17/2/2020. Lunes de la VI semana del Tiempo Ordinario


Comienzo de la carta del apóstol Santiago (1, 1 -11)
Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus en la diáspora: saludo. Considerad, hermanos míos, un gran gozo cuando os veáis rodeados de toda clase de pruebas, sabiendo que la autenticidad de vuestra fe produce paciencia. Pero que la paciencia lleve consigo una obra perfecta, para que seáis perfectos e íntegros, sin ninguna deficiencia. Y si alguno de vosotros carece de sabiduría, pídasela a Dios, que da a todos generosamente y sin reproche alguno, y él se la concederá. Pero que pida con fe, sin titubear nada, pues el que titubea se parece a una ola del mar agitada y sacudida por el viento. No se crea un individuo así que va a recibir algo del Señor; es un hombre inconstante, indeciso en todos sus caminos. Que el hermano de condición humilde se sienta orgulloso de su alta dignidad, y el rico de su pequeñez, porque pasará como flor de hierba. Pues sale el sol con su ardor y seca la hierba, se cae la flor y se pierde la belleza de su aspecto; así también se marchitará el rico en sus empresas.
Salmo responsorial (Sal 118, 67. 68. 71. 72. 75. 76)
R. Cuando me alcance tu compasión, Señor, viviré.
Antes de sufrir, yo andaba extraviado, pero ahora me ajusto a tu promesa. R.
Tú eres bueno y haces el bien; instrúyeme en tus decretos. R.
Me estuvo bien el sufrir, así aprendí tus decretos. R.
Más estimo yo la ley de tu boca que miles de monedas de oro y plata. R.
Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos, que con razón me hiciste sufrir. R.
Que tu bondad me consuele, según la promesa hecha a tu siervo. R.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (8, 11-13)
En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación». Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

17 febrero 2020. Lunes de la VI semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración


Hoy 17 de febrero propongo para la oración una referencia a Abelardo de Armas; fue tal día como hoy cuando comenzó esta vida que pasa y hace unos meses comenzó la vida que no se acaba cuya consideración marcó su conversión en sus primeros Ejercicios Espirituales.
Y quisiera hacer presente una oración que él compuso y que conservamos en distintas versiones. Es una oración a la Virgen y es una oración por los jóvenes. Abelardo fue guía y padre espiritual de infinidad de jóvenes a los que enseñó el amor a Jesucristo y para que ese amor se consolidase lo encomendó a la intercesión de la Madre. Oremos con Abelardo en este día por los jóvenes:
«¡Oh, María!
Estrella refulgente de la mañana
que al aparecer
por vez primera en la tierra,
anuncias la próxima venida
del Sol de Justicia y Verdad,
Cristo Jesús.
Dirige tus destellos
sobre la juventud del mundo
y posa tus ojos sobre ella,
para que descubra pronto
el resplandor de la Luz Eterna
que brotará de tu seno virginal,
y con Él fije su mirada en Ti,
Madre de Misericordia»
Abelardo de Armas

16/2/2020. Domingo VI del Tiempo Ordinario (Ciclo A)


Lectura del libro del Eclesiástico (15, 16-21)
Si quieres, guardarás los mandamientos y permanecerás fiel a su voluntad. Él te ha puesto delante fuego y agua: extiende tu mano a lo que quieras. Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera. Porque grande es la sabiduría del Señor, fuerte es su poder y lo ve todo. Sus ojos miran a los que temen, y conoce todas las obras del hombre. A nadie obligó a ser impío, y a nadie dio permiso para pecar.
Salmo responsorial (Sal 118, 1-2. 4-5. 17-18. 33-34)
R. Dichoso el que camina en la ley del Señor.
Dichoso el que, con vida intachable, camina en la ley del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos, lo busca de todo corazón. 
R.
Tú promulgas tus mandatos para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino, para cumplir tus decretos. 
R.
Haz bien a tu siervo: viviré y cumpliré tus palabras;
ábreme los ojos, y contemplaré las maravillas de tu ley. 
R.
Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos, y lo seguiré puntualmente;
enséñame a cumplir tu ley y a guardarla de todo corazón. 
R.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (2, 6-10)
Hermanos: Hablamos de sabiduría entre los perfectos; pero una sabiduría que no es de este mundo ni de los príncipes de este mundo, condenados a perecer, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria. Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido; pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria. Sino que, como está escrito: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman». Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu; pues el Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (5, 17-37)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo. Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”. Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegítima- la induce a cometer adulterio, y el que se case con la repudiada comete adulterio. También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”. Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».

