el más ágil no se salvará, el jinete no salvará la vida; el más valiente entre los soldados huirá desnudo aquel día.» Oráculo del Señor.
Salmo responsorial (Sal 49, 16bc-17. 18-19. 20-21. 22-23)
R. Atención, los que olvidáis a Dios.
«¿Por qué recitas mis preceptos y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza y te echas a la espalda mis mandatos?» 
R.
«Cuando ves un ladrón, corres con él; te mezclas con los adúlteros;
sueltas tu lengua para el mal, tu boca urde el engaño.» 
R.
«Te sientas a hablar contra tu hermano, deshonras al hijo de tu madre;
esto haces, ¿y me voy a callar? ¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.» 
R.
«Atención, los que olvidáis a Dios, no sea que os destroce sin remedio.
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.» 
R.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (8, 18-22)

En aquel tiempo, viendo Jesús que lo rodeaba mucha gente, dio orden de atravesar a la otra orilla. Se le acercó un escriba y le dijo: -«Maestro, te seguiré adonde vayas.» Jesús le respondió: -«Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.» Otro, que era discípulo, le dijo: -«Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre.» Jesús le replicó: -«Tú, sígueme. Deja que los muertos entierren a sus muertos.»

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