20/10/2019. Domingo XXIX del Tiempo Ordinario (Ciclo C)


Lectura del libro del Éxodo (17, 8-13)
En aquellos días, Amalec vino y atacó a los israelitas en Refidín. Moisés dijo a Josué: «Escoge unos cuantos hombres, haz una salida y ataca a Amalec. Mañana yo estaré en pie en la cima del monte, con el bastón de Dios en la mano». Hizo Josué lo que le decía Moisés, y atacó a Amalec; entretanto, Moisés, Aarón y Jur subían a la cima del monte. Mientras Moisés tenía en alto la mano, vencía Israel; mientras las tenía bajadas, vencía Amalec. Y, como le pesaban los brazos, sus compañeros tomaron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentase; mientras Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado. Así resistieron en alto sus brazos hasta la puesta del sol. Josué derrotó a Amalec y a su pueblo, a filo de espada.
Salmo responsorial (Sal 120, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8)
R. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra. R.
No permitirá que resbale tu pie, tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa el guardián de Israel. R.
El Señor te guarda a su sombra, está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño, ni la luna de noche. R.
El Señor te guarda de todo mal, él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas, ahora y por siempre. R.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (3, 14-4,2)
Querido hermano: Permanece en lo que aprendiste y creíste, consciente de quiénes lo aprendiste y que desde niño conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús. Toda Escritura es inspirada por Dios y además útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté equipado para toda obra buena. Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta, con toda magnanimidad y doctrina.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (18, 1-8)
En aquel tiempo, Jesús, para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario”. Por algún tiempo se negó, pero después se dijo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”». Y el Señor añadió: «Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante el día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».

20 octubre 2019. Domingo XXIX del Tiempo Ordinario (Ciclo C) – Puntos de oración


La primera lectura de este XXIX domingo del tiempo ordinario nos habla de dos aspectos importantes que podemos llevar a nuestra vida diría.
1)      La lucha contra nuestros miedos, nuestras debilidades, nuestras debilidades. El Señor nos anima a luchar contra todo aquello que nos impide cumplir con el plan de Dios en cada uno de nosotros.
2)      Interceder por nuestro prójimo. Dios nos llama a que intercedamos por nuestros hermanos, no solo de manera personal, sino también espiritual. Pedir a Dios por las necesidades de nuestros hermanos es de vital importancia. La comunión de los santos trata precisamente de este vital aspecto en la vida de un cristiano como miembro de la iglesia de Cristo.
La segunda lectura nos lleva a recordar de quienes hemos recibido nuestra fe (nuestros padres, catequistas, cruzados, un sacerdote, etc.); y a su vez nos anima a transmitir la nuestra entre aquellos que Dios pone en nuestra vida. A su vez, recalca la importancia de las Sagradas Escrituras a la hora de transmitir, proclamar y profundizar en nuestra fe. Leer la Biblia o las lecturas de la Eucaristía de ese día puede sernos de gran provecho en nuestro conocimiento y vivencia de Cristo.
Por último, el Evangelio de este domingo nos da a conocer otro de los pilares más importantes de nuestra vida de fe: la oración. Jesús nos explica por medio de una parábola como a través de la oración pedimos a Dios que actúe en nuestra vida. Debemos orar confiantes, sabiendo que Dios nos escucha y conoce nuestras necesidades. No desistir en la oración es uno de los grandes retos de la juventud, por ello es necesario que nos animemos los unos a los otros en el camino de la oración que tanto bien hace en la vida de un cristiano.

19/10/2019. Sábado de la XXVIII semana del Tiempo Ordinario


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (4, 13, 16-18)
Hermanos: No por la Ley sino por la justicia de la fe recibieron Abrahán y su descendencia la promesa de que iba a ser heredero del mundo. Por eso depende de la fe, para que sea según gracia; de este modo, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la que procede de la ley, sino también para la que procede de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros. Según está escrito: «Te he constituido padre de muchos pueblos»; la promesa está asegurada ante aquel en quien creyó, el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe. Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza que llegaría a ser padre de muchos pueblos, de acuerdo con lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia».
Salmo responsorial (Sal 104, 6-7, 8-9, 42-43)
R. El Señor se acuerda de su alianza eternamente
¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios, él gobierna toda la tierra. 
R.
Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac. 
R.
Porque se acordaba de la palabra sagrada que había dado a su siervo Abrahán.
Sacó a su pueblo con alegría, a sus escogidos con gritos de triunfo. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (12, 8-12)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Todo aquel que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios, pero si uno me niega ante los hombres, será negado ante los ángeles de Dios. Todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre podrá ser perdonado, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando os conduzcan a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué razones os defenderéis o de lo que vais a decir, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir».

