29 octubre 2014. Miércoles de la XXX semana de Tiempo Ordinario – Puntos de oración

San Pablo nos invita a fijarnos en el 4º mandamiento: “Honrarás a tu padre y a tu madre”; Jesús hoy nos enseña que, para salvarnos, debemos esforzarnos en entrar por la puerta estrecha: la de la humildad.

Pidamos en nuestro rato íntimo de oración con el Señor la gracia de la humildad para cumplir este mandamiento.

Podemos hacer un balance de cómo va nuestra relación con nuestros padres desde que ha empezado el curso; ¿me fío de ellos? ¿Agradezco todo lo que hacen por mí? ¿Intento ser cariñoso con ellos? ¿Les cuido?

Seguramente Dios nos puede dar algunas ideas para sorprender a nuestros padres gratamente y hacer cada día especial; preguntémosle.

Nuestros padres son una fuente de sabiduría: nos enseñan seguido cosas sobre la vida y si les preguntamos, aún más. Intimemos con ellos; compartamos nuestras ilusiones y sentimientos.

Observemos en cuántas cosas nos parecemos a ellos; lo que heredamos en nuestra forma de ser.

Extendamos la alegría del Evangelio a través de la dulzura por toda nuestra casa; convirtámosla en un hogar acogedor: estando atentos a lo que necesitan mis abuelos, ayudando con cuidado a nuestros padres, fiándonos y pidiendo consejo a nuestros mayores, amando y siendo agradables con nuestros hermanos, educando a nuestros hijos en el amor. Intentemos hacer felices a los que nos rodean.

Para esto debemos esforzarnos día a día, y nos será más fácil con la oración, la que nos aporta fortaleza y humildad.

La familia que reza unida, permanece unida.

Santa María, Madre de la Iglesia, que es la familia de Cristo, ruega por nosotros y llévanos a Él.

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