16 febrero 2020. Domingo VI del Tiempo Ordinario (Ciclo A) – Puntos de oración


Silencio. Tiempo muerto. Párate y respira. Pon el modo avión para que no entren WhatsApps. Pide al Espíritu Santo que te ayude a hacer este rato de oración. Que ore él en ti para que seas capaz de escuchar la voz del Señor que te habla al corazón. Invoca al espíritu con tus propias palabras.
Hoy, domingo, la eucaristía es el momento de oración más importante que podemos hacer, pero no debemos dejar de hacer un ratito de oración personal en que entremos en diálogo personal con el Señor.
Las lecturas escuchadas en misa nos ayudarán seguro. Hablan de la ley. Hay un libro muy recomendable que se llama Dios no mola. ¿Qué aporta? Una revisión a nuestra propia visión de Dios, que aun siendo cristianos podemos amoldar a nuestros gustos quedándonos con los que nos gusta y dejando fuera otras dimensiones igual de importantes.
La ley no es peso que cargar, sino un camino de felicidad y de plenitud. Y que sea una oferta gratuita de Dios no nos exime de cumplirla cuando la hemos conocido y sabemos que ahí está la verdad y el bien para nuestra vida. Y cuando no le damos importancia al modo de vivir concreto de un cristiano estamos desvirtuando nuestra propia fe e impidiendo que otros puedan comprenderla bien observando nuestra vida. Pidamos hoy luz para entender el regalo que suponen los mandamientos y fuerza y gracia para vivir según la voluntad de Dios.

15/2/2020. Sábado de la V semana del Tiempo Ordinario


Lectura del primer libro de los Reyes (12, 26-32; 13, 33-34)
En aquellos días, Jeroboán pensó para sus adentros: «El reino podría volver todavía a la casa de David. Si el pueblo continúa subiendo para ofrecer sacrificios en el templo del Señor en Jerusalén, el corazón del pueblo se volverá a su señor, a Roboán, rey de Judá, y me matarán». Y tras pedir consejo, el rey fundió dos becerros de oro y dijo al pueblo: «Basta ya de subir a Jerusalén. Este es tu dios, Israel, el que te hizo subir de la tierra de Egipto», e instaló uno en Betel y otro en Dan. Este hecho fue ocasión de pecado. El pueblo marchó delante de uno a Betel y delante del otro hasta Dan. Construyó lugares de culto en los altos e instituyó sacerdotes del común del pueblo que no eran descendientes de Levi. Jeroboán estableció una fiesta en el mes octavo, el día quince del mes, a semejanza de la que se celebraba en Judá. Subió al altar que había edificado en Betel a ofrecer sacrificios a los becerros que había esculpido y estableció en Betel sacerdotes para los lugares de culto que instituyo. Después de esto, Jeroboán no se convirtió de su mal camino y siguió consagrando para los lugares de culto sacerdotes tomados de entre el pueblo común; a todo el que deseaba, lo consagraba sacerdote de los lugares de culto. Este proceder condujo a la casa de Jeroboán al pecado y a su perdición y exterminio de la superficie de la tierra.
Salmo responsorial (Sal 105, 6 7a. 19-20. 21-22)
R. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.
Hemos pecado con nuestros padres, hemos cometido maldades e iniquidades.
Nuestros padres en Egipto no comprendieron tus maravillas. 
R.
En Horeb se hicieron un becerro, adoraron un ídolo de fundición;
cambiaron su gloria por la imagen de un toro que come hierba. 
R.
Se olvidaron de Dios, su salvador, que había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en el país de Cam, portentos junto al mar Rojo. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (8, 1-10)
Por aquellos días, como de nuevo se había reunido mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y, si los despido a sus casas en ayunas, van a desfallecer por el camino. Además, algunos han venido desde lejos». Le replicaron sus discípulos: «¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para saciar a tantos?». Él les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis?». Ellos contestaron: «Siete». Mandó que la gente se sentara en el suelo, tomando los siete panes, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos cuantos peces; y Jesús pronunció sobres ellos la bendición, y mandó que los sirvieran también. La gente comió hasta quedar saciada y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil y los despidió; y enseguida montó en la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