19 octubre 2019. Sábado de la XXVIII semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración


1. Esperando contra toda esperanza, Abraham creyó y llegó a ser padre de muchas naciones (Rm 4,13)
Siempre el Señor nos pone una condición para darnos la gracia, creer, esperar…Parece sencillo; no nos pide obras, sólo la fe, la esperanza, aunque la realidad no sea favorable, contra toda esperanza Abram creyó y se convirtió en Abraham, padre de muchas naciones. Todos estamos llamados a engendrar almas por la fe. Cómo nos alentaba Abelardo mirando el cielo estrellado de Gredos a soñar despiertos, como si solo dependiese de nosotros (pequeños detalles de valores humanos: exigencia, orden, vencimiento en comida o bebida, llevar la mochila…), pero confiados hasta la audacia que todo dependía de Dios Misericordioso ¡Creo, Señor, pero aumenta mi fe!
2. Él se acordó de la palabra sagrada, que había dado a Abraham, su servidor (Salmo 105(104),6)
La amnesia, el Alzheimer no son enfermedades de Dios, son nuestras. Él es –como dice el Papa- “memorioso”, se acuerda y es fiel a la palabra dada al creyente y esperanzado Abraham, su servidor, que hará salir a su pueblo con alegría.
3. Pero el que no me reconozca delante de los hombres, no será reconocido ante los ángeles de Dios. (Lc 12, 8)
La fórmula negativa le da contundencia al aserto. Si me avergüenzo de Dios ante los demás, Él no me reconocerá. No tener ningún miedo a “dar la cara” por Cristo. Me juego la salvación. Lo único que importa es VER a Dios, cara a cara. Y si no lo confieso, no lo manifiesto, tampoco Él me reconocerá en el día decisivo. Señor, ayúdame a dar el primer paso, Madre no tengo ni agua pero acepta esta pobreza para que un día se convierta en vino. Y, claro, que te reconozco, digan lo que digan…
San Rafael Arnáiz Barón (1911-1938) monje trapense español
Escritos Espirituales, 04/03/1938
“Aquel que me defienda delante de los hombres, el Hijo del hombre le defenderá ante los ángeles”
Cojo hoy en nombre de Dios la pluma, para que mis palabras al estamparse en el blanco papel sirvan de perpetua alabanza al Dios bendito, autor de mi vida, de mi alma y de mi corazón. Quisiera que el universo entero, con todos los planetas, los astros todos y los innumerables sistemas siderales, fueran una inmensa superficie tersa donde poder escribir el nombre de Dios. Quisiera que mi voz fuera más potente que mil truenos, y más fuerte que el ímpetu del mar, y más terrible que el fragor de los volcanes, para sólo decir, Dios. Quisiera que mi corazón fuera tan grande como el cielo, puro como el de los ángeles, sencillo como la paloma, para en él tener a Dios. Mas ya que toda esa grandeza soñada no se puede ver realizada, conténtate, hermano Rafael, con lo poco, y tú que no eres nada, la misma nada te debe bastar. ¡Qué hipocresía decir que nada tiene..., el que tiene a Dios! ¡Sí!, ¿por qué callarlo?... ¿Por qué ocultarlo? ¿Por qué no gritar al mundo entero, y publicar a los cuatro vientos, las maravillas de Dios? ¿Por qué no decir a las gentes, y a todo el que quiera oírlo?... ¿Ves lo que soy?... ¿Veis lo que fui? ¿Veis mi miseria arrastrada por el fango?... Pues no importa, maravillaos, a pesar de todo, yo tengo a Dios..., Dios es mi amigo..., que se hunda el sol, y se seque el mar de asombro..., Dios a mí me quiere tan entrañablemente, que si el mundo entero lo comprendiera, se volverían locas todas las criaturas y rugirían de estupor. Más aún... todo eso es poco. Dios me quiere tanto que los mismos ángeles no lo comprenden. ¡Qué grande es la misericordia de Dios! ¡Quererme a mí..., ser mi amigo..., mi hermano..., mi padre, mi maestro..., ser Dios y ser yo lo que soy! ¡Ah!, Jesús mío, no tengo papel ni pluma. ¡Qué diré!... ¿Cómo no enloquecer?... ¿Cómo es posible vivir, comer, dormir, hablar y tratar con todos? ¿Cómo es posible que aún tenga serenidad para pensar en algo que el mundo llama razonable, yo que pierdo la razón pensando en Ti? ¡Cómo es posible, Señor!... Ya lo sé, Tú me lo has explicado..., es por el milagro de la gracia.

