27/5/2017, Sábado de la VI semana de Pascua – San Agustín de Cantorbery

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (18,23-28)
Pasado algún tiempo en Antioquía, Pablo marchó y recorrió sucesivamente Galacia y Frigia, animando a los discípulos. Llegó a Éfeso un judío llamado Apolo, natural de Alejandría, hombre elocuente y muy versado en las Escrituras. Lo habían instruido en el camino del Señor, y exponía con entusiasmo y exactitud lo referente a Jesús, aunque no conocía más que el bautismo de Juan. Apolo, pues, se puso a hablar públicamente en la sinagoga. Cuando lo oyeron Priscila y Aquila, lo tomaron por su cuenta y le explicaron con más detalle el camino de Dios. Decidió pasar a Acaya, y los hermanos lo animaron y escribieron a los discípulos de allí que lo recibieran bien. Una vez llegado, con la ayuda de la gracia, contribuyó mucho al provecho de los creyentes, pues rebatía vigorosamente en público a los judíos, demostrando con la Escritura que Jesús es el Mesías.
Salmo responsorial (Sal 46,2-18-9.10)
R. Dios es el rey del mundo.
Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra. 
R.
Porque Dios es el rey del mundo: tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado. 
R.
Los príncipes de los gentiles se reúnen con el pueblo del Dios de Abrahán;
porque de Dios son los grandes de la tierra, y él es excelso. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Juan (16, 23b-28)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente. Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».

27 mayo 2017. Sábado de la VI semana de Pascua – San Agustín de Cantorbery – Puntos de oración

Nos encontramos a tan solo un día del domingo de la Ascensión... ¡El Señor se ha venido despidiendo a lo largo de toda esta semana, y como que no nos hacemos a la idea de su pronta partida junto al Padre...!
El Año Litúrgico actualiza los misterios de la vida de Cristo y nos transmite los mismos sentimientos, y las mismas gracias que los mismos conllevan...
No sé si somos conscientes de lo que todo esto supone en nuestra vida espiritual, en nuestra vida cristiana. Este producir y reproducir lo que Cristo vivió y nos alcanzó, desde su Encarnación hasta Pentecostés...
Hoy Jesús en el Evangelio nos anima a pedir al Padre en su nombre... Es más, nos insiste en decirnos, que todavía no lo hemos hecho como debiéramos.., y que por eso no hemos alcanzado la plenitud de la alegría...
"En aquel día pediréis en mi nombre..." Estas palabras del Maestro resuenan en nuestra oración personal como si aquel día fuera hoy precisamente...
Y continua diciéndonos: "y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios." ¿Os dais cuenta de lo que esto supone? "El Padre mismo os quiere, nos quiere, porque vosotros me queréis..." Nos encontramos inmersos en este océano del amor de Dios, y esto nos supera de tal manera, que no acertamos a decir palabra alguna..., y solo somos capaces de recibir amando...
Hagamos una lista grande de peticiones en nuestra oración de hoy, pongamos en ella todo lo que deseamos alcanzar, aquello de lo que tenemos más necesidad... Y al hacerlo, no nos miremos solo a nosotros mismos, sino contemplemos un mundo de menesterosos del Amor de Dios para interceder por ellos..., y entonces sí, nuestra alegría será completa...

¡Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre». Estas palabras, con las que termina el Evangelio de este día, resumen la vida de Jesucristo..., y deberían resumir también la vida de todo cristiano... Nosotros estamos en el mundo con una misión que cumplir, llevémosla a feliz término, y que cuando nos toque dejar el mundo y volver al Padre, podamos exclamar con Cristo: "Todo está cumplido…"

