15 de enero de 2021, viernes de la 1ª semana de Tiempo Ordinario

Primera lectura
Lectura de la carta a los Hebreos (4, 1-5. 11)

Hermanos:

Temamos, no sea que, estando aún en vigor la promesa de entrar en su descanso, alguno de vosotros crea que ha perdido la oportunidad.

También nosotros hemos recibido la buena noticia, igual que ellos; pero el mensaje que oyeron no les sirvió de nada a quienes no se adhirieron por la fe a los que lo habían escuchado.

Así pues, los creyentes entramos en el descanso, de acuerdo con lo dicho:

«He jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso», y eso que sus obras estaban terminadas desde la creación del mundo.

Acerca del día séptimo se dijo:

«Y descansó Dios el día séptimo de todo el trabajo que habla hecho».

En nuestro pasaje añade:

«No entrarán en mi descanso».

Empeñémonos, por tanto, en entrar en aquel descanso, para que nadie caiga, siguiendo aquel ejemplo de rebeldía.

Salmo Responsorial
Sal 77, 3 y 4bc. 6c-7. 8
R. ¡No olvidéis las acciones de Dios!

Lo que oímos y aprendimos,
lo que nuestros padres nos contaron,
lo contaremos a la futura generación:
las alabanzas del Señor, su poder.
R.

Que surjan y lo cuenten a sus hijos,
para que pongan en Dios su confianza
y no olviden las acciones de Dios,
sino que guarden sus mandamientos.
R.

Para que no imiten a sus padres,
generación rebelde y pertinaz;
generación de corazón inconstante,
de espíritu infiel a Dios.
R.

Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (2, 1-12)

Cuando a los pocos días entró Jesús en Cafarnaún, se supo que estaba en casa.

Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la palabra.

Y vinieron trayéndole un paralítico entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico:

«Hijo, tus pecados quedan perdonados».

Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:

«Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo uno, Dios?».

Jesús se dio cuenta enseguida de lo que pensaban y les dijo:

«¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decir al paralítico "tus pecados te son perdonados" o decirle "levántate, coge la camilla y echa a andar"?

Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados - dice al paralítico -:

«Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa».

Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:

«Nunca hemos visto una cosa igual».

15 enero 2021, viernes de la 1ª semana de Tiempo Ordinario. Puntos de oración

Espero que te ayuden estas palabras que te pongo a continuación para llevar a cabo con fruto este rato de oración. Dedícale este tiempo al Señor en la soledad acompañada por Él.

Empezamos nuestra oración invocando al Espíritu Santo: “Ven, Espíritu Divino, e infunde en nuestros corazones el fuego de tu amor”.

Te invito a que en esta predisposición y con la ayuda del Espíritu Santo, medites con calma la palabra de Dios que hoy nos ofrece la Iglesia. Las lecturas nos animan a contemplar y meditar sobre el deseo de descansar en el Señor. Una de las primeras imágenes que nos pueden llegar a la mente es la de Jesucristo Buen Pastor sosteniendo a la oveja sobre sus hombros, procurando su bienestar. Descansar como oveja sobre los hombros del Señor. Este debe ser anhelo fundamental del cristiano, descansar en Él. ¿Y qué es preciso para ello? Sólo quererlo de corazón. Quiero descansar en ti Señor, lo deseo de todo corazón, porque en tu regazo encontraré el verdadero gozo, la felicidad. Sentir sólo tu abrazo Señor; ese abrazo que me da seguridad, inmenso e inmerecido gozo.

Dios está constantemente saliendo a nuestro encuentro, para hacernos descansar en Él. Pero somos nosotros los que también demos de responder y aceptar introducirnos en su regazo para poder descansar. ¿Estás cansado y agobiado porque no encuentras “el verdadero pasto” donde comer, pacer, y vives bajo la acechanza de los “lobos”? ¿Por qué no buscas al Pastor que te sale al encuentro y te da la verdadera seguridad que anhelas? Esta es la clave.

Él nos dice “¡Yo os aliviaré! Nos invita: venid a descansar conmigo, apoyad vuestra cabeza sobre mi pecho y reposad. Como dice la primera lectura: “Empeñémonos, por tanto, en entrar en aquel descanso”. Empeñaros, pero empeñaros con fe; como se empeñaron los amigos del paralítico. Sabían que Jesús tenía el poder de curar a su amigo, creyeron en Él y se empeñaron para descolgarlo a través de las tejas, donde estaba Jesús. ¡Qué fe! ¿Te imaginas la escena? El paralítico quedó curado, y junto a sus amigos encontró descanso al ir a buscar al verdadero Pastor de las ovejas.