15 febrero 2020. Sábado de la V semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración


Espero que te ayuden estas palabras que te pongo a continuación para llevar a cabo con fruto este rato de oración. Sería bueno, si es posible, que realices tu rato de oración delante de Cristo en la Eucaristía. Si no es posible porque no cuentas con esta posibilidad, dedícale este tiempo al Señor en la soledad acompañada por Él.
Empezamos nuestra oración invocando al Espíritu Santo: “Ven Espíritu Divino e infunde en nuestros corazones el fuego de tu amor”.
Como siempre en su Palabra, el Señor nos manifiesta el amor infinito que nos tiene.
Las lecturas que nos ofrece hoy la Iglesia nos hablan de nuestro pecado y de la Misericordia infinita de Dios para con nosotros. La lectura del libro del primer Libro de los Reyes nos cuenta la historia del pecado de Jeroboán. Jeroboán para preservar su poder se miró a sí mismo, y negando a Dios decidió hacer dos ídolos para buscar que la gente no se volviese contra él. Se aprovechó de la gente y pecó contra Dios. Hizo que la gente adorase a dos becerros en lugar de al Señor, y les negó la felicidad engañándoles. Sólo para preservar y proteger su poder, dando en definitiva la espalda a Dios. Pero Dios es justo y aniquiló la obra de Jeroboán porque éste le había dado la espalda y rechazado. Es la Justicia de Dios. Señor, te pedimos que seamos justos (santos) para que nunca nos dejemos arrastrar por el pecado y negarte a sabiendas. Y, sobre todo, que no arrastremos al mal a la gente que tenemos alrededor. Por eso Señor, te pido misericordia entonando la antífona del Salmo “Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo”. Acuérdate de mí Señor, ten misericordia de mí, ten piedad de mí que soy un pecador. Ten misericordia de mí cuando me mire a mí mismo y quiera enaltecerme o elevarme sobre los demás. Ten piedad de mí Señor, ¡bájame!, no me dejes pecar. Hazme, Señor un hombre nuevo, acuérdate de mí.
Para seguir con la oración de hoy te propongo que medites la lectura del Evangelio. En él verás la respuesta misericordiosa del Señor; Él no nos abandona. El Señor tuvo lástima de la gente que quería escucharle y acompañarle, porque no tenían qué comer. ¡Tuvo lástima! Esa es la Misericordia del Señor. La gente se fio de Él. Eran capaces de llevar tres días sin comer para poder escuchar las palabras de Jesús, lo que Él les quería decir personalmente. En definitiva, necesitaban de Dios y confiaban totalmente en Él porque lo seguían en despoblado, aun sin poder comer. Y Dios, de la nada, sacó lo que cada uno necesitaba. Esos panes y esos peces que les dona es lo que particularmente necesita cada uno para vivir.
La confianza en el Señor es lo que nos lleva a ser felices y eso, y nada más, es lo que necesitamos para vivir, la felicidad que brota del encuentro con el Señor. Jeroboán no confió en Dios, confió en sí mismo y arrastró a su pueblo a la perdición. Jesús arrastró a su pueblo, que se fio de Él, al despoblado, y de ahí a la felicidad. Eso es pura Misericordia de Dios. Y tú, ¿te fías del Señor como los discípulos o te miras a ti mismo como Jeroboán? Un camino y lleva a la felicidad y él otro a la perdición. ¿Quieres ser feliz? Si la respuesta es sí, está claro, serás eternamente feliz por la Misericordia infinita de nuestro Dios.
Le pedimos a nuestra Madre la Virgen María que nos guíe de la mano en el camino de la confianza en el Señor. Ella se fio plenamente. “Madre, ayúdame a fiarme a mí también”.

