9 de mayo de 2021, domingo de la 5ª semana de Pascua

Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (10, 25-26. 34-35. 44-48)

Cuando iba a entrar Pedro, Cornelio le salió al encuentro y, postrándose, le quiso rendir homenaje. Pero Pedro lo levantó, diciéndole:

«Levántate, que soy un hombre como tú».

Pedro tomó la palabra y dijo:

«Ahora comprendo con toda la verdad que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea».

Todavía estaba hablando Pedro, cuando bajó el Espíritu Santo sobre todos los que escuchaban la palabra, y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se sorprendieron de que el don del Espíritu Santo se derramara también sobre los gentiles, porque los oían hablar en lenguas extrañas y proclamar la grandeza de Dios.

Entonces Pedro añadió:

«¿Se puede negar el agua del bautismo a los que han recibido el Espíritu Santo igual que nosotros?»

Y mandó bautizarlos en el nombre de Jesucristo.

Entonces le rogaron que se quedara unos días con ellos.

Salmo Responsorial
Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4
R. El Señor revela a las naciones su salvación.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.
R.

El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.
R.

Los confines de la tierra han contemplado
la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad.
R.

Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4, 7-10)

Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Unigénito, para que vivamos por medio de él.

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados.

Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Juan (15, 9-17)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.

Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.

Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.

De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé.

Esto os mando: que os améis unos a otros».

9 mayo 2021, domingo de la 5ª semana de Pascua. Puntos de oración

Nos ponemos a rezar alentados por el Espíritu. Y podríamos preguntarnos como hizo Pedro en el pasaje de la primera lectura: ¿Nos podemos negar a hacer lo que el Espíritu Santo nos está empujando a hacer?... Pues misteriosamente al hombre le es posible, en función de su libertad, frenar esa acción, pero hay que reconocer que el hombre así sale perdiendo.

No neguemos nada al Espíritu Santo hoy en la oración y en todo el día. Miremos atentamente por dónde nos viene. Dan para hoy un viento fuerte, al menos en toda la península Ibérica, por una borrasca importante. ¿Es que no nos damos cuenta por dónde nos viene el aire? Parece que a veces es así en nuestra vida espiritual: no nos enteramos o no nos queremos enterar.

Puede ser hoy un buen día para hacer clarividente la acción del Espíritu en nosotros. Seguro que me está empujando a algo, sopla en mi cara y sopla en mi vida diciéndome lo que me va a hacer feliz… Sopla a esta partecita pequeña de la Iglesia que es su Movimiento de Santa María, y sería muy bueno que todos sus miembros nos pusiéramos abiertos a su impulso.

Como imagen juguemos también con la palabra permanecer que es la que utiliza Jesús para explicarnos cómo hemos de estar con respecto a él y así dar fruto. Por cierto, que él nos llama “amigos”.  Vamos allá, muy despacio:

Permanecer de pie en lo alto de un acantilado… Cerrar los ojos para percibir bien lo invisible… ... Sentirnos envueltos así por el Espíritu… Experimentar el sentido y la intensidad del viento… Que nos cueste un poco estar de pie por su fuerza… Acabado el entendimiento aplicar tan solo los sentidos… Acabados los sentidos, totalmente apoyados en la absoluta permanencia de Dios en nosotros, aplicar la pura contemplación… Absortos en Dios, implicar nuestra voluntad y levantar nuestras manos hacia arriba ofreciéndonos como pobre sarmiento… Despertar…

Ah, sí, ahora a hacer lo que nos ha mandado “que os améis unos a otros”. La concreción cada uno que la hable con quien deba.

8 de mayo de 2021, sábado de la 5ª semana de Pascua

Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (16,1-10)

En aquellos días, Pablo fue a Derbe y luego a Listra. Había allí un discípulo que se llamaba Timoteo, hijo de una judía creyente, pero de padre griego. Los hermanos de Listra y de Iconio daban buenos informes de él. Pablo quiso que fuera con él y, puesto que todos sabían que su padre era griego, por consideración a los judíos de la región, lo tomó y lo hizo circuncidar.

Al pasar por las ciudades, comunicaban las decisiones de los apóstoles y presbíteros de Jerusalén, para que las observasen. Las Iglesias se robustecían en la fe y crecían en número de día en día.

