27/10/2020, martes de la XXX semana del Tiempo Ordinario

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (5, 21-33)

Hermanos: Sed sumisos unos a otros en el temor de Cristo: las mujeres, a sus maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia; él, que es el salvador del cuerpo. Como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia: Él se entregó a si mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para presentársela gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son. Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne». Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. En una palabra, que cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete al marido.

Salmo responsorial (Sal 127, 1-2. 3. 4-5)
R. Dichosos los que temen al Señor.

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. 
R.

Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa. 
R.

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sion, que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. 
R.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13, 18-21)

En aquel tiempo, decía Jesús: «¿A qué es semejante el reino de Dios o a qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; creció, se hizo un árbol y los pájaros del cielo anidaron en sus ramas». Y dijo de nuevo: «¿A qué compararé el reino de Dios? Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó».

27 octubre 2020, martes de la XXX semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración

Tras ponernos en la presencia de Dios y ofrecerle todo el día, lo hecho o lo que queda por hacer, lo vivido, lo que nos espera, nuestros anhelos y esperanzas, y repetir con san Ignacio la súplica de cada día: “Señor, que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de tu divina majestad”, vamos a llenarnos de paz leyendo las lecturas que hoy nos ofrece la liturgia de la Iglesia.

Son de nuevo una llamada al amor, el amor entre esposo y esposa, reflejo del amor de Cristo a su iglesia y de la Iglesia a Cristo, gran misterio, como nos recuerda san Pablo, que habla de la altísima dignidad del matrimonio en el plan de Dios. El amor entre el bautizado y Cristo es también un reflejo del amor entre Cristo y su iglesia. Como Cristo está unido a su Iglesia está unido a cada uno de sus miembros, a cada uno de nosotros.

Pidamos hoy en la oración sentir en el fondo del corazón ese amor de Dios, que nos lleve a exclamar con el salmo: dichosos los que temen al señor y siguen sus caminos.

Jesús nos invita a seguir su camino, a imitar su ejemplo de amor y entrega. Esa es la manera de extender su reino, porque ese amor de Cristo que debe irradiar de nuestros corazones es como esa levadura, como ese grano de mostaza de los que nos habla hoy el evangelio. Una bomba de efectos retardados, pero no por ello menos eficaces.

Que no nos cansemos de derrochar amor, entrega, generosidad. Al darnos no perdemos nada, sino que crecemos, y vamos sembrando granitos de mostaza que crecerán y albergarán, darán cobijo, a muchos que a nuestro alrededor necesitan conocer el verdadero amor.

Vamos a pedírselo así a María, Madre del Divino Amor.

26/10/2020, lunes de la XXX semana del Tiempo Ordinario

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (4,32–5,8)

Hermanos: Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo. Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor. De la fornicación, la impureza, indecencia o afán de dinero, ni hablar; es impropio de santos. Tampoco vulgaridades, estupideces o frases de doble sentido; todo eso está fuera de lugar. Lo vuestro es alabar a Dios. Tened entendido que nadie que se da a la fornicación, a la impureza o al afán de dinero, que es una idolatría, tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie os engañe con argumentos falaces; estas cosas son las que atraen el castigo de Dios sobre los rebeldes. No tengáis parte con ellos. Antes sí erais tinieblas, pero ahora, sois luz por el Señor.

Salmo responsorial (Sal 1,1-2.3.4.6)
R. Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos.

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. 
R.

Será como un árbol plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. 
R.

No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. 
R.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,10-17)

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y estaba encorvada, sin poderse enderezar de ningún modo. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad». Le impuso las manos, y en seguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, se puso a decir a la gente: «Hay seis días tenéis para trabajar; venid, pues, a que os curen en esos días, y no en sábado». Pero el Señor le respondió y dijo: «Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del pesebre, y lo lleva a abrevar? Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?» A decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía.

26 octubre 2020, lunes de la XXX semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración

Espíritu Santo…, ven.

Santa María, intercede…

(Breve momento de silencio para entrar en la presencia de Dios, que esperaba ardientemente este encuentro conmigo).

Puntos de oración de hoy = buffet libre. Detenerme allí donde encuentro Gracia. Evitar atracones innecesarios (aterrizar en una opción, y acabar con el postre).