Pedimos a nuestra Santísima Madre que nos conduzca siempre al encuentro del verdadero Pastor, y que nosotros nunca nos cansemos de buscarle.

14 de enero de 2021, jueves de la 1ª semana de Tiempo Ordinario

Primera lectura
Lectura de la carta a los Hebreos (3, 7-14)Hermanos:

Dice el Espíritu Santo:

«Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como cuando la rebelión, en el día de la prueba en el desierto, cuando me pusieron a prueba vuestros padres y me provocaron, a pesar de haber visto mis obras cuarenta años. Por eso me indigné contra aquella generación, y dije: Siempre tienen el corazón extraviado; no reconocieron mis caminos, por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso».

¡Atención, hermanos! Que ninguno de vosotros tenga un corazón malo e incrédulo, que lo lleve a desertar del Dios vivo.

Animaos, por el contrario, los unos a los otros, cada día, mientras dure este “hoy”, para que ninguno de vosotros se endurezca, engañado por el pecado.

En efecto, somos partícipes de Cristo, si conservamos firme hasta el final la actitud del principio.

Salmo Responsorial
Sal 94, 6-7. 8-9. 10-11
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
R.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masa en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras».
R.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
R.

Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (1, 40-45)

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:

-«Si quieres, puedes limpiarme».

Compadecido, extendió la mano y lo tocó, diciendo:

-«Quiero: queda limpio».

La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.

Él lo despidió, encargándole severamente:

-«No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que sirva de testimonio».

Pero, cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a el de todas partes.

14 enero 2021, jueves de la 1ª semana de Tiempo Ordinario. Puntos de oración

Para empezar bien, caer en la cuenta de que la oración es entrar en relación con Dios e intuir su presencia, que todo lo cubre y abraza.

Hoy es la festividad de San Fulgencio. Pertenecía a una familia de santos. Hijo de Severiano y Túrtura. Su padre fue un noble visigodo; San Fulgencio fue el segundo de los cinco hermanos, cuatro de los cuales fueron considerados santos por la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Católica Ortodoxa. Sus otros hermanos canonizados son San Isidoro, San Leandro y Santa Florentina. Todos ellos son conocidos como los Cuatro Santos de Cartagena.

San Fulgencio nació en Cartagena en torno al año 540 y pronto su familia se traslada a Sevilla. En dicha ciudad serían arzobispos sus hermanos San Leandro y San Isidoro.

San Fulgencio fue Obispo, ocupando la sede de Écija y, en dos ocasiones, la de Cartagena. Hombre elocuente y un gran orador, Recaredo le encomendó diversas misiones para su reino. Fue considerado un hombre sabio, siendo elevado al rango de Doctor de la Iglesia en 1880 por Pío IX.

San Fulgencio es Patrón de las Diócesis de Plasencia y Cartagena y desde el siglo XVI da nombre al seminario diocesano. También es el patrón de la ciudad de Plasencia.

La primera lectura nos dice: ¡Animaos, los unos a los otros, mientras dure este «hoy»! Eso mismo haría la familia de San Fulgencio.

Nos dice el salmo: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».

El diálogo en el evangelio es conmovedor: «Si quieres, puedes limpiarme». Compadecido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero: queda limpio».

En estos momentos de dificultad (algunos atrapados por la nieve, otros por el COVID) recurrimos al Señor con fe y sencillez y le decimos que nos eche una mano.

Hablé el domingo con un joven y me decía: me parece que Dios está sordo, no me hace mucho caso. He suspendido cuatro. Mi familia no marcha bien; a veces me dejo arrastrar por la pereza e incluso falto a algunas clases. Yo le decía que se acercara al Señor con sencillez. que Dios a veces nos prueba, que su tiempo es distinto al nuestro. Ten paciencia y confía. El que se acerca a él no queda defraudado.

Señor si quieres puedes ayudarme en mis dificultades: agobios, falta de fe, tristeza, desconfianza, falta de orden…

Compadecido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero: queda limpio». Gracias Señor por tu ayuda. Con tu gracia lo contaré a mis amigos y conocidos.