18/10/2019. San Lucas, evangelista


Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (4, 9-17a)
Querido hermano: Demas me ha abandonado, enamorado de este mundo presente, y se marchó a Tesalónica; Crescente a Galacia; Tito, a Dalmacia; Lucas es el único que está conmigo. Toma a Marcos y tráetelo contigo, pues me es útil para el ministerio. A Tíquico lo envié a Éfeso. El manto que dejé en Tróade, en casa de Carpo, tráetelo cuando vengas, y también los libros, sobre todo los pergaminos. Alejandro, el herrero, se ha portado muy mal conmigo; el Señor le dará el pago conforme a sus obras. Guárdate de él también tú, porque se opuso vehementemente a nuestras palabras. En mi primera defensa, nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron. ¡No les sea tenido en cuenta! Más el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, a través de mí, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todas las naciones.
Salmo responsorial (Sal 144, 10-11. 12-13ab. 17-18)
R. Tus santos, Señor, proclaman la gloria de tu reinado.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. 
R.
Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. 
R.
El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (10, 1-9)
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa. Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”».

18 octubre 2019. San Lucas, evangelista – Puntos de oración


“A Dios que concede el hablar y el escuchar le pido hablar de tal manera que el que escucha llegue a ser mejor y escuchar de tal manera que no caiga en la tristeza el que habla”
¿Cuál es la tarea del obrero de la mies? “Cantar la gloria del Reinado de Dios”
La temática principal del Evangelio de hoy y en parte de la lectura en la que San Pablo cuenta con los entresijos de la misión es, precisamente, la misión. Orar sobre la misión es dejarse inflamar del amor de Dios para contagiarlo. Nuestra oración debe ser misionera… ¿me preocupan la salvación de las almas? ¿Me preocupa que el Amor no sea amado? No venimos a la oración a un refugio solitario en el que “yo me lo guiso y yo me lo como”. Nuestro corazón debe estar cargado de nombres y el fruto de la oración debe ser un corazón inflamado. ¿Salgo de la oración igual que entré? ¿Quiero que la oración sea trampolín para mi vida? Quien no es activo en la contemplación no será jamás contemplativo en la acción...quien huye del silencio de la oración que se olvide de “hace oración continua” y quien huye de la “oración continua” para refugiarse en el silencio, que se olvide de que Cristo toque realmente el centro de la vida. Nos puede ayudar rezar con este himno de la liturgia de las horas:

Padre nuestro,
Padre de todos,
líbrame del orgullo
de estar solo.

No vengo a la soledad
cuando vengo a la oración,
pues sé que, estando contigo,
con mis hermanos estoy;
y sé que, estando con ellos,
tú estás en medio, Señor.

No he venido a refugiarme
dentro de tu torreón,
como quien huye a un exilio
de aristocracia interior.
Pues vine huyendo del ruido,
pero de los hombres no.

Allí donde va un cristiano
no hay soledad, sino amor,
pues lleva toda la Iglesia
dentro de su corazón.
y dice siempre «nosotros»,
incluso si dice «yo».

