13 diciembre 2013. Viernes de la segunda semana de Adviento – Puntos de oración

Vamos a preparar nuestra oración para el día de Santa Lucía aunque con sabor carmelitano (pasado mañana celebramos a Juan de la Cruz).

Por ello nos ponemos en la presencia del Señor e invocamos su luz, fuerza, amor. Acudimos a nuestra Madre para que nos conduzca.

Escogemos la actitud de escucha, gozo y meditación que hoy nos propone la Palabra de Dios; (Yo, el Señor, tu Dios, te enseño para tu bien)…su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche.

Unido a esto el “conocer al que viene de Dios (por sus obras, aunque a veces nos parezca contradictorio) “pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios”

Propongo una primera parte de preguntas (y las respuestas son enseñanza directa de las lecturas del día). Podemos contratar en la presencia del Señor lo que nos viene al corazón.

  • ¿Añoramos en algún momento un GUÍA y una ENSEÑANZA seguras?;
    Yo, el Señor, tu Dios, te enseño para tu bien, te guío por el camino que sigues.
  • ¿Queremos PAZ, JUSTICIA, nombre reconocido (según el criterio del Señor)?
    Si hubieras atendido a mis mandatos, sería tu paz como un río, tu justicia como las olas del  mar; tu progenie sería como arena
  • ¿Nos gustaría DAR FRUTO; que permanezca? Y ¿que TENGA BUEN FIN cuanto emprendamos? ¿Sentir la PROTECCION del Señor?

          …sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y nochePorque el Señor
          protege el camino de los justos
. (Sal 1)

  • ¿Sabemos descubrir al Señor?; sepamos encontrarlo en los HECHOS (a veces rompiendo esquemas).

Vino el Hijo del hombre, que come y bebe… Pero los hechos dan razón a la sabiduría
  de Dios  (Mt. 11, 16-19).

En un segundo tiempo de la oración se puede meditar algún texto de S. Juan de la Cruz o bien recordando su vida relacionados con las lecturas que nos propone la Liturgia.

Y nos imaginamos al santo “escondiéndose” en las grutas de la Fuencisla estando a solas con el Amado.

Y luego a las subidas
cavernas de la piedra nos iremos
que están bien escondidas,
y allí nos entraremos,
y el mosto de granadas gustaremos.

Buscando en -el semblante plateado de aquellas cristalinas fuentes los ojos deseados - “que llevo en mis entrañas dibujados”. Anhelando ese diálogo sabroso que da fuerza…la música callada, la soledad sonora, la cena que recrea y enamora.

Tomamos nota de la experiencia del santo para vivir de la palabra pero con el realismo de un desarrollo en la fe;

Entréme donde no supe
y quedéme no sabiendo
toda ciencia trascendiendo.

                      ……………

Y aunque tinieblas padezco
en esta vida mortal
no es tan crecido mí mal
porque si de luz carezco
tengo vida celestial

porque el amor da tal vida
cuando más ciego va siendo
que tiene al ama rendida
sin luz y a oscuras viviendo.

Archivo del blog