26/5/2017, Viernes de la VI semana de Pascua – San Felipe Neri

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (18,9-18)
Cuando estaba Pablo en Corinto, una noche le dijo el Señor en una visión: - «No temas, sigue hablando y no te calles, pues yo estoy contigo, y nadie te pondrá la mano encima para hacerte daño, porque tengo un pueblo numeroso en esta ciudad». Se quedó, pues, allí un año y medio, enseñando entre ellos la palabra de Dios. Pero, siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se abalanzaron de común acuerdo contra Pablo y lo condujeron al tribunal diciendo: - «Éste induce a la gente a dar a Dios un culto contrario a la Ley». Iba Pablo a tomar la palabra, cuando Galión dijo a los judíos: - «Judíos, si se tratara de un crimen o de un delito grave, sería razón escucharos con paciencia; pero, si discutís de palabras, de nombres y de vuestra ley, vedlo vosotros. Yo no quiero ser juez de esos asuntos». Y les ordenó despejar el tribunal. Entonces agarraron a Sostenes, jefe de la sinagoga, y le dieron una paliza delante del tribunal, sin que Galión se preocupara de ello. Pablo se quedó allí todavía bastantes días; luego se despidió de los hermanos y se embarcó para Siria con Priscila y Áquila. En Cencreas se había hecho rapar la cabeza, porque había hecho un voto.
Salmo responsorial (46,2-18-9.10)
R. Dios es el rey del mundo
Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra. 
R.
Él nos somete los pueblos y nos sojuzga las naciones;
él nos escogió por heredad suya: Gloria de Jacob, su amado. 
R.
Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad, tocad para nuestro Rey, tocad. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Juan (16,20-23a)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «En verdad, en verdad os digo, vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada».

26 mayo 2017. Viernes de la VI semana de Pascua – San Felipe Neri – Puntos de oración

Llegamos al final del mes de mayo, el mes más bello del año. María está siendo la protagonista de él. Por eso vamos a intentar leer las lecturas de hoy, desde su mirada.
Purifico mi oración antes de comenzar, le pido a Dios que haga Él lo que deseo pero soy incapaz de conseguir por mí mismo: “Señor, que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de vuestra divina majestad”.
En la primera lectura leemos cómo Pablo recibe la promesa de Jesús de que no sufrirá daño alguno, pues Él le acompaña y protege. Incluso llega el momento en que es acusado ante el procónsul, y cuando parece que una dura sentencia caerá sobre él, es absuelto de una forma sorprendente.
El salmo va en la misma línea: “el Señor nos somete los pueblos”, “Dios asciende entre aclamaciones”…
Y nos podríamos preguntar si ésta es la experiencia que nosotros tenemos De Dios en nuestra propia vida, y en el mundo en que vivimos. ¿Con Dios los problemas nunca nos tocan? ¿Se solucionan mágicamente? ¿Los pueblos, las sociedades, los gobiernos se someten a Dios, facilitan que las personas le den culto? Ciertamente no.
El Evangelio nos da la clave, pues parece ajustarse más a nuestra realidad: habla de que los cristianos lloran y se lamentan cuando el mundo ríe; habla de una alegría mundana que se vuelve llanto, y de un dolor de parto que se vuelve vida.
Pareciera como que hay una continua tensión en toda vida (también en la de los no creyentes) entre luces y sombras, claros y oscuros, sufrimientos y alegrías.
Pero en Jesús hay una promesa cierta: la Resurrección no es algo más, sino la clave de lectura que lo cambia todo en la vida, incluso la muerte.
Creer es esto: dejar que la luz de la promesa de Jesús se haga realidad en nosotros.
Contemplar la escena del Evangelio, y presentar ante el Señor aquello de nosotros que “necesita ser devuelto a la vida”. En la noche del mundo…, en los claroscuros de mi vida , Señor estás Tú.
Ya lo decía Benedicto XVI, al concluir los ejercicios espirituales para la curia romana, el 23 de febrero de 2013, antes del final de su pontificado.

Creer no es otra cosa que, en la noche del mundo, tocar la mano de Dios y así, en el silencio, escuchar la Palabra, ver el Amor.

25/5/2017, Jueves de la sexta semana de Pascua – San Gregorio VII

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (18, 1-8)
En aquellos días, Pablo dejó Atenas y se fue a Corinto. Allí encontró a un tal Aquila, judío natural del Ponto, y a su mujer Priscila; habían llegado hacía poco de Italia, porque Claudio había decretado que todos los judíos abandonasen Roma. Se juntó con ellos y, como ejercía el mismo oficio, se quedó a vivir y trabajar en su casa; eran tejedores de lona para tiendas de campaña. Todos los sábados discutía en la sinagoga, esforzándose por convencer a judíos y griegos. Cuando Silas y Timoteo bajaron de Macedonia, Pablo se dedicó enteramente a predicar, dando testimonio ante los judíos de que Jesús es el Mesías. Como ellos se oponían y respondían con blasfemias, Pablo sacudió sus vestidos y les dijo: - «Vuestra sangre recaiga sobre vuestra cabeza. Yo soy inocente y desde ahora me voy con los gentiles». Se marchó de allí y se fue a casa de Ticio Justo, que adoraba a Dios y cuya casa estaba al lado de la sinagoga. Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su familia; también otros muchos corintios, al escuchar a Pablo, creían y se bautizaban.
Salmo responsorial (Sal 97, 1-2ab. 2cd-3ab. 3cd-4)
R. El Señor revela a las naciones su victoria.
Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. 
R.
El Señor da a conocer su salvación, revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. 
R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Juan (16,16-20)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver». Comentaron entonces algunos discípulos: - «¿Qué significa eso de "dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver", y eso de "me voy al Padre"?» Y se preguntaban: - «¿Qué significa ese "poco"? No entendemos lo que dice». Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo: - «¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: "Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver"? En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría».

