21/10/2018. Domingo XXIX del Tiempo Ordinario (Ciclo B)


Lectura del libro de Isaías (53, 10-11)
El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación: verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos.
Salmo responsorial (Sal 32, 4-5. 18-19. 20 y 22)
R. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
Que la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. 
R.
Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme, en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. 
R.
Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. 
R.
Lectura de la carta a los Hebreos 4, 14-16
Hermanos: Ya que tenemos un sumo sacerdote grande que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios, mantengamos firme la confesión de la fe. No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado. Por eso, comparezcamos confiados ante el trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia para un auxilio oportuno.
Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 35-45
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir». Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?» Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda». Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber, o bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?» Contestaron: «Podemos». Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado». Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, llamando a los Doce, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos».

21 octubre 2018. Domingo XXIX del Tiempo Ordinario (Ciclo B) – Puntos de oración


Los Domingos siempre molan. Son la bomba. Nada de clases, ni curro. Todo es paz, descanso, relax. ¿Cómo no? ¡Si celebramos la resurrección del Señor!
Precisamente por la importancia de lo que celebramos y porque tenemos más tiempo que entre semana, no podemos dejar pasar este día tan especial de la semana sin dedicar un ratito a hacer oración. Vamos a ello, móvil en modo avión para que nada nos despiste e invocación al Espíritu Santo para que nos acompañe en este momento en el que queremos escuchar la voz de Dios.
El evangelio que hoy se proclama en la eucaristía es muy divertido. Van Santiago y Juan y le dicen a Jesús que quieren los puestos de honor una vez que lleguen al cielo, uno a cada lado de Él. Y se quedan más anchos que largos… Jesús se tuvo que reír para sus adentros pensado que seguían sin enterarse de nada. Y lo que hace es aprovechar la ocasión para darles una enseñanza. Podría haberles echado una bronca, pero aprovecha la ocasión para dar una preciosa lección. Preguntilla de despiste y ya domina la conversación. La lleva a donde Él quiere para poder enseñarles lo que de verdad necesitan saber, que no es quién ocupará esos puestos -no se lo dice- sino cómo se puede llegar a ser el primero en el reino de los cielos. “El que quiera ser grande sea vuestro servidor”. Servidor es justamente el que sirve para algo, el que es útil en alguna tarea. Y esa tarea es la del amor. Jesús les dice que el primero será el que más útil sea amando a los demás, preocupándose por el resto más que por uno mismo y que puesto alcanzará.
Jesús nos promete que así llegaremos al primer puesto en el reino, que no tiene que ver con el lugar de nuestra silla sino con la cantidad de felicidad que poseamos. El que quiera ser feliz, que sirva a los demás, que mire antes al prójimo que así mismo. Así estaremos muuuuuuy cerca de Jesús, antes incluso de llegar al cielo. Y una vez que lleguemos… ya veremos qué sorpresa nos espera.
Pidámosle hoy al Señor que nos conceda esa gracia de estar dispuestos a ser grandes desde el servicio, de subir bajando, de hacernos pequeños para poder ocupar el lugar que nos corresponde, el de hijos amados, que siempre será un puesto especial.

20/10/2018. Sábado de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1, 15-23)
Hermanos: Habiendo oído hablar de vuestra fe en Cristo y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyente, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en el futuro. Y «todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.
Salmo responsorial (8, 2-3a. 4-5. 6-7a)
R. Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.
¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
De la boca de los niños de pecho has sacado una alabanza. 
R.
Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para mirar por él? 
R.
Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos. Todo lo sometiste bajo sus pies. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (12, 8-12)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Todo aquel que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios, pero si uno me niega ante los hombres, será negado ante los ángeles de Dios. Todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre podrá ser perdonado, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué razones os defenderéis o de lo que vais a decir, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir».