Atravesaron Frigia y la región de Galacia, al haberles impedido el Espíritu Santo anunciar la palabra en Asia. Al llegar cerca de Misia, intentaron entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo consintió. Entonces dejaron Misia a un lado y bajaron a Tróade.

Aquella noche Pablo tuvo una visión: se le apareció un macedonio, de pie, que le rogaba: «Pasa a Macedonia y ayúdanos».

Apenas tuvo la visión, inmediatamente tratamos de salir para Macedonia, seguros de que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio.

Salmo Responsorial
Sal 99, 1-2. 3. 5
R. Aclama al Señor, tierra entera.

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.
R.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
R.

El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.
R.

Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Juan (15, 18-21)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.

Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.

Recordad lo que os dije: "No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió».

8 mayo 2021, sábado de la 5ª semana de Pascua. Puntos de oración

Comenzamos nuestra oración poniéndonos en presencia de Dios. Gracias Señor por querer habitar en mí, hacerme Templo del Espíritu Santo.

Invocamos al Espíritu Santo y no situamos en el corazón de María en este mes suyo para disfrutar de este tiempo de intimidad con Dios.

Las lecturas de hoy son preciosas. En la primera lectura me gustaría destacar cómo se remarca por dos veces que el Espíritu no quería que se Evangelizase en dos sitios distintos y luego como llama y empuja a Evangelizar a un tercero.

Mi primer pensamiento es el de “pobre gente de esos lugares, ¿Quién les hablaría de Dios?” Mi yo protagonista que piensa más en las obras de Dios que en Dios.

Creo que la invitación de esta lectura es la de dar protagonismo en nuestra vida al Espíritu, dejarnos guiar por Él, aunque a nuestro entendimiento tantas veces nos parezcan contradicciones.

Dejarnos guiar por el Espíritu Santo tendrá consecuencias en nuestra vida, y de eso ya nos advierte el Evangelio. Qué forma más curiosa de convencer a la gente a seguirle tiene Jesús…nos promete persecución y odio ¿Quién se apunta? No parece muy buena campaña de marketing, y por ello continuamente debemos examinarnos como cristianos. ¿Cómo es mi respuesta, cómo está mi conversión? ¿Estoy siendo valiente con aquellas cosas que me pide el Señor hoy? Me atrevo a concluir que no somos capaces de corresponder a tanto Amor, de acoger y abrazar la cruz que nos regala y ante nuestra pequeñez acude el Salmo: “somos suyos”; “El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades”

Puesta la vista en su llamada y no en nuestra respuesta es cuando podemos confiar en Dios, dejarnos hacer, dejar a Dios que sea Dios y ofrecernos para seguir las inspiraciones del Espíritu Santo, vivir soñando con el cielo, con lo transcendente, en este mundo, lejos del mundo.

María y José nos enseñan a vivir esta confianza, observémosles en el día a día, en lo pequeño, en lo que nadie ve.

7 de mayo de 2021, viernes de la 5ª semana de Pascua

Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15,22-31)

En aquellos días, los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron elegir algunos de ellos para mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, llamado Barsabá y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y enviaron por medio e ellos esta carta:

«Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia provenientes de la gentilidad. Habiéndonos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alborotado con sus palabras, desconcertando vuestros ánimos, hemos decidido, por unanimidad, elegir algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han entregado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Os mandamos, pues, a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de uniones ilegítimas. Haréis bien en apartaros de todo esto. Saludos».

Los despidieron, y ellos bajaron a Antioquía, donde reunieron a la comunidad y entregaron la carta. Al leerla, se alegraron mucho por aquellas palabras alentadoras.

Salmo Responsorial
Sal 56, 8-9. 10-12
R. Te daré gracias ante los pueblos, Señor.

Mi corazón está firme, Dios mío,
mi corazón está firme.
Voy a cantar v a tocar:
despierta, gloria mía;
despertad, cítara y arpa;
despertaré a la aurora.
R.

Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.
Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria.
R.

Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Juan (15, 12-17)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.

Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.

De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».

