18/2/2019. Lunes de la VI semana del Tiempo Ordinario

Lectura del libro del Génesis (4, 1-15. 25)
El hombre conoció a Eva, su mujer, que concibió y dio a luz a Caín. Y ella dijo: «He adquirido un hombre con la ayuda del Señor». Después dio a luz a Abel, su hermano. Abel era pastor de ovejas, y Caín cultivaba el suelo. Pasado un tiempo, Caín ofreció al Señor dones de los frutos del suelo; también Abel ofreció las primicias y la grasa de sus ovejas. El Señor se fijó en Abel y en su ofrenda, pero no se fijó en Caín ni en su ofrenda; Caín se enfureció y andaba abatido. El Señor dijo a Caín: «¿Por qué te enfureces y andas abatido? ¿No estarías abatido si obraras bien?; pero, si no obras bien, el pecado acecha a la puerta y te codicia, aunque tú puedes dominarlo». Caín dijo a su hermano Abel: «Vamos al campo». Y, cuando estaban en el campo, Caín atacó a su hermano Abel y lo mató. El Señor dijo a Caín: «¿Dónde está Abel, tu hermano?». Respondió Caín: «No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano?». El Señor le replicó: «¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde el suelo. Por eso te maldice ese suelo que ha abierto sus fauces para recibir de tus manos la sangre de tu hermano. Cuando cultives el suelo, no volverá a darte sus productos. Andarás errante y perdido por la tierra». Caín contestó al Señor: «Mi culpa es demasiado grande para soportarla. Puesto que me expulsas hoy de este suelo, tendré que ocultarme de ti, andar errante y perdido por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará». El Señor le dijo: «El que mate a Caín lo pagará siete veces». Y el Señor puso una señal a Caín para que, si alguien lo encontraba, no lo matase. Adán conoció otra vez a su mujer, que dio a luz un hijo y lo llamó Set, pues dijo: «Dios me ha dado otro descendiente en lugar de Abel, asesinado por Caín».
Salmo responsorial (Sal 49, 1 y 8. 16bc-17. 20-21)
R. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza.
El Dios de los dioses, el Señor, habla: convoca la tierra de oriente a occidente.
«No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mí. 
R.
¿Por qué recitas mis preceptos, tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos? 
R.
Te sientas a hablar contra tu hermano, deshonras al hijo de tu madre;
esto haces, ¿y me voy a callar? ¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara». 
R.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (8, 11-13)
En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación». Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

18 febrero 2019. Lunes de la VI semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración

Hoy el Evangelio nos cuenta que Jesús negó a los fariseos la petición de un signo del cielo. Es una escena extraña porque la vida pública de Jesús está llena de signos. Todos los milagros de Jesús lo son, ya que todos quieren mostrar que Dios está con Él y que Él es el Hijo de Dios. De los más claros es la curación del paralítico, puesto que Jesús le libra de su parálisis para mostrar que Él tiene el poder de perdonar los pecados. También queda claro cuando Jesús dice que no puede hacer milagros -echar demonios- con el poder de Satanás porque entonces Satanás se estaría haciendo la guerra a sí mismo. Entonces, si Jesús está haciendo milagros siempre, ¿por qué se niega en esta ocasión? ¿Qué se oculta en el corazón de Jesús?
Una respuesta fácil es que les reprocha a los fariseos su ceguera. ¿Qué diferencia hay entre los signos que Jesús ya está haciendo y el signo que le piden? Eso es cierto, pero quisiera fijarme en otra cosa que nos puede estar diciendo Jesús. Los signos son un regalo, no algo que se exige o que se pide como prueba. Cada milagro de Jesús no es solo un regalo para la persona curada. Es un regalo para todos los hombres porque en él se muestra que Jesús es Dios. Y saber eso es un regalo. No lo merecemos. Nos lo da Dios porque Él quiere. Porque Él ha venido a buscarnos hace milagros. Tan regalo son la Encarnación, la Cruz y la Resurrección como el más pequeño de los milagros. Jesús nos invita a acercarnos a Él siempre con actitud agradecida, reconociendo que Él ya ha actuado antes de nuestro interés por Él y de manera gratuita. Veamos esto en la mirada airada de Jesús a los fariseos. Es un mensaje: mi amor es gratis, no se exige.
La lectura del Génesis refuerza ese mensaje. A pesar de que Caín ha hecho algo horrible. A pesar de que el Señor le había advertido de la tentación para que la evitara. A pesar de todo eso, el Señor quiere proteger la vida de Caín. Aunque él se vea como un desgraciado alejado totalmente de Dios, Dios no se aleja de él. Caín no lo merece, pero Dios da todo. Y lo da gratis.
¿Y a ti qué te está dando gratis Dios? ¿Qué te dice la mirada airada de Jesús? ¿Hacia qué regalo que te está dando quiere dirigir tu mirada?

