26/4/2018. San Isidoro de Sevilla


Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (2, 1-10)
Yo mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado. También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. Sabiduría, sí, hablamos entre los perfectos; pero una sabiduría que no es de este mundo ni de los príncipes de este mundo, condenados a perecer, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria. Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido; pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria. Sino, como está escrito: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman». Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu; pues el Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios.
Salmo responsorial (Sal 118, 99-100. 101-102. 103-104)
R. Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.
Soy más docto que todos mis maestros, porque medito tus preceptos.
Soy más sagaz que los ancianos, porque cumplo tus mandatos. 
R.
Aparto mi pie de toda senda mala, para guardar tu palabra;
no me aparto de tus mandamientos, porque tú me has instruido. 
R.
¡Qué dulce al paladar tu promesa: más que miel en la boca!
Considero tus mandatos, y odio el camino de la mentira. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (5, 13-16)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

26 abril 2018. San Isidoro de Sevilla – Puntos de oración


Nos ponemos en presencia del Señor invocando al Espíritu Santo y rezando la oración preparatoria, que es pedir gracia a Dios nuestro Señor para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad.
Estamos en el tiempo pascual celebrando la alegría de la resurrección del Señor y esperando en oración la gran fiesta de Pentecostés en la que El Espíritu se derrama en abundancia. Entre esos dones se nos da el don de sabiduría. Pablo, en su carta a los corintios, nos dice que no habla con la sabiduría de los hombres sino con la de Dios que le ha sido dada por El Espíritu, para que nuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres sino en el poder de Dios. Pidamos con insistencia esos dones: que esa sabiduría escondida se nos dé para nuestra gloria, porque Dios lo tiene así pensado para los que le aman.
En el salmo se nos dice que lámpara es la palabra de Dios para nuestros pasos, luz en mis senderos. Meditar la palabra de Dios y sus mandatos nos hace felices y sabios. Sus promesas nos dan alegría, una alegría que no nos puede dar el mundo. Cumplirlos nos ayudan a andar en la verdad.
El evangelio nos habla de ser la luz y la sal del mundo. Este evangelio es un mandato del Señor, siempre me costaba entenderlo. Primero, porque no me gusta la comida salada y, segundo, porque cuando pensaba en luz del mundo me imaginaba todo el globo terráqueo. Hasta que me di cuenta de que me gusta esa pizquita pequeña de sal en los huevos fritos, en las patatas, y entendí que tenemos que ser esa pizquita que da el toque de gracia, esa pizquita que conserva y hace transmitir esa gracia que da El Señor la noticia del evangelio. Me di cuenta también que cuando entramos en la iglesia buscamos esa pequeña luz que nos avisa dónde está el Sagrario, donde está El Señor. Y me di cuenta de que tenemos que ser como esa pequeña llama que anuncia a los hermanos que El Señor ha resucitado que nos ama y que ha vencido a la muerte y al pecado.
Pidamos con insistencia que el Espíritu Santo nos regale sus dones y sus frutos.
Pensemos si es nuestra alegría escuchar y meditar la palabra de Dios todos los días.
Miremos si nuestra cara refleja alegría, si sonreímos cada vez que comulgamos, porque todo un Dios está dentro de nuestro corazón. Miremos si ponemos ese toque de sal en nuestras conversaciones, en nuestras actividades cotidianas, seamos esa luz pequeña que anuncia que tenemos y llevamos al Señor.
Terminamos con un coloquio con nuestra Madre.