Opción A: releo la primera lectura, y traduzco esa carta de Pablo a los efesios a primera persona, dirigida a mí mismo. ¿Cómo se traduce en mi vida? Tener coloquio con Cristo, Nuestro Señor.

Opción B: rumio el salmo, y trato de descubrirme en la dicha de vivir en la ley del Señor (el amor) o esclavizado en idolatrías que entristecen el alma. Si haciendo verdad ante la Palabra de Dios me hallo en pecado, pedir Gracia para salir de él; si me encuentro agradecido y rescatado por el amor de Dios, pedir Gracia para vivir en coherencia con tanto amor recibido. Tener coloquio con Cristo, Nuestro Señor.

Opción C: yo soy la mujer encorvada del Evangelio. Yo tantas veces llevo el peso de no aceptar mi miseria, de no aceptar realidades próximas a mí, de vivir ajeno al amor de Dios. Y Tú, Señor, vienes a mí, y me dices: “mujer, quedas libre de tu enfermedad”. ¿Con qué tono de voz me rescatas de una vida que es capaz de contemplar anchos horizontes? ¿Con qué ternura en tu mirada me acaricias mientras me hablas y me curas? Desde el sagrario hoy me hablas y miras igual que lo hiciste con aquella mujer necesitada hace 2000 años. No tengo ni siquiera tiempo para preocuparme de las críticas de los demás. Me has mirado. Y deseo permanecer bajo tu mirada. Tener coloquio con Cristo, Nuestro Señor.

Postre: recoger durante unos minutos lo que ha sucedido en este rato de oración, qué me ha comunicado el Señor, cómo se me ha mostrado, o quizá dónde me esperaba y yo le he evitado. Reconocer su acción, e identificar mi respuesta.

Dar gracias.

25/10/2020, domingo XXX del Tiempo Ordinario (Ciclo A)

Lectura del libro del Éxodo (22, 20-26)

Esto dice el Señor: «No maltratarás ni oprimirás al emigrante, pues emigrantes fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. No explotarás a viudas ni a huérfanos. Si los explotas y gritan a mí, yo escucharé su clamor, se encenderá mi ira y os mataré a espada; vuestras mujeres quedarán viudas y a vuestros hijos huérfanos. Si prestas dinero a alguien de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero cargándole intereses. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol, porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo, ¿y dónde, si no, se va a acostar? Si grita a mí, yo lo escucharé, porque yo soy compasivo».

Salmo responsorial (Sal 17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 5lab)
R. Yo te amo, Señor; tú eres mí fortaleza.

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.

Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza y quedo libre de mis enemigos. 
R.

Viva el Señor, bendita sea mi Roca, sea ensalzado mi Dios y Salvador.
Tú diste gran victoria a tu rey, tuviste misericordia de tu ungido. 
R.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1, 5c-10)

Hermanos: Sabéis cómo nos comportamos entre vosotros para vuestro bien. Y vosotros seguisteis nuestro ejemplo y el del Señor, acogiendo la Palabra en medio de una gran tribulación, con la alegría del Espíritu Santo. Así llegasteis a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya. No solo ha resonado la palabra del Señor en Macedonia y en Acaya desde vuestra comunidad , sino que además vuestra fe en Dios se ha difundido por doquier, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la visita que os hicimos: cómo os convertisteis a Dios abandonando los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,34-40)

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?». Él le dijo: «“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. En estos dos mandamientos sostienen toda la Ley y los Profetas».

25 octubre 2020, domingo XXX del Tiempo Ordinario (Ciclo A) – Puntos de oración

El Evangelio de este domingo nos recuerda el fundamento de nuestra existencia. Creados para amar nuestra vida solamente cobra pleno sentido cuando esto se puede realizar en la doble dimensión que expresa Jesús: amor a Dios y amor al prójimo.

Para los fariseos de entonces el primer mandamiento estaba muy claro, y se vanagloriaban de vivirlo día a día. Pero el segundo quizás había sido oscurecido y por eso Jesús lo quiere resaltar al ponerlo casi al mismo nivel que el primero.

Todo el texto de la primera lectura del libro del Éxodo es la expresión concreta del amor al prójimo: no maltratar al emigrante, no explotar a viudas y huérfanos y no prestar con usura.