17/2/2019. Domingo VI del Tiempo Ordinario (Ciclo C)

Lectura del libro de Jeremías (17, 5-8)
Esto dice el Señor: «Maldito quien confía en el hombre, y busca el apoyo de las criaturas, apartando su corazón del Señor. Será como un cardo en la estepa, que nunca recibe la lluvia; habitará en un árido desierto, tierra salobre e inhóspita. Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que alarga a la corriente sus raíces; no teme la llegada del estío, su follaje siempre está verde; en año de sequía no se inquieta, ni dejará por eso de dar fruto».
Salmo responsorial (Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6)
R. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. 
R.
Será como un árbol plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. 
R.
No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. 
R.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15, 12. 16-20)
Hermanos: Si se anuncia que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos de entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Pues si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado; y, si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido, seguís estando en vuestros pecados; de modo que incluso los que murieron con Cristo han perecido. Si hemos puesto nuestra esperanza en Cristo solo en esta vida, somos los más desgraciados de toda la humanidad. Pero Cristo ha resucitado de entre los muertos y es primicia de los que han muerto.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (6, 17. 20-26)
En aquel tiempo, Jesús bajó del monte con los Doce, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis! ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas».

17 febrero 2019. Domingo VI del Tiempo Ordinario (Ciclo C) – Puntos de oración

La mejor preparación de los puntos de este día sería la lectura tranquila y meditada de las lecturas y del salmo. La palabra de Dios nos llega, actúa en nosotros y da frutos por sí misma. Hay que dejarla actuar, hay que dejar actuar al Espíritu. Si en el mundo de la materia, actuará una gran fuerza y energía, imaginaros lo que podría desencadenar. Pero y si dejáramos al Espíritu actuar en nuestro espíritu, en nosotros, imaginaos lo que supondría.
¿Cómo es nuestra confianza, en qué y en quién la ponemos? Esa es la gran pregunta de las lecturas. Si tuviéramos fe como un granito de mostaza. Si creyéramos en el Señor, no dejaríamos de dar fruto, seríamos dichosos. Y es que tenemos que creer que Cristo ha resucitado, como nos dice San Pablo en la segunda lectura, para que todo en nuestra vida cambie y tome sentido.
Está claro que cuando dejamos de lado al Señor y nos convertimos en señores de nuestras vidas, cuando nos miramos a nosotros únicamente, entendemos muy bien todas las lecturas. Así que yo más bien para la oración daría el consejo de ir repasando mi vida cuando le dejo actuar. Qué paz y serenidad obtengo en ese momento. Me doy cuenta, mi vida es como árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; que cuando llega el estío no lo siente o al menos se le hace llevadero, que sus hojas estarán verdes; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto. ¡Qué dichoso el que vive junto al Señor! ¡Qué privilegio el poder hacer oración junto al Señor todos los días!
Por eso que estemos como estemos, que lo estemos pasando mal o bien, que nos veamos ricos o pobres, alabados o perseguidos…ser conscientes que el Señor está con nosotros.
En el evangelio leemos el pasaje de las bienaventuranzas. El Señor está fuertemente encarnado con los más descartados de este mundo, son sus preferidos como no podía ser de otra manera y ese es nuestro gozo. Lo vemos más cercano cuando nos vemos que estamos entre los que lo pasan mal o cuando pasamos por un mal momento. Está claro que no se nos evita el sufrimiento, pero Él lo comparte con nosotros, Él nos permite experimentar un gozo distinto al que busca el mundo. Y es esa participación con Él lo que rompe con la dimensión material o terrenal y nos permite continuar la vida de una manera dichosa. Qué bueno sería manifestar el gozo y la alegría al pasar por tantas dificultades como vamos atravesando, es lo que interpelaría a nuestros compañeros. A mí realmente me cuesta y es en la oración donde cada día me renuevo. Aprovechemos los ratos que nos proporciona el Señor.

