17/10/2017, Martes de la XXVIII semana del T. Ordinario – San Ignacio de Antioquía

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (1, 16-25)
Hermanos: No me avergüenzo del Evangelio, que es fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree, primero del judío, y también del griego. Porque en él se revela la justicia de Dios de fe en fe, como está escrito: «El justo por la fe vivirá». La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que tienen la verdad prisionera de la injusticia. Porque lo que de Dios puede conocerse les resulta manifiesto, pues Dios mismo se lo manifestó. Pues lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad, son perceptibles para la inteligencia a partir de la creación del mundo a través de sus obras; de modo que son inexcusables, pues, habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como Dios, ni le dieron gracias; todo lo contrario, se ofuscaron en sus razonamientos, de tal modo que su corazón insensato quedó envuelto en tinieblas. Alardeando de sabios, resultaron ser necios y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes del hombre mortal, de pájaros, cuadrúpedos y reptiles. Por lo cual Dios los entregó a las apetencias de su corazón, a una impureza tal que degradaron sus propios cuerpos; es decir cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y dando culto a la criatura y no al Creador, el cual es bendito por siempre. Amén.
Salmo responsorial (Sal 18, 2-3. 4-5)
R. El cielo proclama la gloria de Dios.
El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra. 
R.
Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (11, 37-41)

En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo le rogó que fuese a comer con él. Él entró y se puso a la mesa. Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: «Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, pero por dentro rebosáis de rapiña y maldad. ¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Con todo, dad limosna de lo que hay dentro, y lo tendréis limpio todo».

17 octubre 2017. Martes de la XXVIII semana del T. O. – San Ignacio de Antioquía – Puntos de oración

Descubrir a Dios, vivir según Cristo, transmitirlo con la vida con la fuerza de su Espíritu.
Si comenzamos nuestra oración con la lectura del evangelio, comenzaremos haciendo nuestras las palabras de San Pablo , no me avergüenzo de él, más bien vivo de él, me configura, dirige mi vida, la da sentido… todo lo que queráis poner. Porque el evangelio es Jesucristo. Podemos decir que lo que leo tiene un carácter performativo, hace realidad lo que leo, pero en nuestro caso , existe un paso más, es que la palabra de Dios actúa realmente y no vuelve vacía, lleva en sí la fuerza de la salvación, justifica al que se abre a ella. Por eso en los primeros momentos de la oración abrirnos a la palabra. ¿Qué me dice hoy? ¿Qué quiere salvar en mí? ¿Por dónde me lleva? ¿ A quién la he de llevar?
Nos orienta también hoy el evangelio, el salmo  que nos invita a descubrir a Dios y su mensaje a través de otra fuente de revelación que es la naturaleza, el mundo que nos rodea y sus aconteceres, las personas y sus vidas. ¡Qué de señales nos manda, cuántas gracias recibidas!. Cuando contemplo el cielo, cuando contemplo la naturaleza. Toda la Tierra proclama su pregón. Estar abiertos a sus gracias. Ser conscientes de ellas es caminar en su presencia, es vivir desde el agradecimiento, es vivir desde el amor y el servicio. Por que cuando uno vive dando gracias, vive reconociendo que recibe mucho y le es más sencillo amar y servir.
Yo a imagen de Cristo, tengo que ser revelación para el mundo. Predicando y con el ejemplo. Yo tengo que ser una gracia para los demás. Mi vida es una imagen de Cristo. Cuando me ven o están conmigo, pueden decir que ha acontecido algo nuevo en ellos, que su vida ha cambiado, ha ido a mejor. Que mi encuentro ha sido motivo de alegría, consuelo, esperanza. Ha sido mi presencia pregón que remite a Él. El hombre es el culmen de la creación, es la imagen de Dios.

Quiero acabar con la última frase del evangelio del día, dad limosna de lo dentro y lo tendréis todo limpio.