20 octubre 2018. Sábado de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración


Espero que te ayuden estas palabras que te pongo a continuación para llevar a cabo con fruto este rato de oración. Sería bueno, si es posible, que realices tu rato de oración delante de Cristo en la Eucaristía. Si no es posible porque no cuentas con esta posibilidad, dedícale este tiempo al Señor en la soledad acompañada por Él.
Empezamos nuestra oración invocando al Espíritu Santo: “Ven Espíritu Divino e infunde en nuestros corazones el fuego de tu amor”.
Señor, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder?
Hoy te propongo esta frase del Salmo para que se la preguntes tú mismo a Dios.
Dios nos creó y dio a los hombres el poder sobre todas las cosas de la Tierra, para que las sometiésemos y las dominásemos. Dios nos ha creado por amor y nos ha hecho, a los insignificantes y débiles hombres, administradores de su creación. Nos ha creado por amor y a su imagen y semejanza. Señor, ¿qué somos en realidad nosotros para que nos hayas pensado, creado a tu imagen y nos hayas dado todo?
Señor, tú me has dado todo… y yo en realidad ¿qué te he dado para merecerlo? Nada te he dado Señor. Lo das todo por amor, y así también te entregaste sublimemente en la cruz.   
Pregúntale de verdad esto a Jesús, ¿qué he hecho para que me ames tanto si no lo merezco? Señor, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder?
Pedimos la intercesión de nuestra Madre para que nos lleve a Jesús y al conocimiento de la Verdad.

19/10/2018. Viernes de la XXVIII Semana del T. Ordinario – San Pedro de Alcántara


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1, 11-14)
Hermanos: En Cristo hemos heredado también los hijos de Israel, los que ya estábamos destinados por decisión del que lo hace todo según su voluntad, para que seamos alabanza de su gloria quienes antes esperábamos en el Mesías. En él también vosotros, después de haber escuchado la palabra de la verdad - el evangelio de vuestra salvación -, creyendo en él habéis sido marcados con el sello del Espíritu Santo prometido. Él es la prenda de nuestra herencia, mientras llega la redención del pueblo de su propiedad, para alabanza de su gloria.
Salmo responsorial (Sal 32, 1-2.4-5. 12-13)
R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.
Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. 
R.
Que la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. 
R.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo, se fija en todos los hombres. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (12, 1-7)
En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía, pues nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que digáis en la oscuridad será oído a plena luz, y lo que digáis al oído en recámaras se pregonará desde la azotea. A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os voy a enseñar a quién tenéis que temer: temed al que, después de la muerte, tiene poder para arrojar a la “gehenna”. A ese tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No se venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No tengáis miedo: valéis más que muchos pájaros».

19 octubre 2018. Viernes de la XXVIII Semana del T. O. – San Pedro de Alcántara – Puntos de oración