25/4/2018, San Marcos evangelista


Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (5, 5b-14)
Queridos hermanos: Revestíos todos de humildad en el trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, mas da su gracia a los humildes. Así pues, sed humildes bajo la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce en su momento. Descargad en él todo vuestro agobio, porque él cuida de vosotros. Sed sobrios, velad. Vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quién devorar. Resistidle, firmes en la fe, sabiendo que vuestra comunidad fraternal en el mundo entero está pasando por los mismos sufrimientos. Y el Dios de toda gracia que os ha llamado a su gloria eterna en Cristo Jesús, después de sufrir un poco, él mismo os restablecerá, os afianzará, os robustecerá y os consolidará. Suyo es el poder por los siglos. Amén. Os he escrito brevemente por medio de Silvano, al que tengo por hermano fiel, para exhortaros y para daros testimonio de que esta es la verdadera gracia de Dios. Manteneos firmes en ella. Os saluda la comunidad que en Babilonia comparte vuestra misma elección, y también Marcos, mi hijo. Saludaos unos a otros con el beso del amor. Paz a todos vosotros, los que vivís en Cristo.
Salmo responsorial (Sal 88, 2-3. 6-7. 16-17)
R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad.» 
R.
El cielo proclama tus maravillas, Señor, y tu fidelidad, en la asamblea de los santos.
¿Quién sobre las nubes se compara a Dios?
¿Quién como el Señor entre los seres divinos? 
R.
Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: caminará, oh Señor a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día, tu justicia es su orgullo. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (16, 15-20)
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos». Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a predicar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

25 abril 2018. San Marcos evangelista – Puntos de oración


Que cada uno se revista de sentimientos de humildad para con los demás, porque Dios se opone a los orgullosos y da su ayuda a los humildes.
Mañana miércoles 25 de abril es la fiesta de San Marcos, el autor de segundo Evangelio. Las lecturas son las correspondientes a esta fiesta y en especial la segunda, que es el final del evangelio, es bien bonita. Es cuando nos dice “id por todo el mundo y predicad el evangelio”. Pero nosotros nos fijaremos en la primera que es la que he copiado al principio: “que cada uno se revista de sentimientos de humildad para con los demás”.  Evidentemente planteo este rato de oración por el método de tres potencias: recordar, pensar sobre el tema y querer (pedir).  Nos imaginamos que el Padre, origen de todas las cosas, nos está diciendo a ti y a mí que nos revistamos de sentimientos de humildad para con los demás.  Otra traducción dice: “la sencillez presida vuestras relaciones”. El Padre está sentado en su trono, sencillo pero un poco más alto que los demás, y te dice eso: sé sencillo y humilde en tus relaciones con los otros. Ahora viene la parte de pensar ¿con qué otros tengo que buscar la humildad ¿Qué es ser sencillo? O parecido a esto. ¿Qué es ser humilde? Qué es ser sencillo cuando tratas con tu marido, con tu esposa, cuando estás con tus hijos, cuando tratas con el jefe, con los que tienes a tus órdenes. ¿Qué es ser sencillo? 
Todavía podemos avanzar un poco más y pensar ¿Qué es ser sencillo cuando trato con Dios? El propio texto nos da una pista cuando dice: “confíale todas tus preocupaciones”. Cuando yo hable con Dios debo contarle sencillamente mis problemas y hasta lo mejor puedo preguntarle por los suyos ¿Qué problemas tiene mi Dios? ¿Qué problemas tiene Jesús?
Más emocionante todavía es ser sencillo conmigo mismo. Ser sencillo con Vicente (ese soy yo) e interpretar sinceramente mis propios deseos, mis propias dificultades, mis propios problemas, mis intereses que podríamos llamar ocultos. Eso sí que es interesante.
Podemos acabar este apartado con una conversación con Jesús o con el Padre o con la Virgen María para pedirles sencillez eso tiene sus problemas el padre no solía decir en ejercicios que, para conseguirla, pidamos humillaciones y fracasos. Bueno, pues ya sabes, con humillaciones y fracasos aceptados se consigue la humildad. ¡A pedirla!
Pensemos ahora en el siguiente apartado dice: “el diablo es vuestro enemigo y ronda como león rugiente buscando a quién devorar”.  No se lo dice a los pecadores. No se lo dice a los malos, me lo dice a mí que también su pecador y que también soy malo, aunque intento ser bueno. Eso me lo dice a mí. Ahora viene cómo intenta devorarme el enemigo.  Las reglas de San Ignacio son bien interesantes para ver cómo me ataca. En la segunda regla dice: “A los que van de bien en mejor subiendo (es decir tú y yo que intentamos seguir a Cristo) les ataca mordiendo, metiéndoles tristeza, desaliento, inquietando les con razones falsas”.  Cuando a ti te funcione algo mal por dentro, mira a ver si estás siendo tentado. Se nota porque estás inquieto, triste con algunas razones, que en realidad son falsas. Dios no es un Dios de tristeza. No sé si siempre tienes que estar alegre, pero cuando te pasa algo duro y está Dios por medio por lo menos estás con paz. Yo te sugiero que mires las veces que has estado triste o inquieto en tus últimos dos años porque seguramente era una tentación del demonio. Mira y aprende, porque seguramente la próxima vez que te ataque será por un procedimiento análogo.