16/10/2017, Lunes de la XXVIII semana del Tiempo Ordinario

Comienzo de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (1, 1-7)
Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para el Evangelio de Dios, que fue prometido por sus profetas en las Escrituras Santas y se refiere a su Hijo, nacido de la estirpe de David según la carne, constituido Hijo de Dios en poder según el Espíritu de santidad por la resurrección de entre los muertos: Jesucristo nuestro Señor. Por él hemos recibido la gracia del apostolado, para suscitar la obediencia de la fe entre todos los gentiles, para gloria de su nombre. Entre ellos os encontráis también vosotros, llamados de Jesucristo. A todos los que están en Roma, amados de Dios, llamados santos, gracia y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Salmo responsorial (Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4)
R. El Señor da a conocer su salvación.
Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. 
R.
El Señor da a conocer su salvación, revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. 
R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (11, 29-32)

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

16 octubre 2017. Lunes de la XXVIII semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración

La lectura de san Pablo y el Salmo nos invita a una disposición de optimismo, entusiasmo y grandeza.
Pablo habla de elección, de promesa, de misión y resurrección. Nos comunica que al igual que ha sido elegido para ser apóstol, también Dios nos ha escogido a cada uno de nosotros para ser apóstoles, para que nuestra vida signifique apostolado; somos elegidos en su misión, y la misión que se nos encomienda es transmitir la fe, especialmente con nuestro ejemplo.
Podemos contemplar en esta hora de oración una secuencia de escenas, parándonos en cada una de ellas para degustar su significado en nuestra vida:
a)       Dios soñándonos apóstoles dentro de la elaboración de su misión, derrochando Su amor para mejor poderle reflejar y transmitir.
b)      Ha llegado la hora de la actuación; el momento en que Dios me lanza; la valentía de amar hasta las últimas consecuencias, como hemos aprendido de Cristo; éste es nuestro principal papel. Hoy es el día señalado para comenzar a amar como Él nos ama; ese hoy es nuestra vida; todos los días deben tener esa fuerza de comienzo, redoblada del rodaje de continuación.
c)       La recompensa de ver en la Vida eterna cómo se van sucediendo los frutos de mi apostolado y de mi vida terrena. Imaginar ese gozo que no se acaba, y Dios construyendo feliz su ciudadanía celestial de la que nos hace totalmente partícipes de su presencia. Una paz en el infinito; un silencio profundamente musical; una luz que ve toda la Historia, Historia que parte de una Creación y una Salvación.
d)      Concretar en un diálogo con Dios, ayudado de la intercesión de San Pablo y la Virgen María. ¿Cómo debo actuar y pensar hoy?

15/10/2017, Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario (Ciclo A)

Lectura del libro de Isaías (25, 6-10a)
Preparará el Señor del universo para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares exquisitos, vinos refinados. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el lienzo extendido sobre todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. Dios, el Señor, enjugará las lágrimas de todos los rostros, y alejará del país el oprobio de su pueblo - lo ha dicho el Señor -. Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios. Esperábamos en él y nos ha salvado. Este es el Señor en quien esperamos. Celebremos y gocemos con su salvación, porque reposará sobre este monte la mano del Señor».
Salmo responsorial (Sal 22, 1-6)
R. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.
El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. 
R.
Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. 
R.
Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. 
R.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor por años sin término. 
R.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (4, 12-14. 19 20)
Hermanos: Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy avezado en todo y para todo: a la hartura y al hambre, a la abundancia y a la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mis tribulaciones. En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su riqueza en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (22, 1-14)

En aquel tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda". Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda". Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?". El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los servidores: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes". Porque muchos son los llamados, pero pocos los escogidos».

15 octubre 2017. Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario (Ciclo A) – Puntos de oración