25 mayo 2017. Jueves de la sexta semana de Pascua – San Gregorio VII – Puntos de oración

Nos preparamos para la oración. Comenzamos haciendo del salmo responsorial de este día nuestra primera oración de alabanza al Señor: Aclama al Señor tierra entera, gritad, vitoread, tocad. Cada día es un cantico nuevo al Señor, que nos da la oportunidad de mostrarle nuestro amor en los acontecimientos de cada día. Él va haciendo en nosotros y en el mundo que se realice su salvación. Cada día recordamos su misericordia y fidelidad e nuestra vida.
Nos introducimos en la Palabra. “vuestra tristeza se convertirá en alegría”. Con el Señor no existe la tristeza definitiva. Él la ha eliminado con su muerte, venciendo la muerte. Desde entonces toda tristeza, sufrimiento, ansiedad o dolor está tocado por la luz y la vida, y poco a poco irá mostrando su rostro la alegría. Pero esto que puede resultar teórico y muy sabido por todos hay que hacerlo realidad. Haz un ejercicio de realismo y recorre los motivos de alegría que hay en tu vida. A veces estamos muy ciegos para ver el amor de Dios. He conocido a una pareja joven que ha perdido dos niños en los últimos meses de embarazo y han hecho del sufrimiento, un camino de esperanza y unidad entre ellos. Se sienten abrazados por los dos angelitos desde el cielo, y emocionados, continúan el camino. Y así tantos otros…
El apostolado de los laicos. Estos días la lectura de los hechos de los apóstoles ha repetido varias veces esta expresión: “y creyó en el Señor con toda su familia”. Cuando nos ha hablado de Lidia, del carcelero, de Áquila, de Ticio…. Así se realizó la primera evangelización del mundo, la más importante, en un mundo hostil a la fe y pagano. De familia, en familia, de persona a persona, con la única fuerza de la palabra proclamada y la vida como testimonio.
Siendo tejedores de lino para tiendas de campaña, como eran Áquila y Priscila, jefe de la sinagoga, como Ticio o…. pon tu vida, tu trabajo, tu vocación delante de Dios y renueva hoy la llamada a vivir dentro del mundo, no fuera, siendo testigo del Evangelio. Se evangeliza con la vida, en familia, en el trabajo.

Es la propuesta de la Iglesia siempre, en la voz del papa Francisco. “Hay una forma de llevar el Evangelio a las personas que cada uno trata, tanto a los más cercanos como a los desconocidos. Es la predicación informal que se puede realizar en medio de una conversación. Ser discípulo es tener la disposición permanente de llevar a otros el amor de Jesús y eso se produce espontáneamente en cualquier lugar: en la calle, en la plaza, en el trabajo, en el camino” (EG 127)

24/5/2017, Miércoles de la VI semana de Pascua – Sª María Auxiliadora

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (17, 15.22-18,1)
En aquellos días, los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y se volvieron con el encargo de que Silas y Timoteo se reuniesen con él cuanto antes. Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo: - «Atenienses, veo que sois en todo extremadamente religiosos. Porque, paseando y contemplando vuestros monumentos sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: "Al Dios desconocido". Pues eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo. “El Dios que hizo el mundo y todo lo que contiene”, siendo como es Señor de cielo y tierra, no habita en templos construidos por manos humanas, ni lo sirven manos humanas, como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo. De uno solo creó el género humano para que habitara la tierra entera, determinando fijamente los tiempos y las fronteras de los lugares que habían de habitar, con el fin de que lo que buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo dicen incluso algunos de vuestros poetas: "Somos estirpe suya". Por tanto, si somos estirpe de Dios, no debemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Así pues, pasando por alto aquellos tiempos de ignorancia, Dios anuncia ahora en todas partes a todos los humanos que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre a quien él ha designado; y ha dado a todos la garantía de esto, resucitándolo de entre los muertos». Al oír «resurrección de entre los muertos», unos lo tomaban a broma, otros dijeron: - «De esto te oiremos hablar en otra ocasión». Así salió Pablo de en medio de ellos. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más con ellos. Después de esto, dejó Atenas y se fue a Corinto.
Salmo responsorial (Sal 148, 1-2. 11-12. 13. 14)
R. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Alabad al Señor en el cielo, alabad al Señor en lo alto.
Alabadlo, todos sus ángeles; alabadlo, todos sus ejércitos. 
R.
Reyes y pueblos del orbe, príncipes y jefes del mundo,
los jóvenes y también las doncellas, los ancianos junto con los niños. 
R.
Alaben el nombre del Señor, el único nombre sublime.
Su majestad sobre el cielo y la tierra. 
R.
Él acrece el vigor de su pueblo. Alabanza de todos sus fieles,
de Israel, su pueblo escogido. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Juan (16, 12-15)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».