Señor, tú nos ayudas. Nos hace falta tu confianza. Cuanto más nuestra alma se desprenda de las cosas más cerca estará de nuestro creador.

“Cuando María ruega, Todo se obtiene, nada se niega”. (San Juan Bosco).

13 de enero de 2021, miércoles de la 1ª semana de Tiempo Ordinario

Primera Lectura
Lectura de la carta a los Hebreos 2. 14-18 (14-18)

Lo mismo que los hijos participan de la carne y de la sangre, así también participó Jesús de nuestra carne y sangre, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al diablo, y liberar a cuantos, por miedo a la muerte, pasaban la vida entera como esclavos.

Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote misericordioso y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar los pecados del pueblo. Pues, por el hecho de haber padecido sufriendo la tentación, puede auxiliar a los que son tentados.

Salmo Responsorial
Sal 104, 1-2. 3-4. 6-7. 8-9
R. El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas.
R.

Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
R.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra.
R.

Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac.
R.

Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (1, 29-39)

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés.

La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.

Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.

Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron:

-«Todo el mundo te busca».

Él les responde:

-«Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido».

Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

13 enero 2021, miércoles de la 1ª semana de Tiempo Ordinario. Puntos de oración

Hemos terminado ya la Navidad, pero las lecturas de la misa nos siguen invitando a contemplar ese misterio: el Señor, Dios Hijo, ha venido a nosotros para librarnos de la muerte, del pecado, del sufrimiento. De la esclavitud a la que estábamos sometidos. Nos adentramos con silencio interior en este misterio que se acerca hoy a mí. Quiere llegar a mi corazón. Para ello basta que dirija mis ojos a la Palabra que la reciba con corazón atento. Así, esa venida del Señor es real no solo en la vida histórica de Jesús, sino también hoy en mí. También hoy viene su Palabra y esta vez se encarna en mi cuerpo, en mis acciones, en mis palabras, en mi vida.

“Participó Jesús de nuestra carne y sangre, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte”. El Señor viene hoy a mi vida a liberarme de mis muertes. A vencer todo temor porque Él vence a la muerte. Él “se acuerda de su alianza eternamente”, no se olvida de mí. Aunque soy el más pequeñito de sus criaturas me mira con amor para que cante “sus hazañas a los pueblos”. Qué hermoso sería aprovechar la oración de Dios para agradecer y alabar a Dios por todas las maravillas que va a hacer en mí a lo largo del día de hoy. No necesitamos experimentarlo para saberlo porque la fe nos enseña que Dios hace proezas todos los días con nosotros. Él gobierna toda nuestra vida.

El Evangelio puede apoyar nuestra pobre fe. Nos presenta un día de Jesús. Cambiemos los nombres y los escenarios. El Señor no me habla en el Evangelio de lo que un día hizo en Galilea, sino que me cuenta por adelantado lo que va a hacer conmigo hoy. Nos va a levantar de nuestra fiebre para convertirnos en servidores amorosos de nuestros hermanos. Va a llevarse nuestras enfermedades y sostenernos ante los demonios que nos acechan. Nos va a enseñar a orar. Va a orar al Padre en nosotros. Nos va a llevar a predicar su Palabra junto a Él. ¡Qué maravilla!, ¡cuántos milagros! Repitamos simplemente: “El Señor es bueno, el Señor es bueno”.

12 de enero de 2021, martes de la 1ª semana de Tiempo Ordinario

Primera lectura
Lectura de la carta a los Hebreos (2, 5-12)

Dios no sometió a los ángeles el mundo venidero, del que estamos hablando; de ello dan fe estas palabras:

«¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el ser humano, para que mires por él?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, todo lo sometiste bajo sus pies».

En efecto, al someterle todo, nada dejó fuera de su dominio. Pero ahora no vemos todavía que le esté sometido todo.

Al que Dios había hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte. Pues, por la gracia de Dios, gusto la muerte por todos.

Convenía que aquel, para quien y por quien existe todo, llevará muchos hijos a la gloria perfeccionando mediante el sufrimiento al jefe que iba a guiarlos a la salvación.

El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos, cuando dice:

«Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré».

Salmo Responsorial
Sal 8, 2a y 5. 6-7. 8-9
R. Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.

¡Señor, Dios nuestro,
qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para mirar por él?
R.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos.
Todo lo sometiste bajo sus pies.
R.

Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar.
R.

Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (1, 21-28)

En la ciudad de Cafarnaún, el sábado entró Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar:

«¿Qué tenemos que ver nosotros, contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».