16/2/2019. Sábado de la V semana del Tiempo Ordinario


Lectura del libro del Génesis (3, 9-24)
El Señor Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?». Él contestó: «Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí». El Señor Dios le replicó: «¿Quién te informó de que estabas desnudo?, ¿es que has comido del árbol del que te prohibí comer?». Adán respondió: «La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto y comí». El Señor dijo a la mujer: «¿Qué has hecho?». La mujer respondió: «La serpiente me sedujo y comí». El Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho eso, maldita tú entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; pongo hostilidades entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia; ella te aplastará la cabeza cuando tú la hieras en el talón». A la mujer le dijo: «Mucho te haré sufrir en tu preñez, parirás hijos con dolor, tendrás ansia de tu marido, y él te dominará». A Adán le dijo: «Por haber hecho caso a tu mujer y haber comido del árbol del que te prohibí, maldito el suelo por tu culpa: comerás de él con fatiga mientras vivas; brotará para ti cardos y espinas, y comerás hierba del campo. Comerás el pan con sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste sacado; pues eres polvo y al polvo volverás». Adán llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven. El Señor Dios hizo túnicas de piel para Adán y su mujer, y los vistió. Y el Señor Dios dijo: «He aquí que el hombre se ha hecho como uno de nosotros en el conocimiento del bien y el mal; no vaya ahora a alargar su mano y tome también del árbol de la vida, coma de él, coma y viva para siempre». Y el Señor Dios lo expulsó del jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde había sido tomado. Echó al hombre, y a oriente del jardín de Edén colocó a los querubines y una espada llameante que brillaba, para cerrar el camino del árbol de la vida.
Salmo responsorial (Sal 89, 2. 3-4. 5-6. 12-13)
R. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
Antes que naciesen los montes, o fuera engendrado el orbe de la tierra,
desde siempre y por siempre tú eres Dios. 
R.
Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán».
Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó, una vela nocturna. 
R.
Si tú lo retiras son como un sueño, como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca. 
R.
Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (8, 1-10)
Por aquellos días, como de nuevo se había reunido mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y si los despido a sus casas en ayunas, van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos» Le replicaron sus discípulos: «¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para saciar a tantos?». Él les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis?». Ellos contestaron: «Siete». Mandó que la gente se sentara en el suelo, tomando los siete panes, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos cuantos peces; Jesús pronunció sobre ellos la bendición, y mandó que los sirvieran también. La gente comió hasta quedar saciada y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil y los despidió; y enseguida montó en la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

16 febrero 2019. Sábado de la V semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración

Gracias, Señor, porque tengo la oportunidad de formarme diariamente y alimentar mi alma con tu Palabra.
Perdóname las veces que no escucho tu Palabra, o la escucho con poca atención.
Dame hoy el don de comprender con sencillez qué repercusiones tiene tu Palabra viva en mi vida.
· Nos metemos en las vivencias de San Marcos, recordando aquel día tan especial.
· Jesús siente compasión de la gente; ama de forma humana, y eso le lleva a tomar decisiones y actuar.
· Pide nuestra colaboración: unos tienen que estar situados en un lugar, otros tienen que repartir, otros que contar…
· Contemplamos cómo Jesús bendice los alimentos, dando gracias; intentemos ponernos en sus sentimientos; qué significado hay, qué trasfondo…
· Después del gran milagro, Jesús no se queda más tiempo de la cuenta “disfrutando de la situación”; sin prisa, pero sin pausa: “Enseguida montó en la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta”.
Santa María, que Tú quisiste que ya comenzara su hora en las bodas de Caná, ¡qué contenta te encontraste de las actuaciones de tu Hijo! Ayúdanos con tu ejemplo para mejorar nuestra constancia, y así te alegraremos con nuestras actuaciones, siempre acompañadas de la verdadera alegría, signo principal del que sigue a tu Hijo.

15/2/2019. Viernes de la V semana del Tiempo Ordinario

Lectura del libro del Génesis (3.1-8)
La serpiente era más astuta que las demás bestias del campo que el Señor había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?». La mujer contestó a la serpiente: «Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: “No comáis de él ni lo toquéis, de lo contrario moriréis”». La serpiente replicó a la mujer: «No, no moriréis; es que Dios sabe que el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal». Entonces la mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno de comer, atrayente a los ojos y deseable para lograr inteligencia; así que tomó de su fruto y comió. Luego se lo dio a su marido, que también comió. Se le abrieron los ojos a los dos y descubrieron que estaban desnudos; y entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron. Cuando oyeron la voz del Señor Dios que se pasaba por el jardín a la hora de la brisa, Adán y su mujer se escondieron de la vista del Señor Dios entre los árboles del jardín.
Salmo responsorial (Sal 31, 1-2. 5.6.7)
Dichoso el que está absuelto de su culpa.
Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito
y en cuyo espíritu no hay engaño. 
R.
Había pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito;
propuse: “Confesaré al Señor mi culpa”, y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. 
R.
Por eso, que todo fiel te suplique en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas o lo alcanzará. 
R.
Tú eres mi refugio, me libras del peligro, me rodeas de cantos de liberación. R.
Lectura del santo evangelio según san Marcos 7, 31 37
En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. El, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá» (esto es: «ábrete»). Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

15 febrero 2019. Viernes de la V semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración

Para la oración de hoy, tras serenar el corazón, ponernos en presencia del Omnipotente, e invocar al Espíritu Santo, os brindo un texto de un autor cristiano que me parece de gran riqueza para que nos ayude a meditar sobre el Evangelio de hoy.
“Los profetas de Israel usaban con frecuencia la «sordera» como una metáfora provocativa para hablar de la cerrazón y la resistencia del pueblo a su Dios. Israel «tiene oídos, pero no oye» lo que Dios le está diciendo. Por eso, un profeta llama a todos a la conversión con estas palabras: «Sordos, escuchad y oíd».
En este marco, las curaciones de sordos, narradas por los evangelistas, pueden ser leídas como «relatos de conversión» que nos invitan a dejarnos curar por Jesús de sorderas y resistencias que nos impiden escuchar su llamada al seguimiento. En concreto, Marcos ofrece en su relato matices muy sugerentes para trabajar esta conversión en las comunidades cristianas.
- El sordo vive ajeno a todos. No parece ser consciente de su estado. No hace nada por acercarse a quien lo puede curar. Por suerte para él, unos amigos se interesan por él y lo llevan hasta Jesús. Así ha de ser la comunidad cristiana: un grupo de hermanos y hermanas que se ayudan mutuamente para vivir en torno a Jesús dejándose curar por él.
- La curación de la sordera no es fácil. Jesús toma consigo al enfermo, se retira a un lado y se concentra en él. Es necesario el recogimiento y la relación personal. Necesitamos en nuestros grupos cristianos un clima que permita un contacto más íntimo y vital de los creyentes con Jesús. La fe en Jesucristo nace y crece en esa relación con él.
- Jesús trabaja intensamente los oídos y la lengua del enfermo, pero no basta. Es necesario que el sordo colabore. Por eso, Jesús, después de levantar los ojos al cielo, buscando que el Padre se asocie a su trabajo curador, le grita al enfermo la primera palabra que ha de escuchar quien vive sordo a Jesús y a su Evangelio: «Ábrete».
Es urgente que los cristianos escuchemos también hoy esta llamada de Jesús. No son momentos fáciles para su Iglesia. Se nos pide actuar con lucidez y responsabilidad. Sería funesto vivir hoy sordos a su llamada, desoír sus palabras de vida, no escuchar su Buena Noticia, no captar los signos de los tiempos, vivir encerrados en nuestra sordera. La fuerza sanadora de Jesús nos puede curar.” (José Antonio Pagola, Curar nuestra sordera).