24/4/2018, Martes de la cuarta semana de Pascua


Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (11,19-26)
En aquellos días, los que se habían dispersado en la persecución provocada por lo de Esteban hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles la Buena Nueva del Señor Jesús. Como la mano del Señor estaba con ellos, gran número creyó y se convirtió al Señor. Llegó la noticia a oídos de la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho y exhortaba a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño; como era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Y una multitud considerable se adhirió al Señor. Bernabé salió para Tarso en busca de Saulo; cuando lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Durante todo un año estuvieron juntos en aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos.
Salmo responsorial (Sal 86, 1-3, 4-5. 6-7)
R. Alabad al Señor, todas las naciones.
Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! 
R.
«Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes han nacido allí».
Se dirá de Sión: «Uno por uno todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado.» 
R.
El Señor escribirá en el registro de los pueblos: «Éste ha nacido allí».
Y cantarán mientras danzan: «Todas mis fuentes están en ti». 
R.
Lectura del santo evangelio según san Juan (10, 22-30)
Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: - «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente». Jesús les respondió: - «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado, es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

24 abril 2018. Martes de la cuarta semana de Pascua – Puntos de oración


1. “Al llegar a Antioquía, también anunciaron a los paganos la Buena Noticia del Señor Jesús” (Act 11, 19)
¡Cómo aprovecha el Señor las “circunstancias” para hacer su obra! ¡Y aquí la “circunstancia” es la persecución provocada a causa del primer mártir, Esteban! Gracias a la cual, dejan de “pescar en piscina” como diría el Venerable P. Morales y se lanzan a “pescar tiburones”. Y ya tenemos a Bernabé y a Pablo…y llegan a Antioquía donde los discípulos comienzan a ser llamados por su verdadero nombre, el actual, el de Cristo, CRISTIANOS.
Gracias, Señor, por actuar de modo tan portentoso y por elegirme a mí como testigo que continúa tan gozosa experiencia.
2. “¡Esta es la ciudad que fundó el Señor sobre las santas Montañas!” Salmo 87(86).
El salmista se deleita en cantar porque “el Altísimo en persona la ha fundado». Qué más vamos a pedir. ¡Cómo se enorgullece una ciudad con su fundador! Le levanta estatuas, dedica parques y calles… Somos ciudad y ciudadanos fundados por el Altísimo, gracias, «todas mis fuentes de vida están en ti». Soy un salmo vivo del Señor que requiere ser cantado, compartido.
3. “Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí…El Padre y yo somos una sola cosa” (Jn 10, 22)
Jesús, qué clarito está todo. No se puede decir más y nosotros seguimos a lo nuestro, a nuestra bola. Basta con escucharte y con mirarte para saber que tu doctrina es de un humanismo excelente ¡divino!, tu acción misericordiosa, llena de armonía, de paz, de gozo, ternura nos revelan que el Padre está en Ti, que has venido a hacer su voluntad, que sois “una sola cosa”.
Jesús, mírame, hazme tuyo. Padre Nuestro, hágase tu voluntad. Madre, totus tuus.

