14 junio 2012. Jueves de la décima semana de Tiempo Ordinario – Puntos de oración

Buscamos un tiempo de silencio al comienzo de la mañana, para poder darle gracias al Señor por el día que nos concede y ofrecerle todo lo que durante el mismo hagamos, acogiéndonos a la inmensa bondad de su Sagrado Corazón, en la víspera de su fiesta, y pidiendo la intercesión del Corazón Inmaculado de María.

La primera lectura nos ayuda a crecer en confianza

“Elías oró, y el cielo derramó lluvia”. Ese podría ser el resumen. Junto con una frase: “Elías, con la fuerza del Señor, se ciñó y fue corriendo…”

La fuerza del Señor impulsa a Elías, y le da fe para creer en la eficacia de la oración, que hace que el cielo derrame lluvia tras tres años de sequía en Israel. Por eso Elías se ciñe, preparándose para la carrera, para ser anunciador del Dios que salva.

Pidamos a María salir con esa misma confianza hoy a la calle, a nuestra tarea diaria, sabiendo que somos, sobre todo con nuestra vida, pregoneros, altavoces, del amor de Dios, que como lluvia fresca se derrama en sus criaturas de mil maneras.

El salmo de hoy es un verdadero himno de alabanza

“Oh Dios, tú mereces un himno en Sión”, porque derramas sobre mi corazón la lluvia de tu misericordia. Porque me cuidas, riegas y enriqueces. Cuidas que enraícen en mí los buenos deseos, que broten las obras buenas y los pensamientos generosos.

Oh, Señor, que grande es tu amor para los sencillos y los pequeños.

Por tanto, no dejemos que el mundo nos entristezca. Sigamos ayudando a que crezca la semilla de bien que hay en los que nos rodean.

El evangelio nos aclara las ideas

“Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo…”. Jesús pone los puntos sobre las íes. Deslinda lo principal de lo accesorio. Va a lo esencial: El verdadero amor a Dios.

Nos recuerda esa frase de tanto sentido común de santa Teresa: “Obras son amores, y no buenas razones”. O ese otro refrán castellano: “A Dios rezando y con el mazo dando”.

Nos ayuda a ser coherentes, a dar un verdadero testimonio de la buena noticia del Evangelio.

“Vete primero a reconciliarte con tu hermano”.

Es el primer paso para dar testimonio del amor de Dios. Ese “reconciliarte con tu hermano” significa dar la vida, defender la vida. Frente a la tentación de querer acercarnos a Dios olvidándonos de los que nos rodean, Jesús afirma que sólo desde el hermano que está junto a nosotros podemos llegar a Él.

Dar la vida en cada instante por el que tengo al lado. Es otra forma de enunciar el olvido total de uno mismo que vivió María y que nos recuerda una vez más en esta campaña de la Visitación 2012.

Pidamos hoy a su Corazón Inmaculado que nos conceda, como un día a santa Teresita, la virtud de olvidarnos siempre de nosotros mismos, y vivir de cara a Dios en cada uno de nuestros hermanos.

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