14/2/2019. Santos Cirilo y Metodio, patronos de Europa

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (13, 46-49)
En aquellos días, Pablo y Bernabé dijeron a los judíos: «Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: “Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la Tierra”». Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron. La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región.
Salmo responsorial (116, 1.2)
R. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio
Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos. R.
Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre. R.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (10, 1-9)
En aquel tiempo, designo el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es mucha y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: “Está cerca de vosotros el reino de Dios”».

14 febrero 2019. Santos Cirilo y Metodio, patronos de Europa – Puntos de oración

Un día para rezar de forma apostólica; es decir, que lo que meditemos lo llevemos a la práctica para que otros también crean. Este día en que celebramos a los santos Cirilo y Metodio, es una propuesta a la vida entregada a la misión. A ellos, que por cierto eran hermanos, los veneramos por evangelizadores de los países eslavos. Hablaron de Dios y lo hicieron traduciendo al eslavo antiguo los textos griegos de la biblia. Pero tuvo que haber algo más en su vida que no se cita tan a menudo en sus biografías porque de otra manera no serían santos: “si hablando lenguas arcanas no tengo caridad no me sirve de nada”. Les suponemos, por tanto, eruditos políglotas y campeones de la caridad. Amar al prójimo sí es lo importante y eso sí convence, pero es verdad que para explicarlo hace falta saber el idioma de la gente. Nosotros tenemos la suerte desde hace muchos siglos de poder dirigirnos a Dios en nuestra lengua.
Jesús también envió a predicar por las aldeas a 72 de entre ellos. Sabían muy bien el idioma de sus paisanos, sus giros lingüísticos, sus refranes, sus dichos y costumbres… Pero lo que más convencía era que vivían la pobreza y la caridad. Jesús los envía con instrucciones bien claras. En ese momento no les recuerda asuntos de teología ni siquiera de moral, les dice que vayan sin talega, ni alforjas, ni sandalias… Duras condiciones, pero se trataba de recordarles que la eficacia no iba a estar en sus medios humanos, sino en la fuerza de Dios, que da la paz, que cura las enfermedades y que trae a los hombres un Reino de justicia y de amor.
Id al mundo entero y proclamad el evangelio. Id y proclamad, son las dos acciones del apóstol. Lo primero hay que ir adonde no se conozca a Dios, y lo segundo es que hay que proclamarlo a él. Y lo que hay que decir de ese Dios son un par de cosas: que hay que alabarlo, y que él es misericordia y su fidelidad dura por siempre -como dice el salmo de hoy.
Nosotros solo vamos por delante, somos pregoneros, lo que importa es Dios que luego va a pasar por allí. Hemos de dejar el camino lo mejor preparado posible para que cuando pase el Señor los encuentre al borde del camino, como al ciego de Jericó, gritando por él. Y entonces él se acercará y les/nos tocará los ojos y le veremos.