24 mayo 2017. Miércoles de la VI semana de Pascua – Sª María Auxiliadora – Puntos de oración

¡Santa María, auxilio de los cristianos, ruega por nosotros!
Dentro del mes de mayo, mes de la Virgen, hoy 24, es un día muy especial.  Celebramos la festividad de María Auxiliadora, devoción extendida por el mundo por los salesianos, obra fundada por San Juan Bosco. Este santo fue quien mandó construir una Basílica en su honor en Turín, (Italia). El Padre Morales nos hablaba con mucho cariño de él e incluso le dedicó una semblanza, de las más entrañables. El grupo de jóvenes de la Milicia que fue a la JMJ de Cracovia tuvo la oportunidad de visitar dicha Basílica. Los que hemos estado en este santo lugar, hacemos especial memoria de ese momento. Empecemos entonces pidiéndole a Ella que nos abra al Espíritu en este rato de oración.
En la primera lectura leemos el conocido discurso de San Pablo en el Areópago. Acaba la lectura diciendo que al oír a San Pablo hablar de “resurrección entre los muertos” unos lo tomaban a broma y otros dijeron “de esto te oiremos hablar en otra ocasión”. A nosotros, a veces, cuando predicamos a Jesucristo con nuestras palabras, pero no con nuestra vida, nos pasa algo parecido. Nuestra predicación debe ser más con las obras que con las palabras, pues como dice el refrán “obras son amores, y no buenas razones”. De nada vale decir que amamos al prójimo, de palabra, si ese amor no se traduce en obras concretas de caridad. La Resurrección que predica San Pablo nos debería motivar a ello, en especial en este tiempo Pascual. Por otro lado, el apóstol también nos da una lección de perseverancia ante las adversidades y humillaciones, pues su tesón no se vio mermado ante este fracaso aparente, sino que lo transformó en oportunidad para evangelizar de una manera nueva. Podríamos también, durante nuestra oración, analizar nuestra actitud frente a situaciones parecidas. Quizá más de una vez hemos tenido la oportunidad de manifestar nuestra fe en conversaciones con los amigos de la escuela, universidad o trabajo, y se han burlado de nuestras palabras, han puesto mala cara o simplemente nos han ignorado, ¿Cuál es nuestra actitud en estas circunstancias? Que terminemos esta reflexión teniendo claro que es propio de los auténticos apóstoles de Jesucristo sufrir reveses por predicar su mensaje.

A pesar del descontento de la mayoría, San Pablo, inflamado de amor por el Espíritu, arrastró por su predicación a “algunos” dice la lectura de los hechos de los apóstoles. Ese es el Espíritu de la verdad del que nos habla Jesús en el evangelio. Y es que, si nos abrimos a Su acción, nuestro apostolado siempre tendrá fruto, aunque no lo veamos claramente al principio. Pidámosle a María Auxiliadora en este día nos dé siempre un corazón dispuesto a acoger ese Espíritu, para nunca desanimarnos ante los fracasos aparentes.