14/2/2020, Santos Cirilo y Metodio, patronos de Europa


Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (13, 46-49)
En aquellos días, Pablo y Bernabé dijeron a los judíos: «Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: “Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la Tierra”». Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron. La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región.
Salmo responsorial (116, 1.2)
R. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio
Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos. R.
Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre. R.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (10, 1-9)
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa. Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”.

14 febrero 2020. Santos Cirilo y Metodio, patronos de Europa – Puntos de oración


Reservo mi tiempo especial para el Señor. Ofrezco mi día.
La palabra de Dios transforma vidas. A veces la palabra llega al corazón. Eso le ocurrió a los primeros cristianos. Nos puede pasar a nosotros si creemos en el amor de Dios.
El Señor me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad.
Todos somos pobres y necesitamos la pobreza espiritual para llenarnos de Dios.
Id al mundo y proclamad el evangelio.  Vamos al mundo para anunciar el evangelio. Pedirle al Señor fuerza para en este día poder anunciar el evangelio.
El otro día le decía a un conocido jubilado: Qué bonito seria que, durante tu tiempo en la mañana, pudieras dedicar un tiempo a Dios, participando cada día en la misa. Te daría fuerzas y tendrías paz. Me dijo: agradezco esto que me dices y lo tendré en cuenta. Creernos que somos apóstoles, anunciadores de Jesús. Todo cambio comienza por el toque del corazón.
Pidamos de una manera especial por nuestro continente europeo en este día que celebramos la fiesta de estos grandes santos, Cirilo y Metodio.
Dentro de los recuerdos que he recopilado de Abelardo, te ofrezco algunos versos que nos decía en los Ejercicios Espirituales.
Qué bien se está contigo, Señor

¡Qué bien se está contigo,
Señor, junto al Sagrario!
¡Qué bien se está contigo…!
¿Por qué no vendré más?
Desde hace muchos años
vengo a verte a diario;
y aquí te encuentro siempre,
-Amante solitario-,
solo, pobre, escondido,
pensando en mí quizás…
Tú no me dices nada,
ni yo te digo nada…
¡Si ya lo sabes todo
qué te voy yo a decir!
Sabes todas mis penas,
todas mis alegrías,
sabes que vengo a verte
con las manos vacías
y que no tengo nada
que te pueda servir…
¿A dónde voy, Dios mío,
cuando a mi Dios no vengo?
Si Tú me esperas siempre,
si a Ti siempre te tengo;
¡si jamás me has cerrado
las puertas de tu amor!
Por otros, se recorren
a pie largos caminos,
acuden de muy lejos
cansados peregrinos
o pagan grandes sumas
que no han de recobrar…
Por ti, nadie pregunta,
de ti nadie hace caso,
aquí si alguno entra
solo es como de paso.
Aquí eres Tú quien paga
si alguno quiere entrar…
¡Qué bien se está contigo!
¡Qué bien se está, Señor!