Es domingo, y con eso me gustaría empezar la oración de hoy. Un cristiano no puede vivir sin el domingo, el Día del Señor. La mañana del Domingo el Sol brilla distinto, la sonrisa es más sincera, la alegría es más sana, parece que la Creación entera proclama las maravillas del Señor y nuestra oración hoy ha de ser -más que ningún otro día- dedicada a dar gloria a Dios.
Para esto es necesario comenzar con las oraciones preparatorias, a saber, la invocación al Espíritu Santo y la oración de S. Ignacio (“Que todas mis acciones, intenciones y operaciones estén puramente ordenadas a Tu mayor gloria y alabanza”), para evitar el orgullo de creer que la oración la hacemos nosotros.
Hoy la Iglesia nos brinda cuatro magníficos pasajes de la Sagrada Escritura para meditar. Te invito a que serenes el corazón, dejes las preocupaciones cotidianas a un lado y, con atención y paz, releas tranquilamente los textos. No te importe repetir frases, saborea el contenido y paladea las palabras. Dedica un tiempo.
Como ejercicio de meditación te propongo hoy cuatro breves temas:
-La primera lectura es un canto de Isaías a la esperanza, el canto de aquel que, en medio de las dificultades, sigue confiando en Dios. Estremece la afirmación “aniquilará la muerte para siempre”. Hoy Dios nos invita a confiar en él, en su promesa de salvación. ¿Qué hay de muerte en tu vida? No te preocupes, ten fe, Dios ha prometido que aniquilará la muerte, Él ya ha vencido.
-El salmo es espectacular, a mi gusto uno de los mejores de la Escritura, te invito a meditarlo con la música de la Hermana Glenda que te dejo al final del texto. Nuevamente te invita a que confíes en Dios y en su poder, en su Providencia: que todo lo que nos ocurre es por nuestro bien.
-De la segunda lectura rescato el “Sé vivir en pobreza y abundancia. […] Todo lo puedo en Aquel que me conforta”. Un viejo chiste contaba que llegó un joven a una entrevista de trabajo y, cuando el entrevistador le preguntó ‘¿Cuáles son tus habilidades? ¿Por qué crees que te mereces este puesto de trabajo?’, él, inmutable, contestó: ‘No me lo merezco, pero todo lo puedo en Aquel que me conforta’. ¿Cuánto confías en Cristo en tu vida? Cuando llegan las dificultades, la ‘pobreza’, ¿sabes vivir? En nuestro mundo muchas son las personas que sólo saben vivir cuando todo va bien, cuando tienen ‘abundancia’, y cuando llegan los problemas (duros de soportar, claro) su única opción es ‘sobrevivir’ a los problemas, en lugar de aprender a vivirlos. ¿Sabes vivir “en pobreza y abundancia”?
-El Evangelio, por último, nos plantea la gratuidad de la salvación. Nos invita a meditar en que hemos sido invitados al banquete del Cielo sin haberlo merecido. Identifiquémonos con aquellos que fueron invitados en “los cruces de caminos” y acudamos al banquete de la Eucaristía hoy sabiendo que, aún inmerecido, debemos asistir con nuestros mejores vestidos “de fiesta”, es decir, en gracia de Dios, para poder comulgar nuestra Salvación, la Eucaristía. No dejemos, también, que pase el domingo sin haber hecho nada por los demás, que esta invitación a este banquete no sólo nos la han dado a nosotros, sino que nos han indicado que también debemos repartirla a todo el que quiera acudir. ¿Quiénes de tu entorno hoy no celebrarán el Domingo con una alegría especial? Aunque no quieran ir a misa, ¿qué vas a hacer tú por ellos para que sientan que hoy es un día especial? Así, si vamos haciendo que los demás sientan que el Domingo es “nuestro día”, el “día especial de la semana”, poco a poco generaremos una cultura que acercará más a la gente a Cristo, que les espera, como a nosotros, en el banquete de bodas.

14/10/2017, Sábado de la XXVII semana del Tiempo Ordinario

Lectura de la profecía de Joel (4, 12-21)
Esto dice el Señor: «Que se movilicen y suban las naciones al valle de Josafat, pues allá voy a plantar mi trono para juzgar a todos los pueblos de alrededor. Echad la hoz, pues la mies está madura; venid a pisar la uva, que el lagar está repleto y las cubas rebosan. ¡Tan enorme es su maldad! ¡Muchedumbres, muchedumbres en el valle de Josafat! Pues se acerca el Día del Señor en el valle de la Decisión. Se oscurecen el sol y la luna, y las estrellas perderán su brillo. El Señor ruge en Sión y da voces en Jerusalén; temblarán cielos y tierra. Pero el Señor es abrigo para su pueblo, refugio para los hijos de Israel. Sabréis que yo soy el Señor, vuestro Dios que vive en Sión, mi santo monte. Jerusalén será santa y los extranjeros no pasarán más por ella extranjeros. Aquel día, las montañas chorrearán vino nuevo, las colinas rezumarán leche, y todos los torrentes de Judá bajarán rebosantes. Y brotará una fuente de la casa del Señor que regará el valle de Sitín. Egipto será una desolación y Edón un desierto solitario, por la violencia ejercida contra Judá, cuya sangre inocente derramaron en su país. Judá será habitada para siempre y Jerusalén de generación en generación. Vengaré su sangre, no quedará impune. El Señor vive en Sión».
Salmo responsorial (Sal 96, 1-2. 5-6. 11-12)
R. Alegraos, justos, con el Señor.
El Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean, justicia y derecho sostienen su trono. 
R.
Los montes se derriten como cera ante el Señor de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria. 
R.
Amanece la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón.
Alegraos, justos, con el Señor, celebrad su santo nombre. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (11, 27-28)