13/2/2019, Miércoles de la V semana del Tiempo Ordinario

Lectura del libro del Génesis (2,4b-9.15-17)
El día en que el Señor Dios hizo tierra y cielo, no había aún matorrales en la tierra, ni brotaba hierba en el campo, porque el Señor Dios no había enviado lluvia sobre la tierra, ni había hombre que cultivase el suelo; pero un manantial salía de la tierra y regaba toda la superficie del suelo. Entonces el Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz aliento de vida; y el hombre se convirtió en ser vivo. Luego el Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia Oriente, y colocó en él al hombre que había modelado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos para la vista y buenos para comer; además, el árbol de la vida en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal. El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén, para que lo guardara y lo cultivara. El Señor Dios dio este mandato al hombre: «Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás, porque el día en que comas de él, tendrás que morir».
Salmo responsorial (Sal 103,1-2a.27-28.29be-30)
R. ¡Bendice, alma mía, al Señor!
Bendice, alma mía, al Señor, ¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto. 
R.
Todos ellos aguardan a que les eches comida a su tiempo:
se la echas, y la atrapan; abres tu mano, y se sacian de bienes. 
R.
Les retiras el aliento, y expiran, y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas, y repueblas la faz de la tierra. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,14-23)
En aquel tiempo, llamó. Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre». Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. Él les dijo: «¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina». (Con esto declaraba puros todos los alimentos). Y siguió: «Lo que sale de dentro, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

13 febrero 2019. Miércoles de la V semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración

Un día más el Señor nos espera, solitario en el sagrario con infinita paciencia nos mira y enamorado nos ama, somos preciosos ante Él. Bien conoce de nuestra torpeza y vuelve una y otra vez con innumerables regalos para que podamos hacer su Voluntad. Uno de ellos es esa carta que nos escribe cada día por medio de las lecturas. Palabra de Dios, viva, actual y llena de sentido para cada día de nuestra vida.
En el Evangelio de hoy os invito a tener un coloquio con Jesús sobre nuestras excusas, excusas que le ponemos cada que fallamos una y otra vez. Pidamos que nos ilumine para ver todos esos balones que echamos fuera.
Hoy, quizás, Jesús nos invita a mirar dentro ¿Cómo está mi casa para acoger a Jesús? Lejos de caer en desanimo o pesimismo, mirarnos debe despertar en nosotros un agradecimiento a Dios. Tal como soy me amas Señor, gracias.
Que nuestra oración sea un dejarnos amar por Él, y pedirle que cambie nuestro corazón, que aumente nuestra fe, que aprendamos a escucharle y que nos de fuerza para llevar a cabo aquello que nos pide.
María, regálanos un corazón como el tuyo.

12/2/2019. Martes de la V semana del Tiempo Ordinario


Lectura del libro del Génesis (1, 20-2, 4a)
Dijo Dios: «Bullan las aguas de seres vivientes, y vuelen los pájaros sobre la tierra frente al firmamento del cielo». Y creó Dios los grandes cetáceos y los seres vivientes que se deslizan y que las aguas fueron produciendo según sus especies, y las aves aladas según sus especies. Y vio Dios que era bueno. Luego los bendijo Dios, diciendo: «Sed fecundos y multiplicaos, llenad las aguas del mar; y que las aves se multipliquen en la tierra». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto. Dijo Dios: «Produzca la tierra seres vivientes según sus especies: ganados, reptiles y fieras según sus especies». Y así fue. E hizo Dios las fieras según sus especies, los ganados según sus especies y los reptiles según sus especies. Y vio Dios que era bueno. Dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra». Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó. Dios los bendijo; y les dijo Dios: «Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra». Y dijo Dios: «Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la superficie de la tierra y todos los árboles frutales que engendran semilla: os servirán de alimento. Y la hierba verde servirá de alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todo ser que respira». Y así fue. Vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto. Así quedaron concluidos el cielo, la tierra y todo el universo. Y habiendo concluido el día séptimo la obra que había hecho, descansó el día séptimo de toda la obra que había hecho. Y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró, porque en él descansó de toda la obra que Dios había hecho cuando creó. Esta es la historia del cielo y de la tierra cuando fueron creados.
Salmo responsorial (Sal 8, 4-5. 6-7. 8-9)
R. ¡Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado.
¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder? 
R.
Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad;
le diste el mando sobre las obras de tus manos. Todo lo sometiste bajo sus pies. 
R.
Rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo,
los peces del mar, que trazan sendas por el mar. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (7, 1-13)
En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas). Y los fariseos y los escribas le preguntaron: «¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?». Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos." Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres». Y añadió: «Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: "Honra a tu padre y a tu madre" y "el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte". Pero vosotros decís: “Si uno le dice a su padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os trasmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