17/10/2019. Jueves de la XXVIII semana del T. Ordinario – San Ignacio de Antioquía


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (3, 21-30a)
Hermanos: Ahora, sin la ley se ha manifestado la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los Profetas; justicia de Dios por la fe en Jesucristo para todos los que creen. Pues no hay distinción, ya que todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención realizada en Cristo Jesús. Dios lo constituyó medio de propiciación mediante la fe en su sangre, para mostrar su justicia pasando por alto los pecados del pasado en el tiempo de la paciencia de Dios; actuó así para mostrar su justicia en este tiempo, a fin de manifestar que era justo y que justifica al que tiene fe en Jesús. Y ahora, ¿dónde está la gloria? Queda eliminada. ¿En virtud de qué ley? ¿De la ley de las obras? No, sino en virtud de la ley de la fe. Pues sostenemos que el hombre es justificado por la fe, sin obras de la Ley. ¿Acaso Dios lo es solo de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? También lo es de los gentiles, si es verdad que no hay más que un Dios.
Salmo responsorial (Sal 129, 1-2. 3-4. 5)
R. Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa.
Desde lo hondo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica. 
R.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto. 
R.
Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor, como el centinela la aurora. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (11, 47-54)
En aquel tiempo, dijo el Señor: «¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, a quienes mataron vuestros padres! Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron, y vosotros les edificáis mausoleos. Por eso dijo la Sabiduría de Dios: “Les enviaré profetas y apóstoles; a algunos de ellos los matarán y perseguirán”; y así, a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario. Sí, os digo: se le pedirá cuenta a esta generación. ¡Ay de vosotros, maestros de la Ley, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia: vosotros, no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido!». Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo implacablemente y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, tendiéndole trampas para cazarlo con alguna palabra de su boca.

17 octubre 2019. Jueves de la XXVIII semana del T. O. – San Ignacio de Antioquía – Puntos de oración


Las maldiciones contra los fariseos, que venimos ponderando desde el día de ayer, aparecen también el martes de la XXI Semana del Tiempo Ordinario. Es como si la Iglesia quisiera que volviéramos sobre ellas por segunda vez, con objeto de que las interioricemos un poco más, y sobre todo, intentemos hacer una aplicación práctica a nuestra vida. No es una realidad ajena, no es un problema de los otros, también nosotros podemos incurrir en las mismas faltas o limitaciones que aquellos fariseos.
No sabemos con exactitud donde pronunció Jesús estas palabras. Si seguimos a S. Mateo en su capítulo 23, indica que fue ante las multitudes. En cambio S. Lucas habla de que Jesús entró en casa de un fariseo que lo había invitado a comer. S. Lucas pudo agrupar aquí intervenciones del Maestro que tocaban el pensamiento o el actuar de los fariseos. No podemos dudar, de que Jesús intentó en diversas oportunidades la transformación de ese mundo de “selectos” de la sociedad de su tiempo.
Una vez que hemos enmarcado nuestro texto de hoy, pasemos a su meditación, pero insisto, desde una clave personal. Los fariseos y el fariseísmo, no es una realidad pasada, trasnochada o poco actual. Fácilmente solemos incurrir en errores parecidos o similares.
“¡Ay de vosotros…” Frase corta pero profunda... Es un lamento que se le escapa a Jesucristo, ante una realidad que desearía denunciar y al mismo tiempo cambiar… Denunciar siempre ha sido fácil, lo difícil es transformar al denunciado, y evitar que se vuelva a producir la denuncia. ¡Qué fácil nos resulta el lamento ante un pasado inamovible...! El Señor, no solo muestra sus sentimientos, sino que también da testimonio de la verdad, hacia la cual se debe apuntar la reforma personal.
"Les enviaré profetas y apóstoles…” Dios siempre lo ha hecho a lo largo de la historia; hoy también, pero como siempre ha sucedido, no es fácil reconocerlos, y menos escucharlos, sobre todo cuando son profetas de la Verdad que es Dios. Bien podríamos afirmar que los profetas de hoy pueden ser los “signos de los tiempos”. ¿Estamos a la escucha atenta de los mismos? Ponderemos en nuestra oración, si no estaremos manteniéndonos en una actitud de excesiva seguridad en nosotros mismos… En todo tiempo y época los profetas han sido molestos.
“Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación.” Más que una amenaza, me gustaría pensar que es una advertencia amorosa… Saber que tenemos que responder de nuestros actos y de nuestras actitudes ante la Verdad..., nos salva constantemente de vivir en la mentira o en el error… Por eso oramos el evangelio de este día, para caer en la cuenta de que no podemos seguir en nuestra posible hipocresía.