Jesús lo increpó:

«Cállate y sal de él».

El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos:

«¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen».

Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

12 enero 2021, martes de la 1ª semana de Tiempo Ordinario. Puntos de oración

Las lecturas que estamos haciendo estos últimos días son muy sugestivas.

Ya en las del domingo contemplábamos el cielo abierto y descender sobre la tierra el Espíritu. Vamos a pedir al Señor que nos haga sensibles a todas sus gracias. Los cielos se rasgan en este momento de la oración y el Señor se hace presente en nuestros corazones a través de su Espíritu, Esta realmente presente para muchos de nosotros en la Eucaristía. Que misterio el de la Navidad, el de la encarnación, el de la Eucaristía. Si es que no necesitaríamos más para hacer la oración que estar pidiendo que transforme nuestros corazones y nuestras mentes.

Los ángeles sentían envidia de Dios que se encarna y se me parece, como escribió Sartre en una de sus obras de teatro.  

Nos ha coronado de gloria y dignidad. Aunque a consta de sufrir. De ahí que hasta el sufrir tenga sentido. Nos ha dado poder, todo lo ha sometido al hombre. ¡Qué responsabilidad! Somos constructores de una nueva humanidad, de un nuevo mundo. De ahí que no nos quedemos embobados mirando caer la nieve detrás de la ventana, con miedo al frío del mundo. Salgamos, llevemos con Él muchos hijos a su gloria, como dice Pablo. Dejémonos santificar, queramos ser santos.

El Señor hablaba con autoridad, porque su vida le precedía. Hablemos con la vida.

Sus palabras transformaban, esa era la autoridad. Permitían conocerle, obraban la conversión, curaban, sanaban, enseñaban, perdonaban, expulsaban demonios, santificaban. Ven y verás. El llamamiento de su palabra se obraba en la relación con Él. ¿Qué nos dice hoy en la oración? Señor ábreme el oído.

11 de enero de 2021, lunes de la 1ª semana de Tiempo Ordinario

Primera Lectura
Comienzo de la carta a los Hebreos (1, 1-6)

En muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los padres por los profetas.

En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha realizado los siglos,

Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de la Majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles cuanto más sublime es el nombre que ha heredado.

Pues, ¿a qué ángel dijo jamás:

«Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy»; y en otro lugar:

«Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo?»

Asimismo, cuando introduce en el mundo al primogénito, dice: «Adórenlo todos los ángeles de Dios».

Salmo Responsorial
Sal 96, 1 y 2b. 6 y 7c. 9
R. Adorad a Dios, todos sus ángeles.

El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Justicia y derecho sostienen su trono.
R.

Los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.
Adoradlo todos sus ángeles.
R.

Porque tú eres, Señor,
Altísimo sobre toda la tierra,
encumbrado sobre todos los dioses.
R.

Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (1, 14-20)

Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:

«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».

Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón. echando las redes en el mar, pues eran pescadores.

Jesús les dijo:

«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.

11 enero 2021, lunes de la 1ª semana de Tiempo Ordinario. Puntos de Oración

Hoy comienza el tiempo ordinario y ¡empieza fuerte!

«Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy»;

y en otro lugar:

«Yo seré para él un padre,

y él será para mí un hijo?».

¿Soy yo? 

Sí, empieza llamándome a mí, de forma tan cariñosa y paternal… me conmueve.

En el Evangelio los llamas mientras están haciendo otras cosas, los llamas por su nombre. Me llamas por mi nombre, nada más empezar este tiempo nuevo. Me llamas con cariño de Padre, me vienes a buscar donde estoy. Te acercas y me llamas.

Todavía no sé a qué, ni para qué, pero voy. Inconsciente de mí, dejo todo y voy. 

Si estoy atento, si te escucho decirme “hijo mío, eres tú” ¿no voy a seguirte? Menuda declaración de amor hacia mí que tan poco valgo, que tan poco soy.

No importa a dónde ni para qué. Voy.

Como María, iré guardando lo que no entiendo en el corazón. Ese corazón que llenas con esas palabras que con tanto cariño me dices. 

Ya me irás contando el plan, a tu ritmo. Yo seguiré pendiente, orando la vida. Atento a ti en momento de mi vida. 

¿Qué me irás contando?

10 de enero de 2021, domingo. El Bautismo del Señor

Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (42, 1-4. 6-7)

Esto dice el Señor:

«Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco.