13/2/2020. Jueves de la V semana del Tiempo Ordinario


Lectura del primer libro de los Reyes (11, 4-13)
Cuando el rey Salomón llegó a viejo, sus mujeres desviaron su corazón tras otros dioses y su corazón no fue por entero del Señor, su Dios, como lo había sido el corazón de David, su padre. Salomón iba en pos de Astarté, diosa de los sidonios, y de Milcón, abominación de los amonitas. Salomón hizo lo malo a los ojos de Señor, no manteniéndose del todo al lado del Señor como David, su padre. Edificó Salomón por entonces un altar a Camós, abominación de Moab, sobre el monte que está frente a Jerusalén, y otro a Milcón, abominación de los amonitas.  Lo mismo hizo con todas sus mujeres extranjeras que quemaban incienso y sacrificaban a sus dioses. Y se enojó el Señor contra Salomón, por haber desviado su corazón del Señor Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, dándole instrucciones sobre este asunto: que no fuera en pos de otros dioses. Pero no guardó lo que el Señor le había ordenado. El Señor dijo a Salomón: «Por haber actuado así y no guardar mi alianza y las leyes que te ordené, voy a arrancar el reino de tus manos y lo daré a un siervo tuyo. Pero no lo haré en vida tuya, en atención a David, tu padre, sino que lo arrancaré de manos de tu hijo. Tampoco le arrancaré todo el reino, en atención a David, mi siervo, sino que daré a tu hijo una tribu en consideración a Jerusalén, a la que he elegido».
Salmo responsorial (Sal 105, 3-4. 35-36. 37 y 40)
R. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.
Dichosos los que respetan el derecho y practican siempre la justicia.
Acuérdate de mí por amor a tu pueblo, visítame con tu salvación. R.
Emparentaron con los gentiles, imitaron sus costumbres;
adoraron sus ídolos y cayeron en sus lazos. R.
Inmolaron a los demonios sus hijos y sus hijas.
La ira del Señor se encendió contra su pueblo, y aborreció su heredad. R.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (7, 24-30)
En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse. Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró en seguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija.  Él le dijo: «Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». Pero ella replicó: «Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños». Él le contestó: «Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija». Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.

13 enero 2020. Jueves de la V semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración


Vamos a ponernos en la presencia del Señor. Si estamos en una capilla con el Santísimo, con mucha más razón. Vamos a desear estar cerca del Señor. A dejarnos mirar por Él. A pedir al Espíritu que le descubramos. Cuantos y cuantos estuvieron cerca de Él, incluso comiendo con Él y no le reconocieron. Lo mismo nos puede ocurrir a nosotros, incluso sabiendo que es Él por la fe. Qué ejemplo nos da la mujer del evangelio, no era judía y había recibido el don de la fe, teniendo un deseo enorme del Señor, de sentir su salvación, de su sanación, en ella y en su hija. Rompe con lo establecido, pues debía ser para los judíos la salvación. Pero Marcos escribe también para los gentiles y nos indica que Jesús quiere que todos se salven. Yo necesito de su continua salvación porque continuamente dejo de serle fiel, porque el cansancio me hace pararme en el camino… Pero ¿Creo como la mujer del evangelio en su poder? Por muy alejado que me encuentre, como en el caso del evangelio, los gentiles, el Señor no puede hacer otra cosa que salvarme si yo me entrego con fe a Él y se lo suplico. Suplícale en esta mañana de oración: Jesús Hijo de David ten compasión de mí. Expulsa de mí esos demonios que me esclavizan, que me alejan de Ti y de mis hermanos.
Nosotros que tenemos esa cercanía con el Señor, grítale, porque en estos días que vivimos, en este momento de la historia en que nos toca vivir, es necesario el grito. El grito es respuesta a la necesidad que sentimos y si no lo sentimos, mal asunto.
La mujer sirofenicia ante la respuesta nos enseña que no hay que cansarse de pedir. Y que incluso se conforma con un poquito, con las migajas. Señor regálame esta fe. Si con un poquito que aprovechara de ti, tendría un valor infinito. Señor que no me acostumbre a recibir a diario el pan de vida y mi vida no cambie.

