23 octubre 2011. Domingo XXX del Tiempo Ordinario (Ciclo A) – Puntos de oración

Creo que nos encontramos en el martes de la última semana de vida del Señor. Va a ser un día de controversias muy notable:

Primero: Los principales sacerdotes y líderes civiles (ancianos) habían desafiado su autoridad (véase Mt.21,23-27).

Segundo: Los fariseos y herodianos (partido político de Herodes) procuraron desacreditar a Cristo poniéndolo o bien contra el gobierno o bien contra el pueblo (véase Mt. 22,15-22).

Tercero: Ahora son los saduceos, los liberales religiosos y políticos de aquel tiempo (véase Mt. 22,23-33).

Solo queda un cuarto grupo, el de los fariseos, los religiosos estrictos, los cuales al oír el triunfo de Cristo sobre sus adversarios, se animaron a acercarse al maestro, para seguir el curso de las interpelaciones… Estaban convencidos de que de alguna manera tenían que desacreditar al Maestro ante el pueblo, pues les parecía inminente el que pudieran proclamarlo como Mesías…

Entonces se reunieron para planear un nuevo complot. En esta ocasión lo harían de una forma diferente… Escogieron de entre ellos a uno, un hombre versado en la ley, que veía al Maestro sin aversión…

  • S. Marcos nos dice que este hombre había presenciado la “disputa” de Cristo con los saduceos (Mc.12,28).
  • Había percibido que Cristo “les había respondido bien”.
  • Incluso, al término de su propia discusión con Cristo, el mismo Cristo le dirá: “no estás lejos del reino de Dios” (Mc.12,34).

Jesucristo utilizará esta nueva tentativa de sus enemigos para enseñar al hombre el mayor deber de la vida humana… Y se hizo la pregunta:

"Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?"

A lo largo de los años los maestros judíos habían establecido seiscientos mandamientos… Ninguna persona podía guardarlos todos, de modo que frecuentemente se preguntaban y discutían sobre qué mandamiento o mandamientos, debían cumplirse de forma prioritaria o principal. O si una persona guardaba el mayor de ellos, podía ser excusada por faltar con los otros…

Estaba claro que se tenían diferentes opiniones en cuanto al mandamiento más grande…. Unos creían que tenía que ver con la circuncisión, otros con los sacrificios, y no faltaban los que opinaban que era el día de reposo…

Los fariseos esperaban que Cristo, al expresar su opinión, dividiera al pueblo, y de este modo perdería seguidores…

La respuesta de Jesucristo fue poderosa, capaz de abrir los ojos de quienes quisieran ver…

Amar es el principal deber del hombre.

  • Involucra entrega y lealtad.
  • Involucra confianza y respeto.
  • Implica darse y rendirse uno mismo.
  • Implica conocer y compartir.

El corazón.

  • Es el asiento de los afectos y de la voluntad.

El alma.

  • Es el asiento del aliento y de la vida del hombre o de su conciencia.

La mente.

  • Es el asiento del razonamiento y del entendimiento.

El segundo es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo."

Cristo dio un segundo mandamiento… El intérprete no había preguntado por un segundo mandamiento, pero el primer mandamiento al ser netamente espiritual, necesitaba de una demostración concreta y precisa para que fuera real y verdadero…

Creo que quedó claro, por parte del Señor, que nuestro amor al prójimo es un mandamiento y no una opción.

Amar a nuestro prójimo plantea la pregunta: ¿Quién es nuestro prójimo? Cristo mimos responde en la parábola del buen samaritano.

Amar a nuestro prójimo es un mandamiento muy práctico. Implica toda una serie de actos, de los cuales bien podíamos examinarnos hoy en nuestra oración personal:

El amor es sufrido.

El amor es benigno.

El amor no tiene envidia.

El amor no es jactancioso.

El amor no se envanece.

El amor no hace nada indebido.

El amor no busca lo suyo.

El amor no se irrita.

El amor no piensa mal.

El amor no se goza en la injusticia.

El amor todo lo sufre.

El amor todo lo cree.

El amor espera todo.

El amor soporta todo. (1Cor.13,4-7).

Terminemos la meditación del evangelio de este domingo con una humilde súplica:

“Señor Jesús, como buen maestro, tú has sabido unir el amor a Dios y el amor al prójimo, ayúdanos a aprender y a practicar tu lección.

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