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo: «Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron». Pero él dijo: «Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen»

14 octubre 2017. Sábado de la XXVII semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, en este mes tuyo en que rezamos el rosario de forma especial, te queremos pedir por cada una de las personas que viven hoy en el mundo.
PROGRAMA PARA LA SALVACIÓN DEL MUNDO: Un avemaría para cada uno.
Este programa tiene como misión que llegue a cada persona del mundo un avemaría por lo menos durante este mes. Si cada uno de nosotros rezamos durante todo el mes las 50 avemarías de cada día, harían falta solo 4,5 millones de personas que lo rezáramos. No es mucho ¿verdad?
Rezar humildemente avemarías es saberse débil, saber que es Dios quien nos consigue lo que necesitamos, que todo es regalo, y que todo no es entregado a través de María. Rezar avemarías es llenar de ternura maternal nuestro corazón, es poner todo el mundo en brazos de la mejor madre, es creer que el mundo se salva a base de besos y abrazos y no a base de mordiscos y golpes. Rezar avemarías es ser conscientes de que la misericordia es la forma de vida que tenemos que vivir, que sólo viviendo pendiente de las necesidades del otro y olvidado de las propias es como se arregla el mundo.
Las lecturas para meditar hoy, mientras nos sumergimos en este amor mariano, nos presentan un mundo que puede ser alegre y gozoso, con tal de que el Señor aparezca y nosotros le abramos nuestras puertas: Aquel día los montes destilarán vino y de las colinas manará leche. Los ríos de Judá irán llenos de agua y brotará un manantial del templo del Señor que regará el valle de las Acacias.
Y el salmo nos animará a cantar estos regalos de Dios:
El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Amanece la luz para el justo
y la alegría para los rectos de corazón.

María es nuestra alegría y nuestro gozo, ella es la colina de la que mana la leche abundante que amamantó al propio Creador del mundo y nos amamanta ahora a cada uno de los que queremos escuchar la palabra de Dios y ponerla en práctica.

13/10/2017, Viernes de la XXVII semana del Tiempo Ordinario

Lectura de la profecía de Joel (1,13-15; 2,1-2)
Vestíos de luto, haced duelo, sacerdotes, gritad, servidores del altar. Venid y pasad la noche en sacos, servidores de Dios, pues no hay en el templo de vuestro Dios ofrenda y libación. Proclamad un ayuno santo, convocad la asamblea, reunid a los jefes, a todos los habitantes del país en la casa de vuestro Dios y llamad a gritos al Señor. ¡Ay del día! Se acerca el Día del Señor, llega como ruina arrolladora. Tocad la trompeta en Sión, gritad en mi monte santo, se estremecen todos los habitantes del país, pues llega el Día del Señor. Sí, se acerca, día de oscuridad y negrura, día de niebla y oscuridad, como el alba sobre los montes, avanza un gentío innumerable, poderoso como nunca la hubo ni lo habrá tras él por generaciones.
Salmo responsorial (Sal 9,2-3.6.16.8-9)
R. El Señor juzgará el orbe con justicia
Te doy gracias, Señor, de todo corazón, proclamando todas tus maravillas;
me alegro y exulto contigo y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo. 
R.
Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío y borraste para siempre su apellido.
Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron,
su pie quedó prendido en la red que escondieron. 
R.
Dios está sentado por siempre en el trono que ha colocado para juzgar.
Él juzgará el orbe con justicia y regirá las naciones con rectitud. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,15-26)

En aquel tiempo, habiendo expulsado Jesús a un demonio, algunos de entre la multitud dijeron: «Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios». Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra si mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama. Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por lugares áridos, buscando un sitio para descansar, y, al no encontrarlo, dice: "Volveré a mi casa de donde salí". Al volver se la encuentra barrida y arreglada. Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio».

