31 mayo 2013. La Visitación de la Virgen María – Puntos de oración

Dos textos recientes del Papa Francisco pueden orientar nuestra meditación y elevar nuestro corazón en esta oración de la fiesta mariana que inaugura nuestro particular estilo de vida “del amor total en el olvido de sí mismo”, a imitación de la Virgen María. Simplemente os los adjunto, porque creo que no necesitan comentario y el Espíritu puede iluminarlos en la oración y hacerlos propósitos de vida personal:

El primero está extraído de la intervención del Papa en la Vigilia de Pentecostés (18 de mayo) y se refiere a la necesidad que tiene toda la Iglesia de acercarse y atender a los pobres con una actitud de verdadera fe:

Nosotros debemos ser cristianos valientes e ir a buscar a quienes son precisamente la carne de Cristo, ¡los que son la carne de Cristo! … Este es el problema: La carne de Cristo, tocar la carne de Cristo, tomar sobre nosotros este dolor por los pobres. La pobreza es una categoría teologal. Diría, tal vez, la primera categoría, porque aquel Dios, el Hijo de Dios, se abajó, se hizo pobre para caminar con nosotros por el camino. Y esta es nuestra pobreza: La pobreza de la carne de Cristo, la pobreza que nos ha traído el Hijo de Dios con su encarnación. Una Iglesia pobre para los pobres empieza con ir hacia la carne de Cristo… (entonces) comenzamos a entender qué es la pobreza del Señor. Y esto no es fácil (porque) existe un problema que no hace bien a los cristianos: el espíritu del mundo… Esto nos lleva a una suficiencia, a vivir el espíritu del mundo y no el de Jesús”.

El segundo texto es de la homilía que pronunció el pasado día 26 de mayo y alude a la confianza que debemos tener en la presencia constante de la Virgen en nuestra vida porque ella es la Madre “que siempre va con prontitud”:

Cuando María conoció la noticia que sería madre de Jesús, también el anuncio de que su prima Isabel estaba embarazada, dice el Evangelio, se fue con prontitud. No esperó, no ha dicho: ahora yo estoy embarazada, debo tener cuidado con mi salud, mi prima tendrá amigas que quizá le ayudarán. Ella escuchó algo y se fue con prontitud. Es bonito pensar esto de la Virgen, de nuestra madre, que va con prontitud porque tiene esto dentro. Ayudar, va para ayudar, no va para decirle a la prima: ahora mando yo porque soy la madre de Dios. No, no ha hecho eso. Ha ido a ayudar. Y la Virgen siempre es así, es nuestra madre que siempre viene con prontitud cuando nosotros lo necesitamos. Sería bonito añadir a las letanías de la Virgen una que diga así: "Señora que va con prontitud, ora por nosotros". Porque ella va siempre con prontitud. Ella no se olvida de sus hijos, y cuando sus hijos están en dificultad, tienen necesidad y la invocan, ella va con prontitud. Y esto nos da una seguridad, una seguridad de tener la madre al lado, junto a nosotros, siempre. Se camina mejor en la vida cuando tenemos a la madre cerca. Pensemos en esta gracia de la Virgen, esta gracia que nos da de estar cerca de nosotros. La Virgen que siempre va con prontitud, por nosotros. También la Virgen nos ayuda a entender bien a Dios, a Jesús, a entender bien la vida de Jesús y la vida de Dios; a entender bien qué es el Señor, cómo es el Señor, quién es Dios”.

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