23/4/2018, Lunes de la IV semana de Pascua


Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (11, 1-18)
En aquellos días, los apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Cuando Pedro subió a Jerusalén, los de la circuncisión le dijeron en son de reproche: - «Has entrado en casa de incircuncisos y has comido con ellos». Pedro entonces comenzó a exponerles los hechos por su orden, diciendo: - «Estaba yo orando en la ciudad de Jafa, cuando tuve en éxtasis una visión: una especie de recipiente que bajaba, semejante a un gran lienzo que era descolgado del cielo sostenido por los cuatro extremos, hasta donde yo estaba. Miré dentro y vi cuadrúpedos, de la tierra, fieras, reptiles y pájaros del cielo. Luego oí una voz que me decía: "Levántate, Pedro, mata y come". Yo respondí: "De ningún modo, Señor, pues nunca entró en mi boca cosa profana o impura". Pero la voz del cielo habló de nuevo: "Lo que Dios ha purificado, tú no lo consideres profano". Esto sucedió hasta tres veces, y de un tirón lo subieron todo de nuevo al cielo. En aquel preciso momento llegaron a la casa donde estábamos tres hombres enviados desde Cesarea en busca mía. Entonces el Espíritu me dijo que me fuera con ellos sin dudar. Me acompañaron estos seis hermanos, y entramos en casa de aquel hombre. Él nos contó que había visto en su casa al ángel que, en pie, le decía: "Manda recado a Jafa y haz venir a Simón, llamado Pedro; él te dirá palabras que traerán la salvación a ti y a tu casa". En cuanto empecé a hablar, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, igual que había bajado sobre nosotros al principio; entonces me acordé de lo que había dicho: "Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo". Pues, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para oponerme a Dios?». Oyendo esto, se calmaron y alabaron a Dios diciendo: - «Así pues, también a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida».
Salmo responsorial (Sal 41, 2-3; 42, 3. 4)
R. Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo.
Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío;
tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? 
R.
Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo, hasta tu morada. 
R.
Me acercaré al altar de Dios, al Dios de mi alegría;
y te dé gracias al son de la cítara, Dios, Dios mío. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Juan (10, 1-10)
En aquel tiempo, dijo Jesús: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños». Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

23 abril 2018. Lunes de la IV semana de Pascua – Puntos de oración


“A Dios que concede el hablar y el escuchar le pido hablar de tal manera que el que escucha llegue a ser mejor y escuchar de tal manera que no caiga en la tristeza el que habla”
Hoy Jesús vuelve a sorprendernos en el Evangelio. A primera vista, podría sonar a rechazo a su familia carnal, a sus parientes (ya sabemos que hermanos, en el contexto bíblico, significa los parientes cercanos –primos, quizás-). Pero no hay rechazo, sino una amplitud de miras.
Jesús no se encierra a su hogar, a su familia. No se deja atar por las relaciones humanas, sino que trasciende a todo ello, para universalizar su mensaje: mi familia son los que cumplen la voluntad del Padre. Cristo se ofrece como hermano a todos, no hace una distinción: “estos son los míos, estos no”. Sino que Jesús nos exhorta e invita a entrar a formar parte de su familia si entramos en esa comunión con Dios.
En segundo lugar, podemos echar una mirada a la Virgen: cumple el papel de Madre carnal y también cumple de manera perfecta ese “cumplir la Voluntad del Padre”.
En tercer lugar: celebrar. Celebrar, como David, la cercanía con el Señor, el ser hijos suyos. El que se sabe cercano a Dios, celebra.
Una oración, por tanto, en tres pasos: reconocer la invitación del Señor a formar parte de su familia, mirar a la Virgen para tener una muestra perfecta de lo que nos pide el Señor y celebrar que el Señor, porque ama, llama
Feliz oración, hijo de Dios, hermano de Cristo.

22/4/2018. Domingo IV de Pascua (Ciclo B)


Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (4, 8-12)
En aquellos días, lleno de Espíritu Santo, Pedro dijo: «Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; quede bien claro a todos vosotros y a todo Israel que ha sido el Nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por este Nombre, se presenta este sano ante vosotros. Él es la “piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular”; no hay salvación en ningún otro; pues bajo el cielo no se ha dado a los hombres otro nombre por el que debamos salvarnos».
Salmo responsorial (Sal 117, 1 y 8-9. 21-23. 26 y 28-29)
R. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los jefes. 
R.
Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación.
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. 
R.
Bendito el que viene en nombre del Señor, os bendecimos desde la casa del Señor.
Tú eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo.
Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. 
R.
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3, 1-2)
Queridos hermanos: Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aun no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
Lectura del santo evangelio según san Juan (10,11-18)
En aquel tiempo, dijo Jesús: «Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».