13 octubre 2017. Viernes de la XXVII semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración

1.    Oración preparatoria: hacemos la señal de la cruz y nos ponemos en la presencia de Dios. Invocamos la ayuda del Espíritu Santo y rezamos mentalmente la oración preparatoria de Ejercicios (EE 46): “Señor, que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de tu divina majestad.”
2.    Petición. Hacemos nuestra la oración colecta para la misa en honor de la Virgen del Rosario (7 de octubre): “Señor Dios nuestro: Según tu designio Jesús, tu Palabra Viviente, se hizo uno de nosotros y tú lo diste al mundo por medio de la Bienaventurada Virgen María. Que, con ella, sepamos dar forma a la palabra viva que es Jesús haciéndole revivir en nosotros, en nuestras palabras y obras, y llevando al mundo su paz y esperanza, su alegría y su perdón, pues él es Señor y Salvador nuestro  que vive y reina por los siglos de los siglos”.Pedimos también por los miembros de nuestro movimiento que están haciendo ejercicios espirituales en estos días en Santiago de Aravalle. También pedimos por todos los que sufren la enfermedad, quizá amigos o parientes nuestros y por todos los que se han confiado a nuestras oraciones.
3.    Composición de lugar. (una imagen que nos ayude a centrar la imaginación al hacer la oración): Jesús echa demonios y libera a los hombres del mal.
4.    Puntos para orar:
Hoy la iglesia nos propone el texto del evangelio de Lucas capítulo 11 en que contemplamos a Jesús echando demonios.
La prueba de que Jesús es el salvador que esperaban los judíos y toda la humanidad esclava del pecado está ante los ojos de los que le ven expulsar demonios. El dedo de Dios actúa para salvar a los hombres. Pero muchos de los que tuvieron la suerte indecible de verle actuar no creyeron en él sino que verle contemplarle haciendo el bien fue para ellos causa de escándalo. Misterio de la libertad humana. Los prejuicios nos pueden impedir acercarnos a Jesús. En nuestro mundo a veces nos encontramos con compañeros para los cuales la Iglesia, cuerpo de Cristo en la Tierra, es una sociedad al servicio del mal, una sociedad que no entienden y que consideran perniciosa y que ha llenado la historia de dolor y de engaño. Y Jesús mismo nos desengaña de pensar que eso no debería de pasarnos, que es una injusticia insoportable y nos dice: “Un discípulo no es más que su maestro ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro y al esclavo con ser como su amo. Si al dueño de casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados!” (Mateo 10, 24–25). Y pedir y confiar en que Jesús no nos escandalice. Que no lleguemos a pensar, al mascar en ocasiones nuestro fracaso, o el fracaso de la labor de la Iglesia en el mundo, que Jesús nos ha defraudado y que no es el Mesías que esperabamos para que salvara al mundo. Jesús nos dice a continuación: “No les tengas miedo” (Mateo 10, 26). Y pedir por los que se declaran enemigos de la Iglesia, por los que intentan dificultar su misión y la persiguen de diferentes formas. Y pedir para que el Señor ilumine sus ojos como iluminó los de Pablo cegándole a las cosas del mundo y mostrándole su majestad y belleza. Que esa belleza quede impresa en nuestros corazones en la oración de cada día hasta que nos muestre su rostro el día de nuestra muerte para no separarnos más de él.
5.    Unos minutos antes del final de la oración: Diálogo con la Virgen. Avemaría.
6.    Examen de la oración: ver cómo me ha ido en el rato de oración. Recordar si he recibido alguna idea o sentimiento que debo conservar y volver sobre él. Ver dónde he sentido más el consuelo del Señor o dónde me ha costado más. Hacer examen de las negligencias al preparar o al hacer la oración, pedir perdón y proponerme algo concreto para enmendarlo.

7.    Y un propósito: en estos días del mes de octubre, el mes del rosario, rezarlo todos los días como un regalo a la Virgen por la conversión propia y la de todos los que me rodean. Además, hoy 13 de octubre se cumplen los 100 años del milagro del sol en Fátima. En la aparición de la Virgen de aquel día, la sexta visita de la Virgen a los pastorcillos de Fátima, ella se apareció como la Virgen del Rosario y les pidió que siguieran rezando el rosario todos los días.