12/2/2020. Miércoles de la V semana del Tiempo Ordinario

Lectura del primer libro de los Reyes (10, 1-10)
En aquellos días, la reina de Saba oyó la fama de Salomón, en honor del nombre del Señor y vino a ponerlo a prueba con enigmas. Llegó a Jerusalén con una gran fuerza de camellos portando perfumes, oro en cantidad y piedras preciosas. Ante Salomón se presentó para plantearle cuanto había ideado El rey resolvió sus preguntas todas; pues no había cuestión tan arcana que él no pudiese desvelar. Cuando la reina de Saba percibió la sabiduría de Salomón, el palacio que había construido, los manjares de su mesa, las residencias de sus servidores, el porte y vestimenta de sus ministros, sus coperos y los holocaustos que ofrecía en el templo del Señor, se quedó sin respiración y dijo al rey: «Era verdad cuanto oí en mi tierra acerca de tus enigmas y tu sabiduría. No daba crédito a lo que se decía, pero ahora he venido y mis propios ojos, lo han visto. ¡Ni la mitad me narraron! Tu conocimiento y prosperidad superan con mucho las noticias que yo escuché. Dichosas tus mujeres, dichosos estos servidores tuyos siempre en tu presencia escuchando tu sabiduría. Bendito sea el Señor, tu Dios, que se ha complacido en ti y te ha situado en el trono de Israel. Pues, por el amor eterno del Señor a Israel, te ha puesto como rey para administrar derecho y justicia». Ofreció al rey ciento veinte talentos de oro y gran cantidad de esencias perfumadas y piedras preciosas. Jamás llegaron en tal abundancia perfumes como los que la reina de Saba dio a Salomón.
Salmo responsorial (Sal 36, 5-6. 30-31. 39-40)R. La boca del justo expone la sabiduría
Encomienda tu camino al Señor, confía en él, y él actuará:
hará tu justicia como el amanecer, tu derecho como el mediodía. 
R.
La boca del justo expone la sabiduría, su lengua explica el derecho;
porque lleva en el corazón la ley de su Dios, y sus pasos no vacilan. 
R.
El Señor es quien salva a los justos, él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra, los libra de los malvados y los salva
porque se acogen a él. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (7, 14-23)
En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre». Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.  Él les dijo: «¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón, sino en el vientre y se echa en la letrina» (Con esto declaraba puros todos los alimentos).  Y siguió: «Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

12 febrero 2020. Miércoles de la V semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración

¡Me encanta la libertad que tienen los discípulos para preguntar al Maestro, cuando ya se ha retirado la gente, y se quedan a solas con El...! Esto denota confianza y familiaridad. Nosotros también tenemos que tener confianza y familiaridad con Jesús en nuestra oración diaria, y deberíamos atrevernos a preguntarle lo que deseamos saber en profundidad sobre sus palabras… Basta que el Señor vea una persona habida de su conocimiento, para que se vuelque sobre ella con su gracia y sus dones… No temamos su pregunta: ¿También vosotros seguís sin entender...? A lo que responderemos con humildad y sencillez: ¡Maestro explícanos…!
«Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».
Para nosotros no hay alimentos prohibidos, como los había en tiempos de Jesús, y que era un tema todavía no resuelto 40 años más tarde, cuando S. Marcos escribe su evangelio…
Jesús declarará puros todos los alimentos, y es que nuestra fe no debe estar ligada a usos y costumbres culinarias, que excluyen a los que no son de los nuestros, o no han sido educados en la misma cultura…
Luego Jesús enumera lo que sí hace al hombre impuro… ¡La lista es tan actual como el hombre mismo, y sería bueno que la revisemos a la luz de nuestra vida personal...! ¿Qué relación hay entre nosotros y....?
Las malas intenciones…
Las fornicaciones…
Los robos…
Los homicidios…
Los adulterios…
Las codicias…
Las malicias…
Los fraudes…
El desenfreno…
La envidia…
La difamación…
El orgullo…
Y la frivolidad…
Todo esto sale desde dentro del corazón humano..., y es lo que nos hace realmente impuros..., pues el corazón del hombre está herido por las secuelas del pecado original…
¡Luchemos contra esta lista de impurezas que nos manchan, y nos hacen realmente impuros a los ojos de Dios…
Ya sé que me diréis que no es nada fácil, pero también es verdad que no estamos solos en la batalla, pues la Gracia de Dios nos acompaña y fortalece para que alcancemos victoria… ¡Que bien, si nuestra oración de hoy terminara con un pequeño examen de conciencia..., un acto de contrición..., y quizás con una pronta confesión...! Que así sea.

