28 mayo 2013. Miércoles de la octava semana de Tiempo Ordinario – Puntos de oración

En estos últimos días del mes de Mayo, dedicado todo él a María, seguimos haciendo nuestra oración diaria acompañados de su mano protectora. Nadie como la Virgen nos introduce en la relación de amistad con Jesús, que es la oración.

VOCACIÓN DE SERVICIO

1.- No sabéis lo que pedís. El Evangelio de hoy contiene tres partes en conexión que nos guían en este rato de oración personal. Arranca el tercer anuncio de su pasión por parte de Jesús y acaba como empieza: refiriéndose a la entrega de la vida por de Cristo. Vemos que hay: anuncio, discusión entre los doce sobre quién es el mayor e instrucción de Jesús sobre la verdadera grandeza.

a) Jesús anuncia una vez más a los apóstoles su futura pasión, muerte y resurrección en Jerusalén. Aquí vemos tres puntos a considerar:

  1. Jesús se les adelantaba. Iba con determinación a cumplir el plan del Padre para la redención del mundo. No titubea, su voluntad es firme. Nos enseña a afrontar las dificultades con prontitud de ánimo.
  2. Los discípulos se extrañaban. No podían comprender que el Mesías escogiese un camino de humillación y muerte para traer vida. Una vez más se constata que los caminos de Dios son distintos de nuestros caminos.
  3. Los que los seguían iban asustados. Cuando se nos pone delante el dolor y sufrimiento nos venimos abajo, nos entristecemos, somos incapaces de ver más allá de los acontecimientos. Nos quedamos solamente con lo que ocurre y no vislumbramos la luz que hay detrás.
  4. Este anuncio previo se repite nada menos que nueve veces en los Evangelios. Jesús se lo decía claramente, sin rodeos.

b) En este ambiente de anuncio de pasión, los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, le hacen a Jesús una petición sorprendente y cuando menos absurda: “concédenos sentarnos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Tal petición responde a su ignorancia respecto del futuro reino del Mesías.

Nos podemos preguntar ante el Señor cómo son nuestras peticiones. Muchas veces también absurdas y sorprendentes. Pidamos, pero que sea en sintonía con lo que Dios quiere para nuestra santificación.

2.- En misión de servicio. En esta tercera parte Jesús aprovecha para instruir a todos sobre el ejercicio de la autoridad en la comunidad cristiana. Vosotros nada de eso. El que quiera ser el primero, sea esclavo de todos. El que quiera ser grande, que sea servidor. Como nos dice el Papa Francisco: “La fuerza de la Iglesia está en el servicio”.

Esta vocación de servicio que nos propone Jesús en el Evangelio de hoy no es tarea solamente de la Jerarquía en la comunidad, sino que atañe a todos. Es la común misión de servicio la que nos une a todos los miembros del pueblo de Dios en comunión de vida y destino.

La razón última de este planteamiento se basa en el ejemplo de Cristo, que no vino a ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.

Aprendamos de Cristo, como María, a ser servidores. He aquí  la esclava, servidora, del Señor.

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