7 mayo 2021, viernes de la 5ª semana de Pascua. Puntos de oración

Al comienzo de nuestro ratito de oración, reunidos en oración con María, con toda la Iglesia y en particular con las almas contemplativas, invoquemos la venida del Espíritu Santo. Recemos muy despacio: Dios todopoderoso, que derramaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración con María, la Madre de Jesús, concédenos, por intercesión de la Virgen, recibir ese mismo Espíritu que es luz, fuerza y amor.

1º.- Para ser cristiano no es necesario cumplir las leyes de los judíos. La primera lectura nos recuerda el primer concilio de la Iglesia, que tuvo lugar en Jerusalén. Los Apóstoles y presbíteros reunidos en oración bajo la luz del Espíritu Santo discernieron la situación que se había creado tras la conversión al cristianismo de hombres y mujeres no provenientes del pueblo judío. ¿Qué normas deberían seguir? ¿Las tradiciones judías como los cristianos de Jerusalén? o ¿igualmente para todos bastará con vivir el Evangelio? ¡Qué momento más delicado! Estaba en juego el futuro de la Iglesia, y no era nada fácil tomar una decisión. Sin embargo, los responsables de la Iglesia, confiados en la acción del Espíritu Santo que actúa por medio de hombres, tomaron la decisión de no imponer a los nuevos cristianos las normas de la tradición judía. Para ser cristiano bastaría la fe en Jesús y con vivir el Evangelio que habían recibido. El momento sigue siendo actual, la Iglesia siempre está discerniendo los tiempos y tomando decisiones. Pero en eso no está sola, tiene la asistencia del Espíritu Santo. Ahora, al pasar por el corazón estos hechos en la oración, pidamos a la Virgen que nos conceda aquella misma alegría que sintieron los primeros cristianos de Antioquía al recibir esas decisiones. Y la capacidad de ser dóciles y fieles a las indicaciones de la Iglesia de hoy. Que comprendamos que salirse de la obediencia a la Iglesia es salirse del Evangelio.

2º El nuevo mandamiento de Jesús. En el Evangelio, Jn 15, 12-17, escuchamos a Jesús que nos dice: Este es mi mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. Hasta entonces el modelo de amar era el amor a uno mismo. La ley mandaba amar a Dios y amar al prójimo como a uno mismo. Para amar bastaba con no hacer daño a nadie pues nadie quiere hacerse daño o perjudicarse. Sin embargo, el mandamiento de Jesús va mucho más lejos. Se pone Él mismo como modelo: como yo os he amado. Es decir, hasta el extremo, hasta dar la vida por los amigos, e incluso por los enemigos. Jesús dio la vida por todos, por nuestros pecados y por los del mundo entero. Cuando amamos así, somos amigos de Dios y de todos los hombres. Es la fraternidad de la que nos está hablando el papa Francisco o la amistad social como también le gusta llamarla. Este amor brota de la oración, del conocimiento íntimo de Jesús, del trato personal con Él. Y en esto Jesús toma la iniciativa, Él nos ha elegido primero. Si somos amigos de Jesús, los demás lo notarán. Notarán que salimos de la oración, de estar a solas con Jesús. Y por medio nuestro descubrirán el amor que Dios les tiene. Pidamos esto en la oración, pidámoslo al Padre por medio de su Hijo y el Padre nos lo concederá para la salvación del mundo. También pidámoselo a la Virgen: permanecer en el amor a Jesús. Santa Teresita del Niño Jesús decía que “cuanto más unida estoy a Jesús, tanto más amo a mis hermanas”. Y Abelardo en sus notas espirituales de los Ejercicios de 1956 escribió: ¡Madre! Quiero enamorarme de Jesús. Seguirle a todas partes; que sea la vida de mi vida.

Feliz oración.

6 de mayo de 2021, jueves de la 5ª semana de Pascua

Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15, 7-21)

En aquellos días, después de una fuerte discusión, se levantó Pedro y dijo a los apóstoles y a los presbíteros:

«Hermanos, vosotros sabéis que, desde los primeros días, Dios me escogió entre vosotros para que los gentiles oyeran de mi boca la palabra del Evangelio, y creyeran. Y Dios, que penetra los corazones, ha dado testimonio a favor de ellos dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros. No hizo distinción entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones con la fe. ¿Por qué, pues ahora intentáis tentar a Dios, queriendo poner sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros padres hemos podido soportar? No; creemos que lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús».