“La oración no consiste en pensar mucho, sino en amar mucho”
Escribo estas ideas en la festividad de Santa Teresa de Jesús. Hoy celebramos la fiesta de San Pedro de Alcántara, contemporáneos. Un día vio pasar por su puesta unos franciscanos con los pies descalzos y sin permiso alguno –tenía solo diecinueve años­– marchó tras ellos y pidió ser recibido en el convento como religioso. Llamó siempre la atención ya que la gracia de Dios le asistió de un modo especial. Dicen que a los siete años ya gozaba de la contemplación más exquisita. Durante su tiempo de estudiante los compañeros cambiaban de conversación si no era lo suficientemente pura cuando veían venir a Pedro, y decían:“Callad que viene el de Alcántara”. En el noviciado fue todo un modelo. Toda penitencia para su cuerpo y suavidad para los demás; escribió la gran Doctora Santa Teresa de Jesús: “Después de muerto… díjome la primera vez que me apareció que ¡bienaventurada penitencia, que tanto premio había merecido! Y otras muchas cosas. Un año antes que muriese me apareció estando ausente, y supe que había de morir y se lo avisé, entando algunas leguas de aquí. Cuando expiró, me apreció, y dijo como que iba a descansar. Yo no le creí; y dijelo a algunas personas, y desde ocho o diez días vino la nueva como era muerto, o comenzando a vivir, por mejor decir…”
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.
Yo estoy en la viña del Señor, Él me ha escogido. Yo valgo más que esos pajarillos
Ser hipócrita es representar un papel, llevar una máscara, aparentar lo que no somos. Algunos fariseos vivían simulando y aparentando porque necesitaban la alabanza de los demás. Era una gloria vacía de contenido, porque en el secreto del corazón sólo había egoísmo, vanidad, intereses mezquinos. Jesús advierte que eso finalmente saldrá a la luz, que la verdad no puede permanecer oculta por mucho tiempo, que no podremos engañar a los demás para siempre. Nos pide que no caigamos en esa trampa, ni siquiera por miedo o para evitar persecuciones. Si nos entregamos con honestidad y generosidad, Él se ocupará de cuidarnos, porque Él no olvida ni siquiera a los pájaros del campo. No caigamos en la indignidad de ocultar la realidad detrás de apariencias, porque nosotros valemos “más que muchos pajarillos”.
“Cruz descanso sabroso de mi vida, Vos seáis la bienvenida. En la Cruz está la vida, y el consuelo y ella sola es el camino para el cielo”. (Santa Teresa)
Te brindo esta reflexión de Miguel de Unamuno en el mes del Rosario y nos unimos al Papa que ha pedido en este mes recemos con devoción el Rosario por el fruto del sínodo dedicado a los jóvenes:
“Perdí la Fe pensando mucho el Credo y tratando de racionalizar los misterios… hoy, a medida que más pienso, más claros se aparecen los dogmas y su armonía… La oración es la única fuente de la posible comprensión del Misterio. ¡EL ROSARIO! ¡ADMIRABLE CREACIÓN! REZAR MEDITANDO LOS MISTERIOS MEDITARLOS DE RODILLAS Y REZANDO; ESTE ES EL CAMINO”.
(Miguel de Unamuno, Diario íntimo)

18/10/2018. San Lucas evangelista


Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (4, 9-17a)
Querido hermano: Demas me ha abandonado, enamorado de este mundo presente, y se marchó a Tesalónica; Crescente a Galacia; Tito, a Dalmacia; Lucas es el único que está conmigo. Toma a Marcos y tráetelo contigo, pues me es útil para el ministerio. A Tíquico lo envié a Éfeso.  El manto que dejé en Tróade, en casa de Carpo, tráetelo cuando vengas, y también los libros, sobre todo los pergaminos. Alejandro, el herrero, se ha portado muy mal conmigo; el Señor le dará el pago conforme a sus obras. Guárdate de él también tú, porque se opuso vehementemente a nuestras palabras. En mi primera defensa, nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron. ¡No les sea tenido en cuenta! Más el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, a través de mí, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todas las naciones.
Salmo responsorial (Sal 144, 10-11. 12-13ab. 17-18)
R. Tus santos, Señor, proclaman la gloria de tu reinado
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. 
R.
Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. 
R.
El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (10, 1-9)
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa. Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: "El reino de Dios ha llegado a vosotros"».