23/5/2017, Martes de la VI semana de Pascua

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (16,22-34)
En aquellos días, la plebe de Filipos se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados ordenaron que les arrancaran los vestidos y que los azotaran con varas; después de molerlos a palos, los metieron en la cárcel, encargando al carcelero que los vigilara bien; según la orden recibida, los metió en la mazmorra y les sujetó los pies en el cepo. A eso de media noche, Pablo y Silas oraban cantando himnos a Dios. Los otros presos los escuchaban. De repente, vino una terremoto tan violento que temblaron los cimientos de la cárcel. Al momento se abrieron todas las puertas, y a todos se les soltaron las cadenas. El carcelero se despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada para suicidarse, imaginando que los presos se habían fugado. Pero Pablo lo llamó a gritos, diciendo: «No te hagas daño alguno, que estamos todos aquí». El carcelero pidió una lámpara, saltó dentro, y se echó temblando a los pies de Pablo y Silas; los sacó fuera y les preguntó: «Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?». Le contestaron: «Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia». Y le explicaron la palabra del Señor, a él y a todos los de su casa. A aquellas horas de la noche, el carcelero los tomó consigo, les lavó las heridas, y se bautizó en seguida con todos los suyos; los subió a su casa, les preparó la mesa, y celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios.
Salmo responsorial (Sal 137,1-2a.2bc.3.7c-8)
R. Señor, tu derecha me salva
Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque escuchaste las palabras de mi boca; delante de los ángeles tañeré para ti, me postraré hacia tu santuario. R.
Daré gracias a tu nombre por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera tu fama
Cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma. 
R.
Tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Juan (16,5-11)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: "¿Adónde vas?" Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón. Sin embargo, os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me voy, os lo enviaré. Y cuando venga, dejará convicto al mundo acerca de un pecado, de una justicia y de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el príncipe de este mundo está condenado».

23 mayo 2017. Martes de la VI semana de Pascua – Puntos de oración

Al preparar, hoy, nuestra oración, caemos en la cuenta de las palabras de Jesús en el evangelio; conviene que me vaya para enviaros el Espíritu Santo. Es cierto. Lo necesitamos como el agua a la tierra reseca. Nuestra vida personal, de relación, de trabajo y en este caso, de la oración, serían vanos esfuerzos sin el apoyo del E. Santo.
Y nos encontramos, litúrgicamente hablando, disfrutando de Cristo resucitado y en el camino de espera para actualizar un año más esa venida del Espíritu. Por otra, estamos en el gran tiempo que anunció Jesús, “si me voy yo os lo enviaré”. Es decir, a través de la confirmación, la mayoría de nosotros, hemos recibido ya este don maravilloso.
En este marco amplio de la Pascua y del E. Santo, intentamos situar las lecturas que nos propone la Iglesia para el día de mañana.
En la primera, observamos la no imparcialidad de los magistrados sobre Pablo y Silas. De hecho, se dejan presionar por el pueblo y los sentencian a ser apaleados y meterlos en la cárcel. Y, por otra parte, vemos la fuerza de Dios moviendo cimientos, rompiendo cadenas y, algo sorprendente, se convierte el corazón de los que se hacen custodios de órdenes inicuas.
Asimismo, llama la atención los hechos que ocurren después de esa irrupción espiritual, “una sacudida tan violenta”. No sólo el momento, durante la noche, sino que se rompa todo (material y espiritualmente hablando); que los presos no escapen, que el carcelero pase de una actitud de suicidio a la de escucha, conversión y bautismo con toda su familia; que se ponga a curarles y servirles y que finalmente celebren una fiesta.
Ciertamente, parece que todo arranca de la oración; “Pablo y Silas oraban cantando himnos a Dios”. Prestemos atención porque esta actitud la tienen después de  molerlos a palos y que los metieran en la cárcel.         
Con estos antecedentes, las palabras del Salmo 132, adquieren una luz y fuerza especiales. Así, el dar gracias de todo corazón por ser escuchado y el acrecer el valor en el alma para sufrir por el nombre de Cristo. Todo, todo absolutamente, nace de esa misericordia eterna de Dios que le hace no abandonar la obra de sus manos, tú y yo.           
Decíamos al principio que, la oración de mañana, la situamos en clima de resurrección y venida del E. Santo. Por ello, meditar sobre el evangelio, nos puede dar luz y ampliar resonanciassobre esos dos acontecimientos en nuestras vidas.
Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Defensor”. Jesús sigue la voluntad del Padre, sobre Él mismo y sobre nosotros. Ciertamente, nos cuesta que se nos quite “la vista y hermosura” de su presencia y ocurre que, “por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón”. En esta escalada espiritual, una privación (su presencia), lleva a un don sorprendente; el envío del Espíritu defensor.
¿Qué me pueden decir estas palabras de Jesús, tan llenas de misterio y realismo por otra parte? «Y cuando venga, dejará convicto al mundo con la prueba de un pecado, de una justicia, de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el Príncipe de este mundo está condenado.». Tenemos, no sólo el rato de oración, sino todo el día para pedir luz, entenderlas e intentar llevarlas a la vida.
Quizás todo nos sea más fácil, entenderlo y vivirlo, desde el corazón de nuestra madre la Virgen. Ella nos animará a perseverar en la oración confiada; a ser mediadores para que otros descubran y alaben al Señor junto a nosotros; a hacernos recipientes vacíos de ego, pero llenos de súplica, confianza, servicio y “celebradores de fiesta” cuando la ocasión lo requiera. Como hizo el carcelero con Pablo y Silas.