Quizás la mejor actualización de este Evangelio en el día de hoy ha sido la encíclica Fratelli Tutti del Papa Francisco. Cito dos textos que nos ayuden a meditar. Uno del principio y otro es la oración final.

Las siguientes páginas no pretenden resumir la doctrina sobre el amor fraterno, sino detenerse en su dimensión universal, en su apertura a todos. Entrego esta encíclica social como un humilde aporte a la reflexión para que, frente a diversas y actuales formas de eliminar o de ignorar a otros, seamos capaces de reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social que no se quede en las palabras. Si bien la escribí desde mis convicciones cristianas, que me alientan y me nutren, he procurado hacerlo de tal manera que la reflexión se abra al diálogo con todas las personas de buena voluntad. (FT, 6)

Oración al Creador

Señor y Padre de la humanidad,
que creaste a todos los seres humanos con la misma dignidad,

infunde en nuestros corazones un espíritu fraternal.
Inspíranos un sueño de reencuentro, de diálogo, de justicia y de paz.
Impúlsanos a crear sociedades más sanas
y un mundo más digno,
sin hambre, sin pobreza, sin violencia, sin guerras.
Que nuestro corazón se abra
a todos los pueblos y naciones de la tierra,
para reconocer el bien y la belleza
que sembraste en cada uno,
para estrechar lazos de unidad, de proyectos comunes,
de esperanzas compartidas. Amén. (FT, 287)

24/10/2020, sábado de la XXIX semana del T. Ordinario – San Antonio Mª Claret

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (4, 7-16)

Hermanos: A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo. Por eso dice la Escritura: «Subió a lo alto llevando cautivos y dio dones a los hombres». Decir «subió» supone que había bajado a lo profundo de la tierra; y el que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos para llenar el universo. Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelistas, a otros, pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al Hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud. Para que ya no seamos niños sacudidos por las olas y llevados a la deriva por todo viento de doctrina, en la falacia de los hombres, que con astucia conduce al error; sino que, realizando la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas hacia él, que es la cabeza: Cristo, del cual todo el cuerpo, bien ajustado y unido a través de todo el complejo de junturas que lo nutren, actuando a la medida de cada parte, se procura el crecimiento del cuerpo, para construcción de sí mismo en el amor.

Salmo responsorial (Sal 121, 1-2. 3-4a. 4b-5)
R. Vamos alegres a la casa del Señor.

¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. 
R.

Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus, las tribus del Señor. 
R.

Según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David. R.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13, 1-9)

En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús respondió: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera». Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: “Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?” Pero el viñador respondió: “Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”».

24 octubre 2020, sábado de la XXIX semana del T. O. – San Antonio Mª Claret – Puntos de oración

Obispo de Santiago de Cuba, fundador – Patrón de tejedores

"La vocación del cristiano es la santidad, en todo momento de la vida. En la primavera de la juventud, en la plenitud del verano de la edad madura, y después también en el otoño y en el invierno de la vejez, y, por último, en la hora de la muerte”.

"Hoy más que nunca la Iglesia necesita sacerdotes santos cuyo ejemplo diario de conversión inspire en los demás el deseo de buscar la santidad a la que está llamado todo el pueblo de Dios".

(SAN JUAN PABLO II)

 Algunos datos de la vida de San Antonio María Claret:

-   Nació en la villa de Sallent, provincia de Barcelona (España), el día 23 de diciembre de 1807.

-   Fue obrero textil en su juventud.

-   Ordenado sacerdote, fundó en Vic la Orden de los Claretianos.

-   Recorrió Cataluña durante varios años predicando.

-   Fundó la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María.

-   Fue nombrado arzobispo de Santiago de Cuba, cargo en el que se entregó de lleno al bien de las almas.

-   Como arzobispo de Santiago de Cuba se destacó por su celo evangelizador por lo que recorrió toda su diócesis y sufrió un atentado contra su vida.

-   Habiendo regresado a España, sus trabajos por el bien de la Iglesia le proporcionaron aún muchos sufrimientos.

-   Confesor de la Reina Isabel II de España.

-   Único santo canonizado entre los padres conciliares del Concilio Vaticano I.

-   Escritor evangélico, especialmente de folletos de fácil alcance para todos (jóvenes, trabajadores, casados).

-   Demostró un amor excepcional por la Eucaristía la cual conservaba en su corazón como tabernáculo.