He puesto mi espíritu sobre él, manifestará la justicia a las naciones.

No gritará, no clamará, no voceará por las calles.

La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no lo apagará.

Manifestará la justicia con verdad. No vacilará ni se quebrará, hasta implantar la justicia en el país. En su ley esperan las islas.

Yo, el Señor, te he llamado en mi justicia, te cogí de la mano, te formé e hice de ti alianza de un pueblo y luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la cárcel, de la prisión a los que habitan las tinieblas».

Salmo Responsorial
Sal 28, 1a y 2.3ac-4.3b y 9b-10
R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado.
R.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica.
R.

El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta por encima del diluvio,
el Señor se sienta como rey eterno.
R.

Segunda lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (10,34-38)

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:

«Ahora comprendo con toda la verdad que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la Buena Nueva de la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.

Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él».

Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (1, 7-11)

En aquel tiempo, proclamaba Juan:

«Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

Y sucedió que por aquellos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.

Apenas salió del agua, vio rasgarse los cielos y al Espíritu que bajaba hacia él como una paloma. Se oyó una voz desde los cielos:

«Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».

10 enero 2021, domingo. El Bautismo del Señor. Puntos de oración

Para la oración de hoy, tras serenar el corazón, ponernos en presencia del Omnipotente, e invocar al Espíritu Santo, os brindo un texto del Papa Francisco para que nos ayude a meditar sobre el Evangelio de hoy:

“Cuando Jesús recibió el bautismo de Juan en el río Jordán, “se abrieron los cielos”. Esto realiza las profecías. En efecto, hay una invocación que la liturgia nos hace repetir en el tiempo de Adviento: “Ojalá rasgases el cielo y descendieses!”. Si el cielo permanece cerrado, nuestro horizonte en esta vida terrena es sombrío, sin esperanza. En cambio, celebrando la Navidad, la fe una vez más nos ha dado la certeza de que el cielo se rasgó con la venida de Jesús. Y en el día del bautismo de Cristo contemplamos aún el cielo abierto. La manifestación del Hijo de Dios en la tierra marca el inicio del gran tiempo de la misericordia, después de que el pecado había cerrado el cielo, elevando como una barrera entre el ser humano y su Creador. Con el nacimiento de Jesús, el cielo se abre.

Dios nos da en Cristo la garantía de un amor indestructible. Desde que el Verbo se hizo carne es, por lo tanto, posible ver el cielo abierto. Fue posible para los pastores de Belén, para los Magos de Oriente, para el Bautista, para los Apóstoles de Jesús, para san Esteban, el primer mártir, que exclamó: “Veo los cielos abiertos”. Y es posible también para cada uno de nosotros, si nos dejamos invadir por el amor de Dios, que nos es donado por primera vez en el Bautismo. ¡Dejémonos invadir por el amor de Dios! ¡Éste es el gran tiempo de la misericordia! No lo olvidéis: ¡éste es el gran tiempo de la misericordia!” 

S.S. Francisco, 12 de enero de 2014

9 de enero 2021, sábado después de Epifanía

Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4,11-18)

Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros.
A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amarnos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.

En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo.

Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.

Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.

Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.

En esto ha llegado el amor a su plenitud con nosotros: en que tengamos confianza en el día del juicio, pues como él es, así somos nosotros en este mundo.

No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor.

Salmo Responsorial
Sal 71, 1-2. 10-11. 12-13
R. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.
R.

Que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo.
Que los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones;
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan.
R.

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres.
R.

Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (6, 45-52)

Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús en seguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar.

Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra.

Viendo el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario, a eso de la madrugada, va hacia ellos andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo.

Ellos, viéndolo andar sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al verlo se habían sobresaltado.

Pero él les dirige en seguida la palabra y les dice:

- «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.»

Entró en la barca con ellos, y amainó el viento.

Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque eran torpes para entender.