16/10/2019. Miércoles de la XXVIII semana del Tiempo Ordinario


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (2,1-11)
Tú que te eriges en juez, sea quien seas, no tienes excusa, pues, al juzgar a otro, a ti mismo te condenas, porque haces las mismas cosas, tú que juzgas. Sabemos que el juicio de Dios contra los que hacen estas cosas es según verdad. ¿Piensas acaso, tú que juzgas a los que hacen estas cosas, pero actúas del mismo modo, que vas a escapar del juicio divino? ¿O es que desprecias el tesoro de su bondad, tolerancia y paciencia, al no reconocer que la bondad de Dios te lleva a la conversión? Con tu corazón duro e impenitente te estás acumulando cólera para el día de la ira, en que se revelará el justo juicio de Dios, 6 el cual pagará a cada uno según sus obras: vida eterna a quienes, perseverando en el bien, buscan gloria, honor e incorrupción; ira y cólera a los porfiados que se rebelan contra la verdad y se rinden a la injusticia. Tribulación y angustia sobre todo ser humano que haga el mal, primero sobre el judío, pero también sobre el griego; gloria, honor y paz para todo el que haga el bien, primero para el judío, pero también para el griego; porque en Dios no hay acepción de personas.
Salmo responsorial (Sal 61, 2-3. 6-7. 9)
R. El Señor paga a cada uno según sus obras.
Solo en Dios descansa mi alma, porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación, mi alcázar: no vacilaré. 
R.
Descansa sólo en Dios, alma mía, porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación, mi alcázar: no vacilaré. 
R.
Pueblo suyo, confiad en él, desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (11, 42-46)
En aquel tiempo, dijo el Señor: «¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de hortalizas, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! Esto es lo que había que practicar, sin descuidar aquello. ¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y los saludos en las plazas! ¡Ay de vosotros, que sois como tumbas no señaladas, que la gente pisa sin saberlo!». Le replicó un maestro de la ley: «Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros». Y él dijo: «¡Ay de vosotros también, maestros de la ley, que cargáis a los hombres cargas insoportables, mientras vosotros no tocáis las cargas ni con uno de vuestros dedos!

16 octubre 2019. Miércoles de la XXVIII semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración


Empezamos, como siempre, tratando de hacer silencio interior y exterior (modo avión ON para evita distracciones y seguimos). Nos serenamos físicamente e intentamos que todo nuestro ser vaya entrando en oración, intentando caer en la cuenta de lo que significa estar en presencia de Dios.
Lo primero es pedir al Espíritu Santo que nos ayude a rezar pues por nosotros mismos no siempre sabemos hacerlo bien. Le pedimos que nos asista y que prepare nuestro corazón para escuchar la voz de Dios que nos habla por boca de san Pablo.
El apóstol nos recuerda que seremos juzgados por nuestras obras pero que ninguno de nosotros tiene la capacidad de juzgar a sus hermanos pues no somos más justos que ellos. El juicio dejémoslo a Dios, que lo hace con misericordia y nosotros preocupémonos de mejorar en aquello que solemos equivocarnos más que en enmendar los errores de los demás. Piensa a qué personas juzgas con más dureza habitualmente y proponte ser más comprensivo con ellas.
El Señor paga a cada uno según sus obras, así que preocúpate de que tus obras en este día estén iluminadas por Él. Pídeselo, porque no es fácil, pero es a lo que queremos aspirar. Jesús en el evangelio advierte severamente de que nos resulta más fácil señalar las faltas de los demás que poner por obra los buenos propósitos personales. Decide hoy que cosa concreta quieres hacer mejor en tu relación con los demás y pide fortaleza de espíritu para evitar el juicio a los demás.