-   Gran devoto de la Santísima Virgen.

-   Patrón de las cajas de ahorro, ya que fundó una en Cuba en beneficio de los pobres.

-   Murió en Fontfroide (Francia) el año 1870.

Para él, fundador: "Un hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa; que desea eficazmente y procura por todos los medios encender a todo el mundo en el fuego del divino amor. Nada le arredra; se goza en las privaciones; aborda los trabajos; abraza los sacrificios; se complace en las calumnias y se alegra en los tormentos. No piensa sino cómo seguirá e imitará a Jesucristo en trabajar, sufrir y en procurar siempre y únicamente la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas".

El 7 de mayo de 1950 el Papa Pío XII lo proclamó santo. Estas fueron sus palabras aquel memorable día:

"San Antonio María Claret fue un alma grande, nacida como para ensamblar contrastes: pudo ser humilde de origen y glorioso a los ojos del mundo. Pequeño de cuerpo, pero de espíritu gigante. De apariencia modesta, pero capacísimo de imponer respeto incluso a los grandes de la tierra. Fuerte de carácter, pero con la suave dulzura de quien conoce el freno de la austeridad y de la penitencia. Siempre en la presencia de Dios, aún en medio de su prodigiosa actividad exterior. Calumniado y admirado, festejado y perseguido. Y, entre tantas maravillas, como una luz suave que todo lo ilumina, su devoción a la Madre de Dios".

23/10/2020, viernes de la XXIX semana del Tiempo Ordinario

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (4,1-6)

Hermanos: Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobre llevaos mutuamente con amor; esforzándoos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos.

Salmo responsorial (Sal 23, 1-2. 3-4ab. 5-6)
R. Esta es a generación que busca tu rostro, Señor.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos. 
R.

¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos. 
R.

Ése recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación.
Esta es la generación que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob. 
R.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (12, 54-59)

En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: «Cuando veis subir una nube por el poniente, decís en seguida: “Va a caer un aguacero”, y así sucede. Cuando sopla el sur, decís: “Va a hacer bochorno”, y sucede. Hipócritas: sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo? Por ello, mientras vas con tu adversario al magistrado, haz lo posible en el camino por llegar a un acuerdo con él, no sea que te lleve a la fuerza ante el juez y el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues la última monedilla».

23 octubre 2020, viernes de la XXIX semana del Tiempo Ordinario – Puntos de oración

Aleluya, aleluya, aleluya.

Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños.

Esta es la mejor manera de iniciar hoy nuestra oración, bendiciendo al Señor. Porque soy pequeño reconozco a Dios Padre y Señor del cielo y la tierra. Así reconociéndole como Padre y yo, aceptándome como criatura, me dejo envolver en este misterio que sólo se manifiesta a los pequeños. “De los que son como este niño es el reino de los cielos” nos recuerda Jesús en el evangelio

Recordamos ese diálogo entre un anciano que se encuentra con una persona agnóstica, y como consecuencia, se las da de sabio. Por esta razón, no admite nada que no sea totalmente razonable, desde su punto de vista. Y si a ese Dios no lo comprendo con mi razón, no existe o por lo menos parece ausente de aquellos acontecimientos que nos desbordan y no somos capaces de entender.

Y le contesta con sencillez y aplomo este hombre verdaderamente sabio: Mire – le dice- “Dios es tan grande no le cave a usted en su cabeza, pero tan pequeño que está dentro de mi corazón”.

¿Sabemos nosotros interpretar este tiempo que hoy nos toca vivir?

Imposible si no nos paramos y hacemos silencio.

Necesitamos detenernos para descubrir en medio de esta crisis de sentido lo verdaderamente importante. Tú y yo somos criaturas, por lo mismo que todas las personas necesitamos de un Padre creador que se nos ha revelado a los pequeños. Sólo a los que se hacen pequeños, les pertenece el reino de Dios, que es Cristo vivo encarnado para nosotros.

“En Él está nuestra salvación, vida y resurrección”.

Siempre nos sentiremos pequeños cuando nos dejamos abrazar por María la Virgen.