“Santa María, alcánzanos el gozo de la Pascua; fe creciente, esperanza cierta, alegría desbordante, paz imperturbable y amor ardiente".

22/5/2017, Lunes de la VI semana de Pascua – Santa Joaquina Vedruna

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (16,11-15)
Nos hicimos a la mar en Tróade y pusimos rumbo hacia Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos, primera ciudad del distrito de Macedonia y colonia romana. Allí nos detuvimos unos días. El sábado salimos de la ciudad y fuimos a un sitio junto al río, donde pensábamos que se había un lugar de oración; nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo. Se bautizó con toda su familia y nos invitó: - «Si estáis convencidos de que creo en el Señor, venid a hospedaros en mi casa». Y nos obligó a aceptar.
Salmo responsorial (Sal 149, 1-2. 3-4. 5-6a y 9b)
R. El Señor ama a su pueblo.
Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey. 
R.
Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes. 
R.
Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas,
con vítores a Dios en la boca; es un honor para todos sus fieles. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Juan (15,26-16,4a)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».

22 mayo 2017. Lunes de la VI semana de Pascua – Santa Joaquina Vedruna – Puntos de oración

Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él
Con estas palabras de la carta a los romanos nos recibe hoy la liturgia de la Iglesia al comenzar la Eucaristía. Vamos nosotros con ellas a comenzar nuestra oración, poniendo nuestro corazón junto al de Cristo, ¡resucitado de entre los muertos!
La primera lectura sigue con los primeros pasos de san Pablo en Europa, esta vez en Filipos, dónde toca el corazón de una mujer, Lidia, que se bautiza con toda su familia y los hospeda en su casa.
Era una vendedora de púrpura, trabajadora, por tanto, que sacaba también adelante a su familia y “adoraba al verdadero Dios”.
Pidamos hoy a la Virgen, en este último tramo del mes de mayo, que toque también los corazones de los que nos rodean, muchos de ellos buscadores del verdadero Dios, sin saberlo, en el fondo de sus corazones, pero confundidos con los diosecillos que el mundo actual nos pone delante de los ojos: consumismo, tecnología, diversión fácil, individualismo. También cada uno de nosotros, atontados por lo que nos rodea, necesitamos, como Lidia, de un san pablo que nos despierte y nos conduzca hacia el verdadero Dios.
Jesús, en el Evangelio de hoy, continúa diciéndonos lo mismo que a los apóstoles en el cenáculo. Mejor, nos traslada allí y nos dice, sentado a la mesa con nosotros: “Cuando venga el Paráclito, el Espíritu de la verdad, él dará testimonio de mi; y también vosotros daréis testimonio”.
Dar testimonio de Jesús. Cada día, en las flores del mes de mayo que dedicamos a la Virgen, le pedimos que sean suyos nuestros anhelos de ferviente apostolado. En realidad le estamos pidiendo que ella nos contagie ese espíritu misionero que vivió desde el mismo momento de la encarnación.
Cada día ella intercede ante el Padre para que nos envíe su aliento, su Espíritu. Cada día recibimos la fuerza para ser sus testigos, a pesar de que, como también nos recuerda Jesús hoy, “llegará una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios”.
Sin esperar a que lleguen días en nuestra vida de verdadera persecución por el nombre de Cristo –algunos ya lo estáis viviendo- el Señor hoy nos invita a la confianza, a estar cerca de su Corazón. Porque, sea cual sea el momento en que él tocó nuestra vida, puede siempre decirnos: “desde el principio estáis conmigo”. Yo lo traduzco diciendo: desde que nos acercamos a María estamos con Cristo, y ese es el principio de todo en nuestra vida cristiana.

Seguimos en Pascua, se acerca la Ascensión. Él sigue a nuestro lado, nos ayuda a caminar y nos conduce a la vida verdadera. “No tengáis miedo”. Porque “Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él”. Eso mismo nos ha conseguido a nosotros, y ya en esta vida lo empezamos a percibir.