15/10/2019. Santa Teresa de Jesús


Lectura del libro del Eclesiástico (15, 1-6)
Así obra el que teme al Señor, el que observa la ley alcanza la sabiduría.  Ella le sale al encuentro como una madre y lo acoge como una joven esposa. Lo alimenta con pan de inteligencia y le da a beber agua de sabiduría. Si se apoya en ella, no vacilará, si se aferra a ella, no quedará defraudado. Ella lo ensalzará sobre sus compañeros y en medio de la asamblea le abrirá la boca. Lo llenará del espíritu de sabiduría y de inteligencia y lo revestirá con un vestido de gloria. Encontrará gozo y corona de júbilo, y un hombre eterno recibirá en herencia.
Salmo responsorial (Sal 88, 2-3. 6-7. 8-9. 16-17. 18-19)
R. Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad. 
R.
El cielo proclama tus maravillas, Señor,
y tu fidelidad, en la asamblea de los ángeles.
¿Quién sobre las nubes se compara a Dios?
¿Quién como el Señor entre los seres divinos? 
R.
Dios es temible en el consejo de los santos,
es grande y terrible para toda su corte.
Señor de los ejércitos, ¿quién como tú?
El poder y la fidelidad te rodean. 
R.
Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
caminará, oh, Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo. 
R.
Porque tú eres su honor y su fuerza,
y con tu favor realzas nuestro poder.
Porque el Señor es nuestro escudo,
y el Santo de Israel nuestro rey. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (11, 25-30)
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

15 octubre 2015. Santa Teresa de Jesús – Puntos de oración


Espero que te ayuden estas palabras que te pongo a continuación para llevar a cabo con fruto este rato de oración. Sería bueno, si es posible, que realices tu rato de oración delante de Cristo en la Eucaristía. Si no es posible porque no cuentas con esta posibilidad, dedícale este tiempo al Señor en la soledad acompañada por Él.
Empezamos nuestra oración invocando al Espíritu Santo: “Ven Espíritu Divino e infunde en nuestros corazones el fuego de tu amor”.
Como siempre en su Palabra, el Señor nos manifiesta el amor infinito que nos tiene. En las lecturas de la Misa de hoy, el libro del Eclesiástico nos dice: “El que teme al Señor obrará así, observando la ley, alcanzará la sabiduría”. El que ama sobre todas las cosas a Dios, obrará así y Dios le colmará de su sabiduría. Hay una frase que nos puede ayudar a comprender esto y también como regla de vida en la relación con el Señor, en el amarle y en poner nuestra confianza en Él: “ocúpate de las cosas de Dios, que Dios se ocupará de las tuyas”. Haz lo que Dios quiere, que la sabiduría de Dios lo colma todo. Haz lo que Dios quiere, porque si te fías de Él, te vestirá de gloria y te alcanzará el gozo y la alegría.
El Salmo nos puede también ayudar a continuar con esta meditación: “Contaré tu fama a mis hermanos; en medio de la asamblea te alabaré”. ¿Cómo no vamos a contar a nuestros hermanos todas las maravillas que Dios nos hace, llenándonos de su sabiduría que nos alcanza el gozo y la alegría? Pues muchas veces nos pasa lo contrario. Recibimos todo del Señor y nos paralizamos a la hora de contarlo a la asamblea, a nuestros hermanos. Ahí están nuestras miserias. La miseria más grande es nuestra falta de confianza en el Señor. Pídele al Señor la verdadera conversión de tu corazón. La verdadera conversión es un don suyo, Él nos lo tiene que otorgar, no lo podemos alcanzar por nuestras propias fuerzas. Esta segunda conversión no es ni más ni menos que la confianza plena y ciega en el Señor. Esto es que el Señor lleve verdaderamente las riendas de mi vida, que sea Él el que hable por mí, el que camine por mí, el que sirva por mí. En definitiva, es creer que Dios me sostiene y que yo soy su bien más preciado, es decir, el confiar en Él.
El Evangelio también nos ayuda a meditar en este sentido: ¿Quién es el que alcanza la Sabiduría?, ¿a quién se le revela Dios? No se revela a los sabios y a los entendidos, sino a los pequeños y humildes de corazón que confían en Dios, a los miserables. Dios nos dice que aprendamos de Él. Jesucristo debe ser nuestro modelo: manso y humilde de corazón. Mansedumbre y humildad. Dios se abajó, Dios siempre baja, y baja hasta la más profunda humildad. Bajó y se hizo hombre en el lugar más humilde. Bajó en el Jordán para ser humildemente bautizado, aun con la contrariedad de San Juan Bautista. Bajó al caer en la Via Sacra, ofreciéndose por nuestros pecados. Y bajó al Sheol a rescatar a los que esperaban que se abrieran las puertas del Cielo para la Salvación. El modelo es Él; y como decía S. Carlos de Foucauld “debemos por lo tanto bajar como Él para ser levantados por Él”. O como siempre nos ha insistido nuestro querido Abelardo de Armas: “El subir bajando”, hay que bajar para subir.
Le pedimos a la Virgen María que nos guíe por el camino de la verdadera humildad para asemejarnos así, con la gracia de Dios, cada día más a Jesucristo.