22 abril 2018. Domingo IV de Pascua (Ciclo B) – Puntos de oración


“Esta es la buena noticia, que la 55.ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones nos anuncia nuevamente con fuerza: no vivimos inmersos en la casualidad, ni somos arrastrados por una serie de acontecimientos desordenados, sino que nuestra vida y nuestra presencia en el mundo son fruto de una vocación divina.
También en estos tiempos inquietos en que vivimos, el misterio de la Encarnación nos recuerda que Dios siempre nos sale al encuentro y es el Dios-con-nosotros, que pasa por los caminos a veces polvorientos de nuestra vida y, conociendo nuestra ardiente nostalgia de amor y felicidad, nos llama a la alegría. En la diversidad y la especificidad de cada vocación, personal y eclesial, se necesita escuchar, discernir y vivir esta palabra que nos llama desde lo alto y que, a la vez que nos permite hacer fructificar nuestros talentos, nos hace también instrumentos de salvación en el mundo y nos orienta a la plena felicidad.
…//…
El Señor sigue llamando hoy para que le sigan. No podemos esperar a ser perfectos para responder con nuestro generoso «aquí estoy», ni asustarnos de nuestros límites y de nuestros pecados, sino escuchar su voz con corazón abierto, discernir nuestra misión personal en la Iglesia y en el mundo, y vivirla en el hoy que Dios nos da. María santísima, la joven muchacha de periferia que escuchó, acogió y vivió la Palabra de Dios hecha carne, nos proteja y nos acompañe siempre en nuestro camino.” Francisco pp.
Estas palabras del mensaje del papa Francisco para este día nos dan la clave para nuestra oración.
Jesús es el buen pastor, es un pastor excelente. Su misión se continua mediante la vida de la Iglesia que prolonga la vida de Cristo. En el conjunto de ministerios y carismas se realiza esa presencia viva de Jesús. ¿Cómo hago yo presente a Jesús? Él asume mi vida, mi oración, mi palabra, mis sentimientos y deseos…
Pero seamos conscientes en este día a la luz de la última exhortación el papa que debemos pedir por la santidad de toda la Iglesia, de cada bautizado, para que surjan auténticas vocaciones de especial consagración, al sacerdocio y a la vida consagrada, en la oración y en las obras de misericordia.

21/4/2018, Sábado de la III semana de Pascua – San Anselmo


Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (9, 31-42)
En aquellos días, la Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaria. Se iba construyendo y progresaba en el temor del Señor, y se multiplicaba con el consuelo del Espíritu Santo. Pedro, que estaba recorriendo el país, bajó también a ver a los santos que residían en Lida. Encontró allí a un cierto Eneas, un paralítico que desde hacía ocho años no se levantaba de la camilla. Pedro le dijo: -«Eneas, Jesucristo te da la salud; levántate y arregla tu lecho». Se levantó inmediatamente. Lo vieron todos los vecinos de Lida y de Sarán, y se convirtieron al Señor. Había en Jafa una discípula llamada Tabita, que significa Gacela. Tabita hacia infinidad de obras buenas y de limosnas. Por entonces cayó enferma y murió. La lavaron y la pusieron en la sala de arriba. Como Lida está cerca de Jafa, al enterarse los discípulos de que Pedro estaba allí, enviaron dos hombres a rogarle: «No tardes en venir a nosotros». Pedro se levantó y se fue con ellos. Al llegar, lo llevaron a la sala de arriba, y se le presentaron todas las viudas, mostrándole con lágrimas los vestidos y mantos que hacía Gacela mientras estuvo con ellas. Pedro, mandando salir fuera a todos, se arrodilló, se puso a rezar y, volviéndose hacia el cuerpo, dijo: - «Tabita, levántate». Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó. Él, dándole la mano, la levantó y, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. Esto se supo por todo Jafa, y muchos creyeron en el Señor.
Salmo responsorial (Sal 115, 12-13. 14-15. 16-17)
R. ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?
¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor. 
R.
Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo.
Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles. 
R.
Señor, yo soy tu siervo, siervo tuyo, hijo de tu esclava: rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Juan (6, 60-69)
En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: -«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?» Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: - «¿Esto os escandaliza?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, hay algunos de vosotros que no creen». Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: - «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede». Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: - «¿También vosotros queréis marcharos?». Simón Pedro le contestó: - «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios».