18 octubre 2018. San Lucas evangelista – Puntos de oración


En este día de san Lucas, la Iglesia nos propone meditar acerca de la misión. Todas las lecturas de hoy hablan de la misión. Pero la Sagrada Escritura dice muchas cosas acerca de la misión, hay invitaciones a la misión, hay indicaciones acerca de su necesidad, advertencia de las dificultades, etc. La perspectiva común de las lecturas de hoy es que nos hablan del misionero, de cómo es el misionero en la misión. La suave voz del Espíritu nos llega hasta hoy para decirnos: “Escucha, sé un misionero según mi inspiración”.
¿Y cómo es un misionero? El misionero es quien proclama la gloria del reinado de Dios. Que lo bendice, que le da gracias, que explica las hazañas del señor. Quizá la mejor forma de hacer oración hoy es soñar con el Espíritu ese modelo de misionero. Y hacerlo a través del salmo. Un salmo vibrante, entusiasmante. La oración es tratar de amistad con Dios. Y los amigos comparten su vida, sus intereses. Entusiasmarse con el entusiasmo que el Espíritu muestra en el salmo para que así, su entusiasmo transforme nuestro corazón.
Al Espíritu también le gustan las cosas pequeñas. Como pequeñas son las cosas que componen la vida del gran misionero de la Iglesia primitiva: san Pablo. ¿Acaso son superfluos el abrigo y los libros? Hagamos hoy oración con ellos. ¿Qué tendrían para ser dignos de aparecer en la Sagrada Escritura? Probablemente nada, pero el Espíritu quiso colmar de gracia esas pobres e inertes criaturas y hacerlas perdurar por los siglos en el anuncio de la buena nueva. ¿No es acaso nuestra vida como ese abrigo, como esos libros? Es pequeña, rutinaria, invisible desde la gran perspectiva de la historia, pero Dios no va a dejar que pase de largo y ha querido unirla de modo indisoluble a la historia de la salvación.
¿Y qué decir de las traiciones y decepciones que nos cuenta Pablo? ¡Ese es el modelo de misionero que nos presenta el Espíritu hoy! El misionero escaldado. No es siempre, ni la mayoría de las veces. Pero si somos misioneros no podremos evitar las situaciones en que nos sentiremos a veces así. ¿Cómo se sentiría Lucas al lado de un Pablo aislado, al lado del derrotado? ¡Qué derrota que le llevó a tal victoria! Porque en ese momento permaneció al lado del Apóstol, a él se le concedió el privilegio de ser Evangelista.

17/10/2018. Miércoles de la XXVIII semana del T.O. – San Ignacio de Antioquía


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas (5, 18-25)
Hermanos: Si sois conducidos por el Espíritu, no estáis bajo la ley.  Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades, discordia, envidia, cólera, ambiciones, divisiones, disensiones, rivalidades, borracheras, orgías y cosas por el estilo. Y os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen estas cosas no heredarán el reino de Dios. En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí. Contra estas cosas no hay ley. Y los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con las pasiones y los deseos. Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu.
Salmo Responsorial (Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6)
R. El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. 
R.
Será como un árbol plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. 
R.
No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (11, 42-46)
En aquel tiempo, dijo el Señor: «¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de hortalizas, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! Esto es lo que había que practicar, sin descuidar aquello. ¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y los saludos en las plazas! ¡Ay de vosotros, que sois como tumbas no señaladas, que la gente pisa sin saberlo!». Le replicó un maestro de la Ley: «Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros». Jesús replicó: «¡Ay de vosotros también, maestros de la ley, que cagáis a los hombres cargas insoportables, mientras vosotros no tocáis las cargas ni con uno de vuestros dedos!».

17 octubre 2018. Miércoles de la XXVIII semana del T.O. – S. Ignacio de Antioquía – Puntos de oración