9 enero 2021, sábado después de Epifanía. Puntos de oración

Seguimos rezando con las “epifanías” del Señor. O sea, que Jesús se manifiesta tal cual es para que le conozcamos y sepamos a quién seguimos. Por nuestra parte es cuestión de estar atentos. La víspera del día de Reyes por la noche hubo fuegos artificiales en mi barrio, pero no salí a verlos. Escuché sus explosiones y vi reflejados en algunos cristales de los edificios cercanos resplandores y colores. No siempre es necesario ver claramente a Jesús, aunque se manifiesta continuamente. Tenemos fe y tenemos experiencia de él. A veces con solo oír su voz nos vale, o con solo sentir su resplandor. No hace falta más. Esos signos nos evocan todo lo demás. Otras veces necesitamos verle con claridad y disfrutar de él. ¿Cómo está siendo tu Navidad, todo claridad o solo resplandores? Como dice un amigo mío rockero: “unas veces toca mortadela y otras veces caviar”, y en cualquier circunstancia hay que saber disfrutar con lo que toque.

Hoy, de las manifestaciones de Jesús en las lecturas que se nos proponen, destaco dos.

Dios es amor. ¡Menuda manifestación! Nos lo dice el apóstol Juan en su carta, porque Jesús se lo había manifestado a ellos. ¡Menuda ocurrencia! Decir que su Dios, su Padre, es amor. Era una definición poco divina, demasiado humana. A los dioses se les representa con atributos de poder, de fuerza, temibles… y resulta que a Jesús solo se le ocurre decir que su Dios es amor. El poder del amor, la fuerza del amor, el temor de no amar lo suficiente. Eso es todo.

Y, la segunda manifestación, para confirmar que él tiene poder, aunque luego diga cosas tan sensibles y tiernas, es que amainó el viento. Como diciendo: “tengo el poder de calmar tormentas, así que soy Dios, pero no pongo en ello mi divinidad, sino en el amor, y me preocupo tiernamente por vosotros “ánimo, no temáis”.

Pues ya está, a rezar. Te esté tocando mortadela o te esté tocando caviar en la vida espiritual, es el momento de disfrutar de este tiempo de gozo navideño en que el Dios-amor se nos ha hecho cercano y pequeñín… aunque poderoso.

8 de enero de 2021, viernes después de Epifanía

Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4, 7-10)

Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Di Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que D envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por me de él.

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación para nuestros pecados.

Salmo Responsorial
Sal 71, 1-2. 3-4ab. 7-8
R. Que todos los pueblos de la tierra se postren ante ti, Señor.

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.
R.

Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre.
R.

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
el Gran Río al confín de la tierra.
R.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos (6, 34-44)

En aquel tiempo, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle:

- «Estamos en despoblado, y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer».

El les replicó:

- «Dadles vosotros de comer»

Ellos le preguntaron:

- «¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?».

Él les dijo:

- «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver».

Cuando lo averiguaron le dijeron:

- «Cinco, y dos peces».

Él les mandó que hicieran recostarse a la gente sobre la hierba en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de ciento y de cincuenta.

Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces.

Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces.

Los que comieron eran cinco mil hombres.

8 enero 2021, viernes después de Epifanía. Puntos de oración

En el día de hoy el Señor nos trae con su Palabra el milagro de los panes y los peces.

Comenzamos nuestra oración ofreciéndole nuestros panes y nuestros peces, nuestro tiempo, nuestras ganas de conocerle cada vez más para mejor amarle y servirle, se los ofrecemos, aunque sabemos que con eso sólo no va a poder alimentar a los 5000 hombres.

Una vez puestos en oración os invito a penar en el milagro de Jesús desde la primera lectura de San Juan. Nuestros panes y peces son el Amor que Dios nos pide que no es otro que el que recibimos de Él mismo. Por eso es tan importante rezar y estar con Dios, para llenarnos de Él y salir al mundo, que aún no le conoce, a transparentarle por medio del Amor. Suena bonito, y lo es, pero también es duro. Amar nos exige ser los últimos, los que sirven, los que se olvidan de uno mismo, los que lo vuelven a intentar una y otra vez, los que pelean por ser santos. Esa es nuestra tarea, tomar conciencia del Amor que Dios me tiene para salir y AMAR.

Pero esto son tan solo los 5 panes y dos peces…y hay una multitud hambrienta. 

El Señor nos pide un imposible, vamos a hablar con Él en la oración, descubrir su mirada y cómo el confía plenamente en la misión que nos ha encomendado, vamos a recordar su abrazo de misericordia para ponernos en acción. Y aunque sabemos que nuestro esfuerzo es insignificante, Él nos lo pide, porque con tan poca cosa Dios hará maravillas.

Falta de fe, falta de confianza, falta de amor. Vamos a juntarnos a María para que nos llene de esperanza y nos enseñe a dejarnos amar por Dios.