21 abril 2018. Sábado de la III semana de Pascua – San Anselmo – Puntos de oración


Paso 1. Haga usted silencio exterior, deje el móvil apagado (¡ah no! Que estás leyendo ahí estos puntos). Bueno, pues en modo avión para que le distraiga durante este viaje.
Paso 2. Haga silencio interior: deje de pensar en todas las cosas que tiene que hacer hoy, porque ahora solo tiene que hacer una. Póngase a la escucha… ¿Lo oye? De repente, ¡¡¡PAAAAM!!! ¡Explosión! ¿De qué? De alegría, mendrugo. ¡Que seguimos en Pascua!
Pues ale, ya estamos preparados para la oración de hoy. Empezamos pidiendo al Espíritu Santo que llene nuestro corazón de alegría, que la sintamos. Seguro que nos quiere conceder el regalo de llevar esa alegría a los demás en el día de hoy. Le pedimos también que nos ayude a hacer este rato de oración, que a veces nos cuesta un poco.
Y cuando todo parecía bonito… problemón. El evangelio de hoy nos relata uno de los pasajes más tristes. Los seguidores de Jesús, que se habían puesto finos a pan y pescado gracias al maestro, dicen que en realidad el pavo ese les exige mucho y cogen y se piran (¿a Narnia?). Nos podemos imaginar la pena que sitió Jesús en su corazón en ese momento. Entonces, se gira, mira a sus 12 amigos y les dice: Y vosotros, ¿también me vais a abandonar? Ya se podía esperar cualquier cosa… Y Pedro, que de vez en cuando acierta, está rápido para decir. ¿Con quién vamos a estar mejor? Puede que hubieran estado pensado en dejarle y llegaron a la conclusión de que les convenía seguir estando junto al hombre que andaba sobre las aguas y multiplicaba la comida o puede que a Pedro le saliera del corazón. Cuántas veces hacemos nosotros cuentas con el Señor ¿eh? Te sigo porque estoy a gusto, cuando algo me cuesta doy un paso atrás… y así. Como en general nos renta estar con el Señor, pues aquí seguimos. Hasta que deje de rentar y hagamos como los del evangelio.
La única forma de perseverar es tener un encuentro personal con Cristo. La única forma que de verdad vale para seguirle es hacerlo por amor. Porque hemos conocido el amor que Él nos tiene. Porque acabamos de recordarlo en Semana Santa y porque estamos en Pascua y lo de Resucitar mola mucho, así que vamos a pedirle a Dios, hasta el aburrimiento, que nos haga fieles seguidores suyos. Que ponga tanta alegría en nuestro corazón que nos sea imposible abandonarle y que otros se encuentren con Él a través de nosotros.
Que la Virgen nos ayude.

20/4/2018, Viernes de la III semana de Pascua


Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (9, 1-20)
En aquellos días, Saulo, respirando todavía amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, autorizándolo a traerse encadenados a Jerusalén a los que descubriese que pertenecían al Camino, hombres y mujeres. Mientras caminaba, cuando ya estaba cerca de Damasco, de repente una luz celestial lo envolvió con su resplandor. Cayó a tierra y oyó una voz que le decía: - «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?» Dijo él: - «¿Quién eres, Señor?» Respondió: - «Soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tienes que hacer». Sus compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía. Lo llevaron de la mano hasta Damasco. Allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber. Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión: - «Ananías». Respondió él: - «Aquí estoy, Señor». El Señor le dijo: - «Levántate y ve a la calle llamada Recta, y pregunta en casa de Judas por un tal Saulo de Tarso. Mira, está orando, y ha visto en visión a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista». Ananías contestó: - «Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén, y que aquí tiene autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre». El Señor le dijo: - «Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a pueblos y reyes, y a los hijos de Israel. Yo le mostraré lo que tiene que sufrir por mi nombre». Salió Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y dijo: - «Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció cuando venías por el camino, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno de Espíritu Santo». Inmediatamente se le cayeron de los ojos una especie de escamas, y recobró la vista. Se levantó, y fue bautizado. Comió, y recobró las fuerzas. Se quedó unos días con los discípulos de Damasco, y luego se puso a anunciar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.
Salmo responsorial (Sal 116, 1. 2)
R. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.
Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos. R.
Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre. R.
Lectura del santo evangelio según san Juan (6, 52-59)
En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: - «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Entonces Jesús les dijo: - «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre». Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