Comenzamos nuestros puntos poniéndonos en la presencia de Dios Padre y pidiendo el don del Espíritu Santo que ilumine nuestras inteligencias y fortalezca nuestras voluntades.
Para irnos metiendo en la oración leemos despacito y saboreando el salmo, que nos irá preparando para la primera lectura, muy directa y actual.
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.
Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. 
No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal.
Qué bien se vive, viviendo en el Señor por medio del Espíritu. Qué dicha poderlo experimentar.  Tenemos la imagen de la hierba agostada y seca de tantos campos por los que hemos caminado este verano. Amarillenta, marchita, frágil, caída y como derrotada por el suelo. No se sostiene, no puede levantarse, esta adherida al polvo. Parece como que sólo sirve para que la pisen, la pasten o la recojan para quemarla. Ha perdido todo su esplendor, lustre y belleza.
Sin embargo, ahora que empiezan a caer las lluvias del otoño, vemos cómo va cambiando el paisaje de nuestros campos. La hierba ha cogido su color, ha crecido, está esbelta. Estaba esperando...
Sin embargo, nosotros tenemos el agua a nuestro alcance, en todo momento, somos el árbol que siempre está al borde de la acequia. Hemos sido plantados al borde de la acequia, por puro amor. Y gracias al agua que da la vida, que fluye por sus venas, el que vive con el Señor dentro rezuma lozanía y esplendor. Está guiado por el espíritu y todo lo que emprende tiene buen fin. Da fruto en su sazón.
Pero qué fácil es que nos arrastre el viento del mundo, que poco a poco se nos mete en nosotros. Que nos arrebate de los brazos del Señor.
 Estos días en que pasan por España vientos huracanados, vemos con qué facilidad arrancan árboles y derriban casas. Y podemos decir que parecían estar bien asentados.  Qué fácil las acequias acaban siendo lodazales, llenos de barro y porquería arrastrada.
Revisemos nuestra vida, ¿está bien asentada en la Roca? ¿Dónde ponemos nuestras ilusiones, nuestros anhelos? ¿Quién la guía? ¿Qué agua pido de beber? ¿Qué paraliza nuestro corazón? ¿Actúo para recibir recompensas o me mueve el amor? ¿Nos basta Jesús o buscamos las seguridades del mundo? Todos esos deseos que sacamos de ejercicios o que trajimos al finalizar nuestras ricas actividades del verano, ¿siguen moviendo nuestras vidas?
San Pablo nos da los criterios para discernir si nuestras vidas se rigen por el Espíritu. El fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí. Tenemos tiempo para irlos repasando uno por uno en la oración de hoy y de todos los días. Quizás con elegir uno sólo es suficiente, son todos tan sugerentes. Están todos tan relacionados.

16/10/2018. Martes de la XXVIII semana del Tiempo Ordinario


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas (5, 1-6)
Hermanos: Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Manteneos, pues, firmes, y no dejéis que vuelvan a someteros a yugo de esclavitud. Mirad: yo, Pablo, os digo que, si os circuncidáis, Cristo no os servirá de nada. Y vuelvo a declarar que todo aquel que se circuncida está obligado a observar toda la ley. Los que pretendéis ser justificados en el ámbito de la ley, habéis roto con Cristo, habéis salido del ámbito de la gracia. Pues nosotros mantenemos la esperanza de la justicia por el Espíritu y desde la fe; porque en Cristo nada valen la circuncisión o la incircuncisión, sino la fe que actúa por el amor.
Salmo responsorial (Sal 118, 41. 43. 44. 45. 47. 48)
R. Señor, que me alcance tu favor.
Señor, que me alcance tu favor, tu salvación según tu promesa. R.
No quites de mi boca las palabras sinceras, porque yo espero en tus mandamientos. R.
Cumpliré sin cesar tu voluntad, por siempre jamás. R.
Andaré por un camino ancho, buscando tus mandatos. R.
Serán mi delicia tus mandatos, que tanto amo. R.
Levantaré mis manos hacia tus decretos que tanto amo, y recitaré tus mandatos. R.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (11, 37-41)
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo le rogó que fuese a comer con él. Él entró y se puso a la mesa. Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: «Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, pero por dentro rebosáis de rapiña y maldad. ¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Con todo, dad limosna de lo que hay dentro, y lo tendréis limpio todo».

16 octubre 2018. Martes de la XXVIII semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración


Hoy Jesús nos invita a observar el fondo de nuestras intenciones, a no quedarnos en las apariencias.
¿Cuál es el motivo de nuestras acciones? ¿Nos buscamos a nosotros mismos o buscamos la voluntad de Dios y el hacer felices a los demás?
La voluntad Suya es que nos amemos entre nosotros como Él nos amó. Y para esto hace falta mucha sinceridad.
«Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades».
Señor, ¿¡es posible que nosotros como cristianos estemos también cultivando falsedades!? Ojalá no sea así; muéstranos si estamos proclamando con la boca lo que no vivimos con el corazón; ¡cierto que no podemos esperar a ser perfectos para proclamar tu mensaje, pero eso no nos exime de la obligación de intentar cada día vivir con todas las fuerzas el ser cristiano en el presente, alegre y ejemplar! ¡Y mucho menos, que no se nos tenga que reprochar a las puertas del Cielo que tuvimos con nuestros compañeros de la Tierra una intransigencia con la que no podríamos cargar para nosotros mismos!
Humildad, comprensión, evitar las apariencias. Entiéndase bien el evitar las apariencias: no se trata de no cuidar lo físico ni de no medir las palabras, sino de darle el enfoque adecuado y no poner toda nuestra confianza en ello. Dos momentos nos ayudan a realizar bien este enfoque: el rato íntimo que vamos a tener ahora en sosegado silencio con nuestro Amado, y la obediencia en los detalles cotidianos, obediencia enteramente confiada en nuestros padres, hermanos, profesores, jefes, mayores… por quienes Dios manifiesta Su voluntad queriendo conseguir nuestra salvación día a día, en el momento presente.
María, a Ti volvemos nuestros ojos: el modelo para todo adolescente, para todo militante. María buscando seguido la voluntad de Dios haciendo feliz a cada persona que se encontraba; María sincera, alegre, ejemplar, humilde, comprensiva, obediente.

15/10/2018. Santa Teresa de Jesús


Lectura del libro del Eclesiástico (15, 1-6)
Así obra el que teme al Señor, el que observa la ley alcanza la sabiduría.  Ella le sale al encuentro como una madre y lo acoge como una joven esposa. Lo alimenta con pan de inteligencia y le da a beber agua de sabiduría. Si se apoya en ella, no vacilará, si se aferra a ella, no quedará defraudado. Ella lo ensalzará sobre sus compañeros y en medio de la asamblea le abrirá la boca. Lo llenará del espíritu de sabiduría y de inteligencia y lo revestirá con un vestido de gloria. Encontrará gozo y corona de júbilo, y un hombre eterno recibirá en herencia.
Salmo responsorial (Sal 88, 2-3. 6-7. 8-9. 16-17. 18-19)
R. Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad. 
R.
El cielo proclama tus maravillas, Señor, y tu fidelidad, en la asamblea de los ángeles.
¿Quién sobre las nubes se compara a Dios? ¿Quién como el Señor entre los seres divinos? 
R.
Dios es temible en el consejo de los ángeles, es grande y terrible para toda su corte.
Señor de los ejércitos, ¿quién como tú? El poder y la fidelidad te rodean. 
R.
Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día, tu justicia es su orgullo. 
R.
Porque tú eres su honor y su fuerza, y con tu favor realzas nuestro poder.
Porque el Señor es nuestro escudo, y el Santo de Israel nuestro rey. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (11, 25-30)
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