21/5/2017, Domingo VI de Pascua (Ciclo A)

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (8, 5-8. 14-17)
En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo. El gentío unánimemente escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría. Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaría había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por ellos, para que recibieran el Espíritu Santo; pues aún no había bajado sobre ninguno; estaban sólo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.
Salmo responsorial (Sal 65, 1-3a. 4-5. 6-7a. 16 y 20)
R. Aclamad al Señor, tierra entera.
Aclamad al Señor, tierra entera; tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria. Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!» 
R.
Que se postre ante ti la tierra entera, que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre. Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres. 
R.
Transformó el mar en tierra firme, a pie atravesaron el río.
Alegrémonos con Dios, que con su poder gobierna eternamente. 
R.
Fieles de Dios, venid a escuchar, os contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica ni me retiró su favor. 
R.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (3, 15-18)
Queridos hermanos: Glorificad a Cristo el Señor en vuestros corazones, dispuestos siempre para dar explicación de vuestra esperanza, pero con delicadeza y respeto, teniendo buena conciencia, para que, cuando os calumnien, queden en ridículo los que atentan contra vuestra buena conducta en Cristo. Pues es mejor sufrir haciendo el bien, si así lo quiere Dios, que sufrir haciendo el mal. Porque también Cristo sufrió su pasión, de una vez para siempre, por los pecados, el justo por los injustos, para conduciros a Dios. Muerto en la carne pero vivificado en el Espíritu.
Lectura del santo evangelio según san Juan (14, 15-21)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros. No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.»

21 mayo 2017. Domingo VI de Pascua (Ciclo A) – Puntos de oración

Composición de lugar:
Para la oración de este domingo, Sexto de Pascua, nos puede ayudar vernos sentados junto a los Apóstoles en el Cenáculo de Jerusalén. Jesús, está muy cerca, dos puestos más a la derecha, después de Pedro y Juan. La actitud mejor es la de escuchar con atención, queriendo imprimir para siempre en nuestro corazón este momento; y admirándonos de lo que dice Jesús, de las reacciones de los discípulos. Sin prisas, sin querer pasar adelante…, y después “reflectir para sacar algún provecho” (San Ignacio de Loyola, E.E.).
Si me amáis, guardaréis mis mandamientos” (Jn 14,15)
Son palabras del Testamento de Jesús, de su Oración Sacerdotal. Por lo tanto se trata de palabras de hondo sentido que deben ser acogidas en el corazón y puestas en práctica con mucho esmero. En tiempos de Jesús estas palabras producían escándalo o la burla que se hace a un loco. “Pues la predicación de la cruz es una locura para los que se pierden; más para los que se salvan-para nosotros-es fuerza de Dios” (1Cor 1,18).
Hoy día el amor es una de las palabras más vacías de contenido, pienso que fácilmente nos podemos dejar convencer de “esos catequistas” que escriben en revistas, periódicos y que salen en la tele y  que dicen que el amor consiste en tener muchas cosas, las últimas, disfrutar de ellas; comprar, viajar y estar a la moda. Jesús nos dice: “si me amáis, guardaréis mis mandamientos”.
Amemos como Jesús que sin hacer alarde de su condición divina, antes al contrario, tomando la condición de siervo, en obediencia al Padre se entregó hasta la muerte y una muerte de cruz. Este amor debe ser nuestro santo y seña, nuestro distintivo, por el que seamos reconocidos como cristianos.
En nuestra composición de lugar nos fijábamos también en los Apóstoles que rodean a Jesús. Meditemos sobre estas palabras del Papa Francisco en una de sus recientes homilías: No se puede, es absurdo “amar a Cristo, sin la Iglesia, sentir a Cristo pero no a la Iglesia, seguir a Cristo al margen de la Iglesia”. Y parafraseando a Pablo VI dijo: “Cristo y la Iglesia están unidos”, y “cada vez que Cristo llama a una persona, la trae a la Iglesia”.

María es nuestro modelo de oración. Nadie como ella supo amar a Jesús y a su Iglesia. Estamos ya en los últimos días del mes de mayo. Podemos terminar la oración de hoy con esta consagración a María, según San Luis María Grignion de Montfort: “¡Oh Corazón Inmaculado de María, Madre admirable! Presentadme a vuestro Hijo en calidad de eterno esclavo, a fin de que, pues me rescató por Vos, me reciba de vuestras manos. ¡Oh Madre de misericordia!, concededme la gracia de alcanzar la verdadera sabiduría de Dios, y de colocarme, por tanto, entre los que Vos amáis, enseñáis, guiais, alimentáis y protegéis como a vuestros hijos y esclavos. ¡Oh Virgen fiel! Hacedme en todo tan perfecto discípulo, imitador y esclavo de la Sabiduría encarnada, Jesucristo, vuestro Hijo, que por vuestra intercesión llegue, a imitación vuestra, a la plenitud de la perfección sobre la tierra y de gloria en los cielos. Amén.

