1 septiembre 2015. Martes de la XXII semana de Tiempo Ordinario – Puntos de oración

Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación

Al iniciar nuestra oración, no nos olvidamos de que los primeros momentos son claves para el desarrollo de nuestro tiempo dedicado a orar. Nos aconseja santa Teresa de Jesús: “Pensar y entender qué hablamos y con quién hablamos y quién somos los que osamos hablar con tan gran Señor”. Así pues, encendemos la lámpara de la fe para dirigirnos a nuestro Creador y Padre.

En este primer día de septiembre, iniciando muchos un nuevo curso, dejemos que brote de la Palabra de Dios la luz para el camino. Pongámonos a la escucha y dejemos que las lecturas de este día penetren en nuestro corazón para buscar y hallar la luz que necesitamos. San Pablo nos dice unas palabras que son un verdadero programa: “Jesucristo murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos con él”. VIVIR CON CRISTO: este es nuestro deseo en los primeros pasos de este curso. Que Cristo sea nuestra vida, que vivamos PARA ÉL, haciendo la voluntad del Padre de los cielos en nuestra vida ordinaria. Que vivamos DE ÉL, recibiendo la fuerza que necesitamos del Pan de la Vida que se nos ofrece en doble Mesa de la Palabra y del Pan Eucarístico en la santa Misa. Y todo ello como respuesta de amor y de gratitud hacia Aquel que PRIMERO ha vivido y ha muerto y ha resucitado por nosotros para que tuviéramos vida en abundancia. “¿Qué tiene su Palabra?”, se decía la gente al ver cómo dominaba los espíritus inmundos. Si vivimos con Cristo, en íntima amistad con nuestro Maestro, experimentaremos que su Palabra es capaz de sanar todos los signos de muerte que hay en nosotros: el pecado y sus huellas, la desesperanza y el egoísmo, la tristeza y los engaños con que el enemigo quiere envolvernos…

San Pablo también nos exhorta a la vigilancia como consecuencia de nuestro vivir con Cristo: “sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas. Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados”. Una concreción de esta vigilancia es la Jornada del cuidado de la creación que hoy inauguramos los católicos, uniéndonos a la iniciativa ya existente en la Iglesia Ortodoxa. El Papa Francisco nos explica el porqué de este día: “los cristianos están llamados a una conversión ecológica, que implica dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea”. Estas palabras parece un eco de ese “no durmamos como los demás” que nos dirige hoy san Pablo.

Sobre todo, esa conversión y esa vigilancia han de manifestarse en ser conscientes de que tenemos la vocación de ser CUSTODIOS DE LA CREACIÓN. Comencemos por mirar con ojos nuevos, agradecidos, la maravillosa obra de Dios en el mundo que nos rodea y emprendamos hoy, con algún gesto concreto, el camino de la conversión y de la vigilancia “ecológica” que el Papa nos propone, como consecuencia de nuestro vivir con Cristo. Terminamos con parte de la oración para el cuidado de la creación de la Encíclica Laudato Si:

Señor Uno y Trino,comunidad preciosa de amor infinito,enséñanos a contemplarteen la belleza del universo,donde todo nos habla de ti.Despierta nuestra alabanza y nuestra gratitudpor cada ser que has creado. Danos la gracia de sentirnos íntimamente unidoscon todo lo que existe.

Dios de amor,muéstranos nuestro lugar en este mundocomo instrumentos de tu cariñopor todos los seres de esta tierra,porque ninguno de ellos está olvidado ante ti.


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