15 octubre 2018. Santa Teresa de Jesús – Puntos de oración


Para poder meditar sobre el Evangelio de hoy reposemos el corazón, invoquemos al Espíritu y os brindo un texto precioso del Papa Francisco en relación al Evangelio de hoy y sobre la sencillez de los niños.
“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Después de haber pasado revista a las diversas figuras de la vida familiar —madre, padre, hijos, hermanos, abuelos—, quisiera concluir este primer grupo de catequesis sobre la familia hablando de los niños. Lo haré en dos momentos: hoy me centraré en el gran don que son los niños para la humanidad —es verdad, son un gran don para la humanidad, pero son también los grandes excluidos porque ni siquiera les dejan nacer— y próximamente me detendré en algunas heridas que lamentablemente hacen mal a la infancia. Me vienen a la mente muchos niños con los que me he encontrado durante mi último viaje a Asia: llenos de vida y entusiasmo, y, por otra parte, veo que en el mundo muchos de ellos viven en condiciones no dignas... En efecto, del modo en el que son tratados los niños se puede juzgar a la sociedad, pero no sólo moralmente, también sociológicamente, si se trata de una sociedad libre o una sociedad esclava de intereses internacionales.
En primer lugar, los niños nos recuerdan que todos, en los primeros años de vida, hemos sido totalmente dependientes de los cuidados y de la benevolencia de los demás. Y el Hijo de Dios no se ahorró este paso. Es el misterio que contemplamos cada año en Navidad. El belén es el icono que nos comunica esta realidad del modo más sencillo y directo. Pero es curioso: Dios no tiene dificultad para hacerse entender por los niños, y los niños no tienen problemas para comprender a Dios. No por casualidad en el Evangelio hay algunas palabras muy bonitas y fuertes de Jesús sobre los «pequeños». Este término «pequeños» se refiere a todas las personas que dependen de la ayuda de los demás, y en especial a los niños. Por ejemplo Jesús dice: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños» (Mt11, 25). Y dice también: «Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial» (Mt 18, 10).
Por lo tanto, los niños son en sí mismos una riqueza para la humanidad y también para la Iglesia, porque nos remiten constantemente a la condición necesaria para entrar en el reino de Dios: la de no considerarnos autosuficientes, sino necesitados de ayuda, amor y perdón. Y todos necesitamos ayuda, amor y perdón.
Los niños nos recuerdan otra cosa hermosa, nos recuerdan que somos siempre hijos: incluso cuando se llega a la edad de adulto, o anciano, también si se convierte en padre, si ocupa un sitio de responsabilidad, por debajo de todo esto permanece la identidad de hijo. Todos somos hijos. Y esto nos reconduce siempre al hecho de que la vida no nos la hemos dado nosotros mismos sino que la hemos recibido. El gran don de la vida es el primer regalo que nos ha sido dado. A veces corremos el riesgo de vivir olvidándonos de esto, como si fuésemos nosotros los dueños de nuestra existencia y, en cambio, somos radicalmente dependientes. En realidad, es motivo de gran alegría sentir que en cada edad de la vida, en cada situación, en cada condición social, somos y permanecemos hijos. Este es el principal mensaje que nos dan los niños con su presencia misma: sólo con ella nos recuerdan que todos nosotros y cada uno de nosotros somos hijos. […]
Por todos estos motivos Jesús invita a sus discípulos a «hacerse como niños», porque «de los que son como ellos es el reino de Dios» (cf. Mt 18, 3; Mc 10, 14).
Queridos hermanos y hermanas, los niños traen vida, alegría, esperanza, incluso complicaciones. Pero la vida es así. Ciertamente causan también preocupaciones y a veces muchos problemas; pero es mejor una sociedad con estas preocupaciones y estos problemas, que una sociedad triste y gris porque se quedó sin niños. Y cuando vemos que el número de nacimientos de una sociedad llega apenas al uno por ciento, podemos decir que esta sociedad es triste, es gris, porque se ha quedado sin niños.”
Audiencia General. Plaza de San Pedro. 18 de marzo de 2015. Papa Francisco.

14/10/2018. Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario (Ciclo B)


Lectura del libro de la Sabiduría (7, 7-11)
Supliqué y me fue dada la prudencia, invoqué y vino a mí el espíritu de sabiduría. La preferí a cetros y tronos y a su lado en nada tuve la riqueza. No le equiparé a la piedra más preciosa, porque todo el oro ante ella es un poco de arena y junto a ella la plata es como el barro. La quise más que a la salud y la belleza y la preferí a la misma luz, porque su resplandor no tiene ocaso. Con ella me vinieron todos los bienes juntos, tiene en sus manos riquezas incontables.
Salmo responsorial (Sal 89, 12-13. 14-15. 16-17)
R. Sácianos de tu misericordia, Señor, y estaremos alegres.
Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos. 
R.
Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Danos alegría, por los días en que nos afligiste, por los años en que sufrimos desdichas. 
R.
Que tus siervos vean tu acción, y sus hijos tu gloria.
Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos.
Sí, haga prósperas las obras de nuestras manos. 
R.
Lectura de la carta a los Hebreos (4, 12-13)
Hermanos: La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo; penetra hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos; juzga los deseos e intenciones del corazón. Nada se le oculta; todo está patente y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (10, 17-30)
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?» Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre». Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud». Jesús se le quedó mirándolo, lo amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme». A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!» Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios». Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?» Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo». Pedro se puso a decirle: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». Jesús dijo: «En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más –casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones– y en la edad futura, vida eterna».

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