Toda la asamblea hizo silencio para escuchar a Bernabé y Pablo, que les contaron los signos y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles. Cuando terminaron, Santiago tomó la palabra y dijo:

«Escuchadme, hermanos: Simón ha contado como Dios por primer vez se ha dignado escoger para su nombre un pueblo de entre los gentiles. Con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:

"Después de esto volveré y levantaré de nuevo la choza caída de David; levantaré sus ruinas y la pondré en pie, para que los demás hombres busquen al Señor, y todos los gentiles sobre los que ha sido invocado mi nombre: lo dice el Señor, el que hace esto sea conocido desde antiguo".

Por eso, a mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios; basta escribirles que se abstengan de la contaminación de los ídolos, de las uniones ilegítimas, de animales estrangulados y de la sangre. Porque desde tiempos antiguos Moisés tiene en cada ciudad quienes lo predican, ya que es leído cada sábado en las sinagogas».

Salmo Responsorial
Sal 95, 1-2a. 2b-3. 10
R. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre.
R.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones.
R.

Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente»
R.

Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Juan (15, 9-11)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.

Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud».

6 mayo 2021, jueves de la 5ª semana de Pascua. Puntos de oración

Nuestra oración se inicia en la presencia de Dios, tomando como intercesora a la Virgen para pedir la gracia de la alegría de la Pascua que Jesús quiere transmitirnos: “Os he hablado esto para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría llegue a plenitud”. Es la gracia de la consolación que tiene su fuente en el amor de Dios, en saberse y sentirse profundamente amados por el Padre. Esto es lo que Jesús nos dice hoy: “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo”. Le pido a la Virgen saber guardar en el corazón, meditar y saborear esta Palabra de vida.

Sentir la alegría de que Dios quiere mostrarme su rostro, que conozca cuánto me quiere, con un amor que supera toda clase de amor: “Comunícase Dios al alma con tantas veras de amor que no hay afición de madre que con tanta ternura acaricie a su hijo, ni amor de hermano ni amistad de amigo que se le compare” (san Juan de la Cruz, Cántico espiritual).

Esta verdad es el más firme fundamento de mi vida, la certeza que no me ha de abandonar nunca, especialmente en la oscuridad y en la cruz; incluso cuando me siento triste por mis fallos: “Dios te ama. Nunca lo dudes, más allá de lo que te suceda en la vida. En cualquier circunstancia, eres infinitamente amado” (Francisco, Christus vivit). Sigue diciendo el Papa a los jóvenes palabras que no debemos olvidar nunca: “Dios se muestra como un enamorado que llega a tatuarse a la persona amada en la palma de su mano para poder tener su rostro siempre cerca: Míralo, te llevo tatuado en la palma de mis manos (Is 49,16) … nos lleva a descubrir que su amor no es triste, sino pura alegría que se renueva cuando nos dejamos amar por Él: Tu Dios está en medio de ti, un poderoso salvador. Él grita de alegría por ti, te renueva con su amor, y baila por ti con gritos de júbilo (So 3,17)”.

Jesús nos pide que permanezcamos en su amor, unidos a Él como el sarmiento a la vid, porque sin Él no podemos hacer nada. Le ofrezco mi deseo de hacer todo en este día bajo su mirada: caminar en Él, trabajar en Él, entregarme a los demás, llevar mi cruz … en Él.

Además, el Señor me señala el modo de permanecer en Él: guardar sus mandamientos, pues “si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en su amor, lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor”. Mi unión con Cristo no solo es de sentimiento, sino también de voluntad. Cumplir sus mandamientos es una cuestión de amor, pues mi respuesta de amor agradecido a tanto bien recibido es hacer su voluntad. Es imposible a mis fuerzas cumplir sus mandamientos sin su gracia, por eso he de permanecer unido a Él para que la savia de la vid sea la del sarmiento. Jesús me comunica el Espíritu Santo, la savia que une a la vid con los sarmientos, para poder cumplir sus palabras. Me gozo pensando que el Espíritu Santo habita en mí y me fortalece.