22/10/2020, jueves de la XXIX semana del Tiempo Ordinario – San Juan Pablo II

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (3, 14-21)

Hermanos: Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda paternidad en el cielo y en la tierra, pidiéndole que os conceda, según la riqueza de su gloria, ser robustecidos por medio de su Espíritu en vuestro hombre interior; que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; de modo que así, con todos los santos, logréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo el amor de Cristo, que trasciende todo conocimiento. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios. Al que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros, a él la gloria de la Iglesia y de Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo responsorial (Sal 32, 1-2. 4-5. 11-12. 18-19)
R. La misericordia del Señor llena la tierra.

Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R.

La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. R.

El plan del Señor subsiste por siempre, los proyectos de su corazón, de edad en edad.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. R.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. R.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (12, 49-53)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».

22 octubre 2020, jueves de la XXIX semana del T. Ordinario – San Juan Pablo II – Puntos de oración

Hoy celebramos el día de San Juan Pablo II. Para los que le hemos seguido en todo su pontificado, incluso antes, cuando era obispo en Cracovia, cardenal, donde los cristianos eran perseguidos en un país comunista, y hasta su muerte, hemos vibrado en sus discursos, sobre todo a los jóvenes en el Bernabéu: “Juan Pablo II, te quiere todo el mundo”; nos arrancaba esos “Síes” a seguir fieles a Cristo, amando a la Virgen, a la Iglesia, a la familia, a ser antorchas encendidas que alumbren al mundo entero; y esos “Noes” a la droga, a la vida cómoda, al aborto, a la eutanasia a las seducciones manipuladoras de ideologías que conducen al mal. Fue un luchador como san Pablo: “Vencer el mal con el bien”.

Coge uno de sus discursos con los que se puede hacer la oración. Canta su canción favorita que cantaba él en los encuentros, con esa voz potente que hacía temblar y llenaba de valor: “El Pescador”. “Tú me has mirado a los ojos, sonriendo, has dicho mi nombre, (¡cómo nos miraba, con qué cariño, con qué sonrisa!) en la arena, he dejado mi barca, junto a Ti quiero estar. Tú necesitas mis manos, mi cansancio, que a otros descanse, AMIGO BUENO, que así me llamas…” ¡Cuántas vocaciones! ¡Cuántas conversiones!”.

No me extraña; a su muerte, se presentaron miles de jóvenes a despedirse, a darle las gracias; les había abierto a la Vida, a la vida eterna, a la vida verdadera. Yo conozco alguno. También a mí en aquellos días de dolor me pasaba lo mismo. Era el Papa Santo, un santo Padre que el Espíritu Santo suscitó para aquellos tiempos tan difíciles para la Iglesia.

Esto mismo quiere y puede hacer este Espíritu en mí y en ti en la oración de hoy; solo hace falta creer lo que pedía Jesús a todos los que se acercaban.

Acerquémonos confiados al trono de la gracia para hallar el auxilio oportuno, como nos dice san Pablo; solo pide la fe, con tal de que creas, como le dijo al ciego.

Aún recuerdo aquel encuentro con los jóvenes de Chile. Estaban las cosas convulsas; un joven empezó diciendo: “Me han dado nos papeles para que lea, pero…” y empezó un gran griterío. El papa se puso de rodillas. Cuando aquello pasó dijo: “¡El amor es más fuerte!, ¡el amor es más fuerte!” Volvió la calma y continuó el encuentro en silencio, sin disturbios.

Siente hoy que el amor es más fuerte, que Cristo te ama, que Cristo vive, que Cristo te salva; como nos ha exhortado el papa Francisco a los jóvenes en un llamado semejante a los que hacía Juan Pablo II, agarrado a su báculo, donde llevaba a ese Cristo clavado en la cruz siempre en su mano.

Esta es la Iglesia a la que pertenecemos por el Bautismo. Si miramos las lecturas del día tenemos unas palabras de Jesús en el Evangelio de san Lucas preciosas que nos incomodan a ser fuego: es el bautismo que recibimos: “He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!”

Al ser hijos de Dios, por el bautismo participamos de lo mismo que el Hijo; y si es fuego que debe arder dentro de nosotros, también es sangre que, como la suya, es derramada en la cruz.

Que Santa María interceda y nos conceda de su Hijo la misericordia que san Juan Pablo propagó por todo el mundo durante su pontificado en sus viajes, para ser esos portadores de Ella entre nuestros hermanos.

“Que tu misericordia venga sobre nosotros como lo esperamos de Ti.”

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