Jueves después de Epifanía. 7 de enero de 2021

Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 22-4, 6 (3, 22-4 6)

Queridos hermanos:

Cuanto pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.

Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.

Queridos: no os fieis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo.

Podréis conocer en esto el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en carne es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús no es de Dios: es del Anticristo. El cual habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo.

Vosotros, hijos míos, sois de Dios y lo habéis vencido. Pues el que está en vosotros es más que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan según el mundo y el mundo los escucha.

Nosotros somos de Dios. Quien conoce a Dios nos escucha, quien no es de Dios no nos escucha.

En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.

Salmo Responsorial
Sal 2, 7-8. 10-12ª
R. Te daré en herencia las naciones.

Voy a proclamar el decreto del Señor;
él me ha dicho:
«Tú eres mi Hijo:
yo te he engendrado hoy.
Pídemelo: te daré en herencia las naciones,
en posesión, los confines de la tierra.»
R.

Y ahora,
reyes, sed sensatos;
escarmentad,
los que regís la tierra:
servid al Señor con temor,
rendidle homenaje temblando.
R.

Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (4, 12-17. 23-25)

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea.

Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías:

«País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.

El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.»

Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:

- «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.»

Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.

Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curaba.

Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Trasjordania.

7 enero 2021. Jueves después de Epifanía. Puntos de oración

«Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy»

Comencemos la oración de hoy, envueltos aún en la luz de Epifanía, repitiendo con el salmo muy despacito: Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy. Y a continuación hagamos dos peticiones, una para nosotros y otra para el mundo. Pidamos para cada uno luz al Espíritu Santo para descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos de la vida; así como su acción y misericordia. Y para el mundo pidamos la experiencia de fragilidad esperanzada que permite ver a Jesús con el enfoque adecuado como el Salvador, como Aquel que da sentido a la existencia de cada uno y de la humanidad; que da sentido a los acontecimientos y a la misma Historia.

Y si nos ayuda podemos seguir pidiendo con la confianza que nos dice San Juan en la primera lectura: cuanto pedimos lo recibimos de Dios. ¿En dónde tenemos puesta nuestra seguridad? ¿Dónde guardamos los “caudales” a buen recaudo? ¿De quién nos fiamos de verdad? Confiemos en esa estrella que es la fe, que nos conduce a Belén, que nos pone en adoración delante de Dios. Pidamos aumento de fe para este día, para este año; para nosotros y para todo el mundo. Es obvio que no nos podemos fiar de cualquiera, hoy San Juan nos dice: no os fieis de cualquier espíritu. Recuerdo ahora que el padre Pozzo, fundador de CIRCA en Arequipa, repetía mucho en sus últimos años, una jaculatoria muy conocida pero que él había cambiado: “Corazón de Jesús, de ti sí me fío”. Como buen jesuita habría hecho discernimiento y llegado a la conclusión del Evangelio, de que Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre es nuestra salvación, la verdad de todo hombre y la revelación de Dios.

Descubrir a Jesucristo como el Absoluto y vivir en sintonía con Él es el objetivo de la vida cristiana y también de la oración. Para ello, el Evangelio nos dice en primer lugar que Dios se revela a todos, sin hacer acepción de personas. El pueblo pagano, la Galilea de los gentiles; aquel pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz. Nadie puede decir entonces que a él no le habla Dios, que de él no se ocupa. A toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje (Salmo 18). Y en segundo lugar que para aceptar el Evangelio y vivirlo es necesario una actitud de conversión:  Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos. Conversión que empieza con un cambio radical y que debe mantenerse en el tiempo. No acabamos nunca de convertirnos del todo, de ser cristianos. Conversión es la palabra permanente del Evangelio.

Y para finalizar, sigamos con una oración de petición, tal y como comenzamos. Estamos en el año de San José y debemos aprovecharnos de este regalo del Papa. Pidamos a San José en primer lugar, aumento de fe. Una fe que vea a Jesús en todo y en todos. Que rasgue las apariencias de cosas y de acontecimientos y vea que de detrás de todo eso está el Señor. Y en segundo lugar la actitud evangélica de la conversión. Que no nos cansemos nunca de estar empezando siempre, de estar empezando nuevo a aspirar a la santidad cada día; de estar en permanente desarrollo hacia la sintonía total con Jesucristo, verbo de Dios hecho carne.

Feliz oración. Feliz año de san José.

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