Puedo terminar mi oración pidiéndole la gracia de no ofenderle en este día con el pecado, ni siquiera venial, para permanecer en su amor: “Señor, Dios todopoderoso, que nos has hecho llegar al comienzo de este día: danos tu ayuda para que no caigamos hoy en el pecado, sino que nuestras palabras, pensamientos y acciones sigan el camino de tus mandatos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén”. ¡Santa María de la Pascua: danos la alegría cumplida de Cristo resucitado!

5 de mayo de 2021, miércoles de la 5ª semana de Pascua

Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15, 1-6)

En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme al uso de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más de entre ellos subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre esta controversia. Ello, pues, enviados por la Iglesia provistos de lo necesario, atravesaron Fenicia y Samaría, contando cómo se convertían los gentiles, con lo que causaron gran alegría a todos los hermanos. Al llegar a Jerusalén, fueron acogidos por la Iglesia, los apóstoles y los presbíteros; ellos contaron lo que Dios había hecho con ellos.

Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían abrazado la fe, se levantaron, diciendo:

«Es necesario circuncidarlos y ordenarles que guarden la ley de Moisés».

Los apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el asunto.

Salmo Responsorial
Sal 121, 1bc-2. 3-4b. 4c-5
R. Vamos alegres a la casa del Señor.

¡Qué alegría cuando me dijeron:
"Vamos a la casa del Señor"!
Ya están pisando nuestro pies
tus umbrales, Jerusalén.
R.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor.
R.

Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David.
R.

Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Juan (15, 1-8)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.

Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.

Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.

Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

5 mayo 2021, miércoles de la 5ª semana de Pascua. Puntos de oración

Al iniciar la oración, demandar lo que quiero; en Pascua será aquí pedir gracia para me alegrar y gozar intensamente de tanta gloria y gozo de Cristo nuestro Señor (Ej.221).

El salmo 121 nos dice: Vamos alegres a la casa del Señor. La alegría ha de ser parte de la propia espiritualidad del discípulo misionero (Gaudete et exsultate) y de la predicación que se hace (Evangelii gaudium). La alegría nos conecta con Cristo Resucitado, que ejerce el oficio de consolar (Ej.224).

De la segunda lectura, Hechos 15, 1-6. Elijo esta frase: Se decidió que subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia. 

Los Hechos de los apóstoles nos cuentan el inicio del caminar de la Iglesia, donde se predicaba en primer lugar a los judíos y después, poco a poco, a los gentiles. Lo que se dice en estas líneas y lo que se comunica en los fragmentos siguientes, se refiere a un hecho de verdadera transcendencia para la Iglesia universal. Puede parecer que se trata de un asunto vinculado a la época, de algo lejano para nosotros. Todo lo contrario, estas controversias y las decisiones que se tomaron fijaron en forma decisiva la esencia y la estructura de la Iglesia de Cristo.  

Por otra parte, la Iglesia nos regala la lectura continuada del evangelio de san Juan, en estos días. ¡Qué importante, es estar atento a la lectura continua de un evangelio! Si leemos el evangelio por partes, hacemos como aquel que va al cine varias veces a ver una única película y solo se sienta unos minutos, ha visto trozos de la película, pero carece de la visión del conjunto, de las conexiones del guion, en definitiva, ha perdido la trama. Por eso hay que agradecer a la Iglesia, la lectura continuada de un evangelio, del de Juan ahora mismo y nosotros procurar no perder el hilo que va uniendo la narración.

El pasaje de hoy, como los de días anteriores, nos está hablando de la propia santificación (cristificación) y del fruto de la misma. Volvemos, con Francisco, a la espiritualidad del discípulo misionero (Gaudete et exsultate) y a la predicación que se hace (Evangelii gaudium).  La cristificación es el presupuesto de la misión y de la vida cristiana (cf. GE 19-21).

Nuestra espiritualidad ignaciana nos impulsa a contemplar los misterios de la vida de Cristo, mediante una determinada forma de contemplación, como si presente me hallase (Ej.114) de esta forma tan sencilla, se va produciendo esta cristificación, ese permaneced en mí y yo en vosotros (Jn 15,3). Como nos dice Francisco: En el fondo la santidad es vivir en unión con El (Cristo) los misterios de su vida (GE20), en esta frase encontramos, una vez más, a este Papa evidente discípulo de san Ignacio.

¡San José, cuida de nuestra perseverancia!

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