19/5/2017, Viernes de la V semana de Pascua

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15,22-31)
En aquellos días, los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas Barsabá y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y les entregaron esta carta: «Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo. Nos hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e inquietado con sus palabras. Hemos decidido, por unanimidad, elegir algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. En vista de esto, mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud.» Los despidieron, y ellos bajaron a Antioquía, donde reunieron a la Iglesia y entregaron la carta. Al leer aquellas palabras alentadoras, se alegraron mucho.
Salmo responsorial (Sal 56, 8-9. 10-12)
R. Te daré gracias ante los pueblos, Señor.
Mi corazón está firme, Dios mío, mi corazón está firme.
Voy a cantar y a tocar: despierta, gloria mía;
despertad, cítara y arpa; despertaré a la aurora. 
R.
Te daré gracias ante los pueblos, Señor; tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos; por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.
Elévate sobre el cielo, Dios mío, y llene la tierra tu gloria. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Juan (15, 12-17)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»

19 mayo 2017. Viernes de la V semana de Pascua – Puntos de oración

Hechos de los apóstoles (15,22-31):  Después del esfuerzo de discernimiento que supuso la reunión de Jerusalén, nos enteramos de las conclusiones a las que llegaron los discípulos, convencidos de que les asiste el Espíritu: «hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros...».     La carta que envían con los delegados personales desde Jerusalén a todas partes donde hay convertidos del paganismo, sobre todo a Antioquía, tiene detalles muy interesantes:
-   desautoriza a los que «sin encargo nuestro os han alarmado e inquietado»,
-   alaba cordialmente a «nuestros queridos Pablo y Bernabé, que han dedicado su vida a la causa de Nuestro Señor Jesucristo»,
-   la decisión a la que llegan es «no imponeros más cargas que las indispensables»: por tanto queda reafirmada la convicción teológica de que la salvación viene de Jesús, y no hará falta que pasen por la ley de Moisés los que se convierten del paganismo: ha triunfado la tolerancia y la interpretación pluralista de Pablo y Bernabé;
-   aunque sí se exigen las tres condiciones que había enumerado Santiago y que les parecieron a todos razonables: huir de la idolatría y de la fornicación, y no comer sangre o animales estrangulados.
La decisión fue muy bien recibida: «al leer aquellas palabras alentadoras, se alegraron mucho».
Salmo 56,8-9.10-12: El salmo recoge esta sensación: «te daré gracias ante los pueblos, Señor, tocaré para ti ante las naciones». La vocación de los gentiles es el cumplimiento del universalismo mesiánico. Por eso damos gracias a Dios ante todos los pueblo y cantamos para Él ante las naciones con este salmo.
Evangelio según san Juan (15,12-17): El pensamiento de Jesús, en la última cena, progresa como en círculos. Ya había insistido en que sus seguidores deben «permanecer» en Él, y que en concreto deben «permanecer en su amor, guardando sus mandamientos».
Ahora añade matices entrañables: «no os llamo siervos, sino amigos», «no sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido». Y sobre todo, señala una dirección más comprometida de este seguimiento: «éste es mi mandamiento, que os améis unos a otros como yo os he amado». Antes había sacado la conclusión más lógica: si él ama a los discípulos, estos deben permanecer en su amor, deben corresponderle amándole. Ahora aparece otra conclusión más difícil: deben amarse unos a otros.
San Juan Crisóstomo dice: «El amor que tiene por motivo a Cristo es firme, inquebrantable e indestructible. Nada, ni las calumnias, ni los peligros, ni la muerte, ni cosa semejante será capaz de arrancarlo del alma. Quien así ama, aun cuando tenga que sufrir cuanto se quiera, no dejará nunca de amar si mira el motivo por el que ama. El que ama por ser amado terminará con su amor apenas sufra algo desagradable...,  pero quien está unido a Cristo jamás se apartará de ese amor» (Homilía sobre San Mateo 60).
Oración final:

Dios todopoderoso, confírmanos en la fe de los misterios que celebramos, y, pues confesamos a tu Hijo Jesucristo, nacido de la Virgen, Dios y hombre verdadero, te rogamos que por la fuerza salvadora de su resurrección merezcamos llegar a las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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