12 febrero 2019. Martes de la V semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración

Al comenzar la oración en este día, podemos contemplar la maravilla de la naturaleza que nos rodea; ahora vestida con los colores y matices propios del invierno o si nos encontramos en el hemisferio sur del verano. Recuerda un paisaje reciente que te haya gustado especialmente, una puesta del sol, una noche estrellada, tal vez esa noche oscura iluminada por la luna que a veces ves desde la azotea o en el campo; o si te gusta más recuerda una escena en la que unos animales juegan o descansan en su ambiente natural. La naturaleza siempre es ese maravilloso estímulo que nos invita a la reflexión. La palabra de Dios escrita en la Biblia está llena de referencias al mundo de lo sensible, a la misma creación. En algunos salmos se nos invita a esta reflexión, como en el salmo 8 que es el que corresponde a la misa del día.
Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para mirar por él?
La primera lectura nos trae el relato de la creación por el escritor bíblico inspirado por Dios. Ciertamente no es una clase de ciencias; ni moderna sobre el origen del universo, de la vida o del hombre ni tampoco del saber de aquel momento histórico. Se escribió para algo más que enseñar cómo son las cosas. Se escribió para ayudar a los hombres a entender cómo debe ser su relación con las cosas, con los demás y sobre todo con Dios. Y ello desde una visión religiosa que no deja de ser social pero que la trasciende. Para nuestra oración creo que nos pueden ayudar la contemplación de varios aspectos. Primero que Dios es Padre de todo y de todos. Segundo que Dios trabaja y todo lo que hace es bueno. Tercero que Dios tiene un plan especial para la humanidad. Esto lo podemos personalizar cada uno al meditar: Dios es mi padre y me quiere mucho, quiere que haga cosas necesarias e importantes; quiere que nunca nos olvidemos de él y para ello nos manda el descanso. Y el séptimo día, Dios descansó de todo el trabajo que había hecho.
En el Evangelio, Jesús nos pide cumplir con nuestras obligaciones religiosas para con Dios y para con el prójimo con total sinceridad y de corazón. Dice: este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos”. Una maravillosa actitud para vivir lo que nos pide Jesús es la gratitud y el abandono en su providencia. Podemos terminar nuestra oración dando gracias a Dios por todos los bienes recibidos: bienes de creación y de redención. Y así, desde esta actitud disponernos a en todo amar y servir como hemos meditado tantas veces en los Ejercicios Espirituales.
Oración final: oración de abandono de Charles de Foucauld.
Padre mío, me abandono a Ti. Haz de mí lo que quieras. Lo que hagas de mí te lo agradezco, estoy dispuesto a todo, lo acepto todo. Con tal que Tu voluntad se haga en mí y en todas tus criaturas, no deseo nada más, Dios mío. Pongo mi vida en Tus manos. Te la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón, porque te amo, y porque para mí amarte es darme, entregarme en Tus manos sin medida, con infinita confianza, porque Tu eres mi Padre.

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