20 abril 2018. Viernes de la III semana de Pascua – Puntos de oración


Espero que te ayuden estas palabras que te pongo a continuación para llevar a cabo con fruto este rato de oración. Sería bueno, si es posible, que realices tu rato de oración delante de Cristo en la Eucaristía. Si no es posible porque no cuentas con esta posibilidad, dedícale este tiempo al Señor en la soledad acompañada por Él.
Empezamos nuestra oración invocando al Espíritu Santo: “Ven Espíritu Divino e infunde en nuestros corazones el fuego de tu amor”.
Ya es tercera semana de Pascua. Celebramos el paso del Señor. Es Cristo que pasa por nuestra vida y transforma nuestro pecado en fortaleza por su entrega en la cruz. Cristo pasa por tu vida como pasó por la de Saulo, y que luego Cristo le regeneraría en San Pablo, en el camino hacia Damasco. Igual que a Saulo, el Señor nos llama a la conversión.
Pídele a Jesús que cada día te convierta más y más a su corazón. La conversión es alegría plena para nosotros y especialmente en el Cielo: “hay más alegría en el Cielo por un pecador que se convierte que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse” (y esto es Palabra de Dios). Esta alegría de la conversión es duradera en nosotros si ponemos los medios adecuados para ello. Estos medios son fundamentalmente el cultivo de la oración y de los Sacramentos, en especial la Eucaristía. Ya que como nos recuerda el evangelio de hoy: “Os aseguro que, si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros”, la Eucaristía es la fuente autentica de agua viva que nos da la verdadera vida.
Pedimos la intercesión de nuestra Madre, la Virgen María, para que nos acompañe en nuestro camino de conversión continuo y para que nos mantenga el amor hacia la Eucaristía, que es la verdadera fuente de agua viva.

19/4/2018, Jueves de la III semana de Pascua


Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (8, 26-40)
En aquellos días, el ángel del Señor le hablo a Felipe y le dijo: - «Levántate y marcha hacia el Sur, por el camino de Jerusalén a Gaza, que está desierto.» Se levantó, se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Candaces, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido a Jerusalén para adorar. Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo el profeta Isaías. El Espíritu dijo a Felipe: - «Acércate y pégate a la carroza». Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó: - «¿Entiendes lo que estás leyendo?» Contestó: - «¿Y cómo voy a entenderlo, si nadie me guía?» E invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era éste: «Como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, así no abre su boca. En su humillación no se le hizo justicia. ¿Quién podrá contar su descendencia? Pues su vida ha sido arrancada de la tierra». El eunuco preguntó a Felipe: - «Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?» Felipe se puso a hablarle y, tomando pie de este pasaje, le anunció la Buena Nueva de Jesús. Continuando el camino, llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el eunuco: - «Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?» Mandó parar la carroza, bajaron los dos al agua, Felipe y el eunuco y lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su camino lleno de alegría. Felipe se encontró en Azoto y fue anunciando la Buena Nueva en todos los poblados hasta que llegó a Cesarea.
Salmo responsorial (Sal 65, 8-9. 16-17. 20)
R. Aclamad al Señor, tierra entera.
Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, haced resonar sus alabanzas,
porque él nos ha devuelto la vida y no dejó que tropezaran nuestros pies. 
R.
Los que teméis a Dios, venid a escuchar, os contaré lo que ha hecho conmigo:
a él gritó mi boca y lo ensalzó mi lengua. 
R.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica ni me retiró su favor. R.
Lectura del santo evangelio según san Juan (6,44-51)
En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: - «Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios." Todo el que escucha al Padre y aprende viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».

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