14/10/2019. Lunes de la XXVIII semana del Tiempo Ordinario


Comienzo de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (1, 1-7)
Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para el Evangelio de Dios, que fue prometido por sus profetas en las Escrituras Santas y se refiere a su Hijo, nacido de la estirpe de David según la carne, constituido Hijo de Dios en poder según el Espíritu de santidad por la resurrección de entre los muertos: Jesucristo nuestro Señor. Por él hemos recibido la gracia del apostolado, para suscitar la obediencia de la fe entre todos los gentiles, para gloria de su nombre. Entre ellos os encontráis también vosotros, llamados de Jesucristo. A todos los que están en Roma, amados de Dios, llamados santos, gracia y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Salmo responsorial (Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4)
R. El Señor da a conocer su salvación.
Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. 
R.
El Señor da a conocer su salvación, revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. 
R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (11, 29-32)
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

14 octubre 2019. Lunes de la XXVIII semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración


La oración es el encuentro con Dios que debe disponernos al encuentro con los demás, por el amor y el servicio desinteresado.
Nos ponemos en la presencia de Dios en este inicio de la semana dentro del mes misionero y mes de Rosario
Calixto es el primer papa, después de san Pedro, que figura como mártir en el Martirologio romano más antiguo que se conoce. Su tumba en la Vía Aurelia, descubierta en 1960 y aparentemente construida bajo el pontificado de Julio I, contiene referencias a su martirio, el cual consistió en ser bastoneado hasta la muerte, para luego ser arrojado su cadáver a un pozo donde hoy se alza la basílica de Santa María en Trastévere, iglesia fundada por el mismo Calixto.
Calixto I (Roma, ha. 155 - † 222) fue el papa nº 16 de la Iglesia católica de 217 a 222.
Las lecturas nos dan fuerza para la misión:
ü  Por él hemos recibido la gracia del apostolado, para suscitar la obediencia de la fe entre todos los gentiles, para gloria de su nombre. Entre ellos os encontráis también vosotros, llamados de Jesucristo.
ü  El Señor da a conocer su salvación
ü  A esta generación no se le dará más signo que el signo de Jonás.
El ser humano es capaz de lo mejor y también de lo peor, lo ha puesto de manifiesto a lo largo de la historia; así es en el momento presente y así será mientras el mundo sea mundo. Jesús es consciente de lo roto que está el corazón del ser humano, herido por el misterio del pecado original y por tantos pecados cometidos. Pero Él ha venido a redimirlo, a salvarlo, entrando hasta el fondo del misterio del mal. Curiosamente, los que primero están dispuestos a reconocerlo no son los más cercanos, sino los de la periferia: la reina de Saba y los ninivitas. Ojalá, y pronto, se caigan las vendas de nuestros ojos que nos impiden ver y reconocer en Jesús al único salvador de todos.
Que preparemos la fiesta de mañana, festividad de Santa Teresa, para pedir por la Iglesia.
Ofrecemos el rosario por los misioneros y las personas que sufren.

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