16 junio 2012. Inmaculado Corazón de María – Puntos de oración

Petición: Madre, alcánzanos un corazón como el tuyo.

Ideas para la oración: No nos tendría que ser difícil hacer oración en una fiesta como la de hoy. Una fiesta de la Virgen. La fiesta que nos habla de su corazón. Como Eliseo marcha tras el profeta Elías y se hace su sucesor, nosotros queremos hoy seguir la estela de nuestra madre y así imitarla.

¿Cómo es el corazón de la Virgen? No es fácil responder a esta pregunta y no quedarse corto. ¿Cómo será el corazón que Dios ha hecho para amar, acoger, proteger, enseñar a su Hijo? Como decía un santo, Dios podía haber creado un universo mayor, una tierra más bella, pero un corazón mejor, una madre mejor, que el de la Virgen, no pudo hacerla.

Hoy nos fijamos en dos características que lo pedimos para nosotros, y que aparecen especialmente resaltadas en esta fiesta.

Por una parte es un corazón inmaculado. Un corazón al que el pecado no ha tocado, que es limpio, que no tiene la menor sombra. Un corazón, por ello, que ha sido siempre de Dios, que jamás le ha negado nada. ¡Cuánto tenemos que pedir nosotros a Dios por que nuestro corazón sea un poco parecido al de la Virgen! Tener un corazón limpio en medio de tanta podredumbre, un corazón alejado del pecado en un mundo que ya no le da importancia o que incluso lo presenta con descaro como algo ‘interesante’, un corazón que no niegue nada a Dios cuando con soberbia el mundo se pone en frente de Dios.

Y por otra parte es un corazón que guarda todo en su interior. María reflexiona, entra dentro de sí misma, ora en su interior. Nosotros vivimos desparramados, hacia el exterior, sin pensar. Y por eso nos es tan difícil encontrarnos con Dios. Un corazón que guarda silencio, un corazón orante, es un corazón que puede amar.

Coloquio: Pensamos en todo esto y acabamos teniendo un coloquio con nuestra Madre. Podemos imaginárnosla en un día cualquiera de Nazaret. Ha acabado la jornada y María se queda esperando a que Jesús vuelva del trabajo. Un buen momento para hablar con ella y pedirle que nos enseñe a amar a Jesús con su corazón. Mejor aún, que nos preste su corazón para amarle.

Seguro que no puede negarnos una petición así.

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