12/10/2017, Jueves de la XXVII semana del T.O. – Nª Sª del Pilar

Lectura del primer libro de las Crónicas (15, 3-4. 15-16; 16, 1-2)
En aquellos días, David congregó en Jerusalén a todo Israel, para subir el Arca del Señor al lugar que le había preparado. Reunió también a los hijos de Aarón y a los levitas. Luego los levitas levantaron el Arca de Dios tal como había mandado Moisés por orden del Señor: apoyando los varales sobre sus hombros. David mandó a los jefes de los levitas emplazar a los cantores de sus familias con instrumentos musicales - arpas, cítaras y platillos - para que los hiciesen resonar, alzando la voz con júbilo. Llevaron el Arca de Dios y la colocaron en el centro de la tienda que David le había preparado. Ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión de Dios. Cuando David acabó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en nombre del Señor.
Salmo Responsorial (Sal 26, 1. 3. 4. 5)
R. El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida, ¿
quién me hará temblar? R.
Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra, me siento tranquilo. 
R.
Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo
R.
Él me protegerá en su tienda el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada, me alzará sobre la roca
R.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (11,27-28)

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantando la voz, le dijo: «Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron». Pero él dijo: «Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

12 octubre 2017. Jueves de la XXVII semana del T.O. – Nª Sª del Pilar – Puntos de oración

Hoy, 12 de octubre es el día de la Fiesta nacional de España y coincide litúrgicamente con la festividad de la Virgen del Pilar.
Comenzamos nuestra oración recitando o mejor, si se sabe y se puede, cantando algunos de los versículos del salmo de hoy, Sal 26,1.3.4.5. Repetir sin prisas algunos versículos, saboreándolos como se hace con los buenos vinos, con los ricos manjares. Esto nos ayudará a centrar nuestra atención en Dios, en el tema de la oración, en lo que buscamos. Los salmos no hablan al corazón y lo hacen de las cosas que nos preocupan, de nuestra vida, de las alegrías y los dolores. Al orar con los salmos imitamos a Jesús en una de sus formas preferidas de oración.
El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?
Según la tradición, María, la madre de Jesús, en carne mortal, antes de ser asunta al cielo, por el año cuarenta se le apareció sobre una columna al apóstol Santiago el Mayor en algún lugar de lo que ahora es Zaragoza. María vino a España para fortalecer la fe de Santiago que desanimado dudaba de la conversión de esta tierra. El apóstol quedó confortado con la presencia maternal de María y junto con otros siete convertidos edificaron una pequeña capilla y en ella colocaron “el Pilar” o columna sobre el que había estado la Virgen.
Desde entonces no ha faltado la especial protección de la Virgen en esta querida España y en todas las naciones a las que llegó la fe en Jesucristo tras el providencial encuentro de Colón con los pueblos de América el 12 de octubre de 1492.
Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra, me siento tranquilo.
Él me protegerá en su tienda el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada,
me alzará sobre la roca.
¡Qué consoladora es esta oración en estos momentos! Precisamente ahora en que está en peligro la unidad de España. Cuando la convivencia fraterna, en paz y armonía; respetando las legítimas diferencias entre pueblos, está amenazada por la desunión y la discordia. Pidamos a la Virgen en este su día por la unidad de España, para que se apiade de nosotros y nos una bajo su manto de madre y reina.
En el Evangelio de la misa se nos recuerda a aquella mujer que levantó su voz entre el gentío para piropear a la madre de ese gran profeta que había aparecido, Jesús de Nazaret: Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.
El hecho de ser la madre biológica de Jesús es ya una honra, una enorme alegría y un inmenso orgullo para cualquier mujer, pero con ser esto muy grande, no es lo más importante, al menos en el caso de María. Y es el mismo Jesús el que lo dice: Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.
Esta es una bienaventuranza universal, para todos los que con fe y amor acogen, como María,  a Cristo en su vida; y lo siguen, lo adoran, lo dan a conocer y conforman su vida a Evangelio. María por acoger la palabra de Dios y cumplirla es la primera discípula y misionera de la Iglesia. Es modelo perfecto de santidad para todos los cristianos, prototipo del pueblo de Dios.
Podemos terminar con una oración de agradecimiento a María, Madre de Dios y madre nuestra. Agradecimiento por acoger la fe y proclamarla. Por todo lo que ha hecho por nosotros, por nuestra gente, por nuestros pueblos. Por la unidad y la concordia entre todos superando las legítimas diferencias.
Oración final a la Virgen del Pilar:
Pilar sagrado, faro esplendente,
rico presente de caridad.
Pilar bendito, trono de gloria,
tú a la victoria nos llevarás.
Cantad, cantad
himnos de honor y de alabanza.
Cantad, cantad
a la Virgen del Pilar.

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