11/2/2020. Martes de la V semana del Tiempo Ordinario – Nuestra Señora de Lourdes

Lectura del primer libro de los Reyes (8,22-23.27-30)
En aquellos días, Salomón se puso en pie ante el altar del Señor frente a toda la asamblea de Israel, extendió las manos al cielo y dijo: «Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú arriba en los cielos ni abajo en la tierra, tú que guardas la alianza y la fidelidad a tus siervos que caminan ante ti de todo corazón. ¿Habitará Dios con los hombres en la tierra? Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte, ¡cuánto menos este templo que yo te he erigido!  Inclínate a la plegaria y a la súplica de tu siervo, Señor, Dios mío. Escucha el clamor y la oración que tu siervo entona hoy en tu presencia. Que día y noche tus ojos se hallen abiertos hacia este templo, hacia este lugar del que declaraste: “Allí estará mi Nombre”. Atiende la plegaria que tu servidor entona en este lugar. Escucha la súplica que tu siervo y tu pueblo Israel entonan en este lugar. Escucha tú, hacia el lugar de tu morada, hacia el cielo, escucha y perdona».
Salmo responsorial (Sal 83,3.4.5.10.11)R. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo!
Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. 
R.
Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío. 
R.
Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre.
Fíjate, oh, Dios, escudo nuestro, mira el rostro de tu Ungido. 
R.
Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa,
y prefiero el umbral de la casa de Dios a vivir con los malvados. 
R.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,1-13)
En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.) Y los fariseos y los escribas le preguntaron: «¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?». Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito:  "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos."  Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres». Y añadió: «Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: "Honra a tu padre y a tu madre" y "el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte". Pero vosotros decís: “Si uno le dice a su padre o a su madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

11 febrero 2020. Martes de la V semana del T Ordinario – Nuestra Señora de Lourdes – Puntos de oración

Normas y más normas. El pueblo judío estaba repleto de normas de “obligado cumplimiento”, aunque era casi imposible cumplirlo todo. Y eran muy estrictos con su cumplimiento.
Las normas son necesarias en cualquier comunidad, familia o grupo. Pero el hombre no está creado para cumplir las normas por encima de toda circunstancia, a toda costa. Jesús viene a darles sentido, a darles plenitud.
Unas normas que ahogan al hombre en vez de ayudarlo no tienen sentido. Claro que hay que lavarse las manos antes de comer. Sobre todo, en los tiempos del “coronavirus”. Y lavar los platos y los cubiertos. Claro que hay que ayudar a la Iglesia, los donativos son necesarios. Pero no se puede poner por encima de las obligaciones de los hijos con los padres, por ejemplo. Si se pierde de vista el significado profundo de la norma, o si la cumplimos con una finalidad espuria, entonces estamos faltando a la misma norma. No se puede jugar con las personas. Tenemos que hacer lo que tenemos que hacer, porque tenemos que hacerlo. No para que nos vean, no para que piensen que somos buenos, ni para aparentar. Hay que hacer las cosas, como se solía decir antes, “por el amor de Dios”, Y, entonces, todo irá bien.
Vamos a plantearnos hoy el por qué cumplimos con algunas de las cosas que hacemos normalmente: ¿por quedar bien? ¿porque me enriquece? ¿por amor a Dios o a mis hermanos?
Hoy, día de la Virgen de Lourdes, ofrezcamos nuestra oración por las personas que sufren y por sus cuidadores. Por el bien de sus almas y por las nuestras. Para que no caigamos en la enfermedad de la rutina y del cumplimiento de la norma sin sentido pleno en amor de Dios regalado.

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