28 mayo 2013. Martes de la octava semana de Tiempo Ordinario – Puntos de oración

El papa Francisco, nos sorprende en sus intervenciones  con frases y citas que nos trastocan los moldes quizá ya muy trillados. Vamos a poner  a continuación un texto que he pensado a la luz del Espíritu Santo puede trastocarnos un poco nuestra rutina diaria al orar:

La novedad nos da siempre un poco de miedo, porque nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos, planificamos nuestra vida, según nuestros esquemas, seguridades, gustos. Y esto nos sucede también con Dios. Con frecuencia lo seguimos, lo acogemos, pero hasta un cierto punto; nos resulta difícil abandonarnos a Él con total confianza, dejando que el Espíritu Santo anime, guíe nuestra vida, en todas las decisiones; tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, nos saque de nuestros horizontes con frecuencia limitados, cerrados, egoístas, para abrirnos a los suyos. Pero, en toda la historia de la salvación, cuando Dios se revela, aparece su novedad - Dios ofrece siempre novedad -, trasforma y pide confianza total en Él: Noé, del que todos se ríen, construye un arca y se salva; Abrahán abandona su tierra, aferrado únicamente a una promesa; Moisés se enfrenta al poder del faraón y conduce al pueblo a la libertad; los Apóstoles, de temerosos y encerrados en el cenáculo, salen con valentía para anunciar el Evangelio. No es la novedad por la novedad, la búsqueda de lo nuevo para salir del aburrimiento, como sucede con frecuencia en nuestro tiempo. La novedad que Dios trae a nuestra vida es lo que verdaderamente nos realiza, lo que nos da la verdadera alegría, la verdadera serenidad, porque Dios nos ama y siempre quiere nuestro bien. Preguntémonos hoy: ¿Estamos abiertos a las “sorpresas de Dios”? ¿O nos encerramos, con miedo, a la novedad del Espíritu Santo? ¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas, que han perdido la capacidad de respuesta? Nos hará bien hacernos estas preguntas durante toda la jornada.

Hasta aquí el Papa. ¿Estamos  abiertos a las sorpresas de  Dios? Cada mañana, cada rato de oración, Dios nos sorprende. Quizá no nos damos cuenta porque no estamos preparados. Cuántas veces nos hemos dado cuento mucho después. Cada rato de oración es un rato de conversión, de vuelta a  Dios, de estar con ÉL, de escucharle, tiene tantas cosas que decirnos o quizá solo una que desplaza todo el fárrago que llevamos nosotros. Y para ello se sirve de muchas cosas pero su Palabra en los textos de cada día es una guía inconfundible por la que nos habla, ¿qué nos quiere decir? Pone en nosotros u mirada, que es amor y nos fulmina nuestro egoísmo, forma de ver las cosas.

Son muchas las ideas que presentan las lecturas de la  misa para este día: cómo debe ser  nuestro comportamiento ante el  Señor, la generosidad ante todo y cómo se verá quien  lo deja todo por el  Evangelio, por seguir a Jesús que debemos planteárnoslo todos los días, cómo es mi seguimiento, mi entrega al Señor y a los hombres,… pero para acabar, me quedaría en este mes de  Mayo que la  Virgen debe ir haciendo su trabajo en cada uno,(pues no el mucho abarcar, harta y satisface el ánimo sino gustar aquello que pone en nuestro corazón) con una frase del salmo: "El que me ofrece acción de gracias, ése me honra, al que sigue el buen camino, le haré ver la salvación de  Dios”.

Poned esta frase en labios de la Virgen, repasarla en su corazón, que pase al vuestro y la veréis cumplida en Ella y en ti- Que así sea este día.

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